Arnoldo Cuellar

Diego: gobierno de ensayo y error

In Análisis Político, POPLab, sinembargo.mx on septiembre 3, 2020 at 4:00 am

Una clara evidencia de lo escasamente preparado que se encontraba el joven político panista Diego Sinhue Rodríguez Vallejo para asumir la responsabilidad de la gubernatura de Guanajuato, la ofrece la integración de su gabinete legal y ampliado, donde ya acumula un importante número de relevos propiciados por una única causa: la deficiente selección de sus apuestas iniciales.

Incompetencia premiada. Foto: Gobierno del Estado.

Presionado por el discurso políticamente correcto, pero no por una convicción íntima, Sinhue incorporó a su gabinete a 4 mujeres, a diferencia de su antecesor y mentor, Miguel Márquez Márquez, quien navegó todo el sexenio con solo una funcionaria frente a una docena de varones.

Llamaba la atención en aquel septiembre de 2018, que tres de las cuatro integrantes femeninas fueran ajenas a Guanajuato y de ellas, solo una era panista y no precisamente guanajuatense.

Aún en el afán de verse más incluyente que el anterior gobierno, el nuevo gobernador no se atrevió a invitar a sus pares, las mujeres panistas de la entidad, a algunas de las cuales se enfrentó en contiendas internas durante su breve carrera partidista mientras otras fueron sus contemporáneas de militancias juveniles.

Y no era por falta de capacidad. Militantes del PAN como Alejandra Gutiérrez, Libia Denisse García, Pilar Ortega, Angélica Casillas o Lorena Alfaro, podían perfectamente haber ocupado posiciones como las que tiraron por la borda las secretarías de Turismo, Teresa Matamoros, y la de Transparencia, Marisol Ruenes.

A la vuelta de dos años, el gabinete vuelve a mostrar una disparidad estruendosa. De las 14 secretarías legales vigentes, está por desaparecer la de Educación Superior e Innovación, solo quedan dos mujeres por una docena de varones.

Pero adicionalmente al tema de género, está también el de capacidades. Marisol Ruenes, quien llegó a la secretaría de la Transparencia avalada por una organización empresarial de mujeres, mostró no solo la habitual tibieza para la fiscalización que es normal en esa dependencia de membrete, sino que además creó un clima laboral insostenible, con actitudes irascibles y despóticas que produjeron varias renuncias y solicitudes de readscripción. Un poco lo que también ocurrió en Turismo, donde el divorcio entre Matamoros y los prestadores de servicios estaba por llegar a niveles de escándalo.

Resulta un sinsentido que ese desempeño sea premiado con el otorgamiento de otro cargo que, aunque de nivel inferior, no deja de ser importante: Ruenes será la primera titular del naciente servicio de administración tributaria del estado (SATEG), un órgano desconcentrado de la Secretaría de Finanzas que se encargará de centralizar la recaudación de impuestos estatales y hacer cumplir los convenios con la federación y los municipios en materia fiscal.

La creación del SATEG es una iniciativa del secretario de Finanzas, Héctor Salgado Banda, un financiero de corte académico muy distinto y distante de una dueña de despacho contable por más exitoso que este haya sido.

Queda claro que para salir del error de haber colocado a Marisol Ruenes en Transparencia, ahora el gobernador coloca una cuña en el equipo de Finanzas, algo que ya había hecho con anterioridad al designar a César Domínguez como procurador fiscal, quien terminó renunciando.

¿Cuánto durará el experimento? Ya lo sabremos.

Lo preocupante es la percepción de que se está jugando al ensayo y error con el gobierno de Guanajuato. Si no funcionas aquí, te coloco allá por venir bien recomendada, parece ser la explicación.

Lo cierto es que la mitad del gabinete de Diego Sinhue, hombres y mujeres, está pasando sin pena ni gloria pese a la complicada situación que vive la entidad por temas como la violencia, la pandemia y el frenazo a la economía.

Ahora, para suplir a Marisol Ruenes en Transparencia, ha sido designado Carlos Martínez Bravo, el bateador emergente que salvó la crisis de Fondos Guanajuato para entregar los créditos de la pandemia. Ahora, el ex hombre fuerte de Juan Ignacio Martín Solís se auditará a sí mismo en la encomienda que recién concluyó.

Todos estos movimientos indican improvisación, remedios de coyuntura y ausencia de plan. En realidad les pasa a casi todos los gobiernos, sin embargo resulta un poco peor cuando más de la mitad del equipo de gobierno viene desde la administración anterior.

Será que la inexperiencia es del tamaño de la grandeza que se quiere aparentar.

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