Arnoldo Cuellar

La Bufa, entre la mezquindad y el oportunismo

In Botepronto, Zona Franca on junio 2, 2012 at 1:13 pm

En el ayuntamiento de Guanajuato se puede ver un retrato nítido  del nivel de nuestra actual clase política, donde el interés público es lo último que prevalece ante las pequeñas ganancias que ambicionan cada uno de los diferentes grupos políticos.

Ante la presentación de un punto de acuerdo al Ayuntamiento para declarar área natural protegida la zona de la Bufa y los Picachos, cerros emblemáticos de la ciudad que son de propiedad privada, los regidores del PAN y del PRD abandonaron la sesión tratando de evitar, sin conseguirlo, que el tema fuera abordado.

La mayoría priista encabezada por el alcalde sustituto Edgar Castro Cerrillo, estaba tratando de limpiar la pésima imagen de ese mismo cabildo cuando, encabezado por el tránsfuga Nicéforo Guerrero Reynoso, se hicieron responsables de autorizar un cambio de uso de suelo para el mismo lugar, que permitía la edificación de vivienda de alta densidad.

Como se recordará, la medida provocó una insubordinación popular que se reflejó en la creación de la agrupación Guanajuato somos todos, en la realización de varias marchas, un nutrido activismo en las redes sociales y en los medios y, finalmente, en la realización de un plebiscito cuyo resultado arrojó una rotundo derrota política para Guerrero Reynoso.

En su momento, prácticamente todos los regidores de PAN, PRI y PRD, salvo el ecologista Israel Cabrera, apoyaron el proyecto urbanizador del alcalde. Hoy que se acercan las elecciones, el patrimonio político que significa la defensa popular de la zona en cuestión parece estar en un agria disputa por todos los partidos.

Así, el apresuramiento de la mayoría priista lo que pareciera pretender es quitarle banderas al candidato panista Alejandro Navarro, quien antes de lanzarse a la contienda presidía lo que quedó del grupo Guanajuato somos todos. El PRI pretendería también equilibrar la mala imagen de su abanderado Luis Gutiérrez Márquez, responsable de dos atentados ecológicos en el municipio: la apropiación de una parte del Orito para una empresa privada y el sacrificio de la arboleda del embarcadero de la Presa de la Olla.

En cambio, la oposición panista y perredista a tratar el asunto tiene que ver con dejarle ese patrimonio a sus respectivos candidatos a alcalde para que puedan tundir al PRI. La imagen de la Bufa es también parte importante de la propaganda del candidato ecologista, Rafael Villagómez Mapes.

Enmedio de este batidillo de mezquindades y madruguetes, la gran pregunta es ¿a alguno de estos políticos le interesa en realidad la Bufa o sólo los dividendos del tema?

Habría, desde luego, otra pregunta asociada: ¿creen de veras que engañan a alguien con su pobreza argumentativa y política?

Supongo que sí, pues de lo contrario se evitarían tantos ridículos.

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