Arnoldo Cuellar

DÍAS DE GUARDAR Domingo 23 de mayo de 2021

In Análisis Político, Días de Guardar, POPLab on mayo 23, 2021 at 11:46 am

* La violencia se trasladó a León y el alcalde se evaporó

* Genialidad panista: ante la violencia, más burocracia

* Sergio Contreras, el guardaespalda de Alejandra Gutiérrez

Ilustraciones: @PincheEinnar

1.- Frente al auge de la violencia homicida, León carece de liderazgo público

Son datos fríos y oficiales: León es la tercera ciudad con más homicidios en el arranque de 2021. Le anteceden Tijuana y Juárez, territorios de impunidad desde hace muchos años frente los que Guanajuato se ufanaba de ser distinto.

Sin embargo, a diferencia de esas dos urbes, en León la violencia de este año supera con creces a la del año pasado: un 11 por ciento más de homicidios dolosos, de asesinatos violentos que tiñen de sangre barrios y colonias de diversos niveles socioeconómicos y que arrojan una sombra de miedo y de incertidumbre sobre toda la población.

Frente a los 216 homicidios de los primeros 120 días del año, 21 más que el mismo periodo del año pasado, de parte de quienes nos gobiernan solo se escucha un pesado silencio, una ausencia, una total omisión.

Héctor López Santillana siente el peso de los seis años de gobierno y está prácticamente ausente de la vida pública en la ciudad. Su gerente citadino, el oftalmólogo Luis Alanís, sigue siendo un completo desconocido, pese a que también preside el consejo ciudadano de la Fiscalía del estado.

El secretario de seguridad pública, Mario Bravo Arrona, se entretiene en otras cosas mientras sus elementos siguen señalados por abusos de autoridad y ni siquiera es capaz de una vigilancia efectiva en el polígono turístico del centro de León, donde la repetición de delitos contra los jóvenes que acuden a los antros de la calle Madero, asaltos que han derivado en muertes, le tomó por sorpresa sin ningún plan de prevención.

Otro desvanecido de la escena pública es el secretario del Ayuntamiento Felipe de Jesús López Gómez, que renunció a la conducción política del Ayuntamiento y está replegado en el papeleo burocrático de su oficina. En general, el ayuntamiento de León ya tocó a retirada.

Ese es el panorama en el que se llevarán a cabo las elecciones dentro de dos semanas y peor estará para cuando entre en funciones el nuevo Ayuntamiento.

Hoy no es ninguna sorpresa saber de atentados, asaltos, enfrentamientos, disparos de armas de fuego, en los cuatro puntos cardinales de la ciudad. El ofrecimiento de mayor presencia de fuerzas federales, Guardia Nacional y Ejército, tampoco resulta tranquilizador.

El tema de la seguridad ha estado presente a lo largo de la campaña y ha sido el origen de constantes y fuertes reclamos a la candidata oficialista Alejandra Gutiérrez Campos, que se ha mostrado imposibilitada de un deslinde y una crítica agresiva a la gestión de sus compañeros de partido, particularmente ha entrado en barrena cuando se le cuestiona su apoyo como legisladora al fiscal Carlos Zamarripa, que mientras más consolida su poder burocrático, menos eficiente resulta en su tarea de proteger a los ciudadanos del estado.

De poco sirve que el candidato a síndico José Arturo Sánchez Castellanos desentierre el hacha y hable de que Zamarripa no será factor en la seguridad de León, cuando ya lo fue precisamente para abortar el proyecto empresarial de establecer una policía receptora de denuncias ciudadanas.

Cabe decir que el Sánchez Castellanos líder empresarial tenía mayor margen de maniobra que el mismo personaje en papel de síndico municipal, donde se verá anulado por las dinámicas internas del panismo ante las cuales se ve difícil que repita el papel de enfant terrible, con el que concluyó su etapa de regidor priista.

El escenario resulta preocupante: la violencia delictiva es el mayor problema de León y sus élites políticas no tienen respuesta frente a ella.

2.- Se le ocurre al Congreso “unidad de estudios”, para afrontar inseguridad

Son, sencilamente, geniales. Frente a lo que no entienden, no quieren entender o no les interesa hacerlo, los diputados de la mayoría panista en el Congreso idean crear más puestos burocráticos y gastar dinero en sueldos inútiles para enfrentar la crisis de seguridad.

Esta semana el pastor panista Jesús Oviedo Herrera, quien seguramente se integrará al gabienete de Diego Sinhue Rodríguez en próximas fechas pues ya su relevo Luis Ernesto Ayala hace campaña a medio gas en León, anunció la creación de una nueva entidad burocrática de rimbombante nombre: unidad de estudios e investigación en materia de seguridad pública y prevención del delito.

El colmo. Los diputados que respaldaron a Carlos Zamarripa para asumir la fiscalía general del estado asegurando que no entregaban “un cheque en blanco”, y que han sido incapaces de cuestionar los yerros, omisiones y falta de resultados del funcionario, hoy impulsan un órgano para analizar qué es lo que está fallando en materia de seguridad.

No les bastan los estudios exhaustivos de organizaciones de la sociedad civil como México Evalúa, Impunidad Cero, Fundación para la Justicia y el Estado Democrático o el Índice de Paz, que en sus diferentes diagnósticos han dejado en claro muchas de las deficiencias del aparato de prevención, procuración y administración de justicia en Guanajuato.

Lo peor es la demagogia que incluyen este tipo de medidas, como pasó con la decisión del gobernador Diego Sinhue Rodríguez de crear una fantasmal unidad “de análisis y estrategia para la seguridad ciudadana”, al frente de la cual puso a la comunicadora Sophia Huett, con nulos resultados incluso como vocera que es lo que era en realidad. Lo que no impidió que la premiaran con su continuidad en la nómina.

Ahora toca al Poder Legislativo continuar con esta táctica simuladora, donde ante el fracaso de las dependencias encargadas de la seguridad, hay que inventar cortinas de humo a costa de invertir más recurso público que solo sirve para dar empleos bien pagados a funcionarios que nunca rinden cuentas.

La única pregunta que subsiste es si alguien dentro del panismo gobernante, incluyendo diputados, gobernador y dirigencia partidista, cree en serio que con estas medidas lograrán atender los graves problemas que afectan al estado.

Probablemente no, pero igual lo harán, tan solo porque pueden y porque no hay quien se oponga.

3.- Sergio Contreras, el “pay de limón” edición 2021

Sin ningún tipo de disimulo, el eterno candidato verde Sergio Contreras está empeñado en subirse al ring con el morenista Ricardo Sheffield, mientras sus cuestionamientos al panismo gobernante durante los últimos seis años en León, pasan desapercibidos.

Probablemente el ecologista de café y cómplice de la depredación ambiental de León mediante su respaldo soterrado y abierto a proyectos como el de City Center que acabará con el humedal de Los Cárcamos, tiene alguna cuita personal con su ex compañero de partido Eugenio Martínez, hoy coordinador de campaña de Morena en León.

Pero a lo mejor ni siquiera es algo personal, sino solamente la subsistencia de los viejos acuerdos de Contreras con personajes como Juana de la Cruz Martínez, mediante los cuales siempre ha jugado de comparsa del PAN y de esquirol de cualquier crítica al régimen cuasi porfirista que vivimos en Guanajuato.

Contreras quiere llegar a una regiduría, va en la posición dos de la lista, lo que se antoja verdaderamente difícil pues su partido no sobrepasa el 5 por ciento en las encuestas más optimistas, por lo que si entra la primera de la lista, Virgina Magaña, ya podrán presumir un éxito.

Sin embargo, haciéndole chamba al PAN en la campaña, seguramente espera cobrar con favores e influencia en la próxima administración. Se trata de una trsite reedición de la estrategia de convertir a la oposición en satélite, con la que el PAN emula al peor PRI, pero donde la responsabilidad no es tanto del partido hegemónico, como de la seudo oposición, dispuesta a corromperse a la menor oportunidad.

Y por eso, por la falta de competencia, cada vez tenemos peores gobiernos, como lo pone de manifiesto la cotidianidad de Guanajuato y sus municipios.

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