Arnoldo Cuellar

Márquez en los días decisivos

In Análisis Político, Zona Franca on mayo 30, 2016 at 3:20 am

To be, or not to be: el gobernador de Guanajuato entra en la etapa decisiva donde su actuación marcará el destino de su gobierno y su propia carrera política.

Con una estrategia de comunicación ranchera, por decir lo menos, en la que se niega en público lo que se impulsa en privado, el gobernador Miguel Márquez continúa manejando la posibilidad de participar en la contienda presidencial de su partido, así sea solo como comparsa.

Conforme pasa el tiempo y las oportunidades, se reduce el espacio para que el mandatario guanajuatense emerja como un aspirante serio. Por ejemplo, las campañas que concluyen este miércoles fueron una excelente oportunidad para mostrarse y para establecer alianzas duraderas, como lo trataron de hacer desaforadamente Margarita Zavala, Rafael Moreno y Ricardo Anaya.

No ocurrió con Márquez que en corto reconoció que no quería exponerse para no dar pretextos a que los mandatarios priistas le devolvieran la medida haciéndose presentes en Guanajuato. Ya por no dejar envío contenedores con camisetas a las contiendas de algunos estados.

Así, mientras en Guanajuato manda a sus cercanos a que repitan que no le interesa la candidatura, por otra parte se alienta la aparición de espacios “alternativos” donde se mandan mensajes sobre la candidatura.

Una parte chocante del discurso que se repite en esas páginas en redes sociales es la autocalificación que hacen estos oficiosos voceros marquistas del guanajuatense como “el mejor gobernador del país”.

¿En serio están pensando los promotores de Miguel Márquez que ese es el tipo de discurso que les puede funcionar? Sin ningún planteamiento político sobre las complicaciones del país; sin hablar de los problemas que ha enfrentado en Guanajuato y su enfoque para resolverlos; sin discurso de futuro, no parece que el devaneo vaya a llegar muy lejos.

Es de esperarse desde luego. Se antoja difícil que Márquez pueda presumir que combatió la inseguridad con su millonario proyecto Escudo, cuando este es uno de los fiascos más grandes en esa materia en el país.

Respecto a la industrialización de Guanajuato, empieza a pesar más el antidiscurso de que los empleos creados están mal pagados; en el tema de transparencia y a pesar de la asesoría del CIDE, se sigue quedando a deber.

¿Dónde está entonces el gobernador mejor calificado? Parece que solo en la mente de sus propagandistas que, lejos de la audacia de un Moreno Valle o un Anaya con su millón de spots, hacen su luchita en videos de Youtube de 3 mil vistas en un canal surgido hace una semana.

Por lo pronto y pese al incremento exponencial de la vanidad y la autocomplacencia, Miguel Márquez permanece desconocido para buena parte de los panistas del país. Se ve complicado que en lo que resta de 2016 pueda acercarse siquiera a los punteros de su partido en la carrera presidencial.

Por otra parte, tampoco se le ve resignado a ser solo un espectador de la contienda, como lo muestran los arranques de algunos de sus colaboradores contra el gobierno federal.

Hoy por hoy, el guanajuatense que ocupa el Palacio de Gobierno parece continuar sumido en la indecisión, lo que alienta a quienes quieren verlo metido en la contienda, y deja en la incertidumbre a quienes le piden que se concentre en el cierre de su administración.

Sometido a fuerzas centrífugas y centrípetas, el mandatario tiene que definirse pronto, pues la acción conjunta de esas fuerzas empieza a minar la precaria estabilidad de una administración que de por sí ha batallado por coordinarse.

Es innegable que al político purimense le han salido las cosas mejor incluso de lo que él mismo imaginaba. Sin embargo, la clave de su futuro como exgobernador no está en lo que ya ha hecho, para bien o para mal, sino en lo que viene.

 

 

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