Arnoldo Cuellar

Guanajuato: el PRI alquila candidaturas

In Botepronto, sinembargo.mx, Zona Franca on diciembre 11, 2014 at 3:22 am

En León, Celaya y Salamanca, el PRI se apresta a postular candidatos identificados con el PAN, ante la caída de su voto duro; parece que ya no tienen nada que perder.

Muchos indicios apuntan a que pocos días antes del periodo vacacional del fin de año, finalmente, el PRI nacional vencerá las reservas que se han despertado por la ofensiva de grupos muy localizados de priistas en contra de la candidatura de José Ángel Córdova Villalobos a la alcaldía de León por el PRI.

La principal resistencia, la que obligó postergar de manera decisiva un anuncio temprano, el cual habría dado posibilidades de limar asperezas entre los grupos y cimentar un equipo de trabajo competitivo, ya ha sido allanada.

En efecto, forzada por las circunstancias y por el frío que le ha metido a la relación con el municipio el gobierno federal, la alcaldesa Bárbara Botello, la misma que recuperó la plaza tras 24 años de gobiernos panistas, arrió banderas y se resignó a la candidatura del expanista, una posibilidad contra la que militó los dos años anteriores.

Los exabruptos de temporal de un grupo de priistas anacrónicos y carentes de representatividad, viejos militantes de una desaparecida CNC en León, cuya mayor actividad han sido dos descoloridas ruedas de prensa sabatinas para impugnar la posible candidatura del exsecretario de Salud, no preocupan a nadie y serán rápidamente sofocados en caso de continuar, sobre todo cortando el financiamiento que aportan algunos aspirantes relegados.

Sin embargo, el mayor daño ya está hecho. la candidatura de unidad de Córdova Villalobos, potenciada por la alianza con PVEM y PANAL, nace lastrada por varios factores, donde los más importantes son la caída en la popularidad de los colores priistas provocada por las malas cuentas del gobierno municipal de Botello y del federal de Enrique Peña Nieto.

De la desesperación del PRI habla mucho la misma candidatura de un tránsfuga del panismo, que se impone a todos los aspirantes priista por el solo hecho de que su buena imagen puede rescatar votos entre un electorado que fue leal al PAN por un cuarto de siglo y que, en su única infidelidad, llevó la penitencia en el pecado con una de las administraciones más ineficientes y corruptas de la historia de León.

La búsqueda de rescatar distritos electorales para conformar un Congreso medianamente equilibrado, pues se ve difícil que pueda ser dominante, ha llevado al PRI a centralizar al máximo las decisiones electorales en un estado como Guanajuato, donde la ausencia de gobernador tricolor profundiza las discordias tribales enconadas por años de desamparo político.

Por ello, como pocas veces, el CEN priista está utilizando al máximo el dictado de las encuestas para postular candidatos no por sus programas, ni por sus trayectorias, sino sencillamente, porque tienen menos negativos y registran posibilidades de crecer ante un electorado confundido y apático.

Así, el PRI del 2014 en Guanajuato estará peleando las principales plazas con candidatos alquilados: en Celaya Fernando Bribiesca, hijo de Martha Sahagún e hijastro de Vicente Fox, el mismo que prometió echar a patadas a las topetas y víboras prietas de Los Pinos; en Salamanca, Rosario de la Vega, una militante de los Legionarios de Cristo que traicionó al PRI cuando fue diputada local para votar junto con el PAN la penalización absoluta del aborto hace dos legislaturas.

En León. como no tardará en verse, su única posibilidad de presentar una fórmula medianamente competitiva, será a través del calderonista Córdova Villalobos.

Todos esos nombramientos están siendo discutidos en las oficinas del dirigente nacional Cesar Camacho, utilizando a los dirigentes locales como meros muchachos de los recados, eso cuando se dignan tomarlos en cuenta.

Las preguntas de fondo, ante este panorama son dos y tienen una rápida respuesta.

¿Qué ganará el PRI si es que le funcionan sus candidatos naturalizados? Probablemente muy poco: el orgullo momentáneo de la victoria, las prerrogativas que traen los votos y el efecto sobre las candidaturas distritales.

¿Qué perderá si ganan los Bribiesca y los Córdova? Quizá nada, pues hace ya mucho que el PRI no es un factor decisivo en la vida pública de Guanajuato y, seguramente, así seguirá.

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