Arnoldo Cuellar

La tensión llega a su fin

In Botepronto, Zona Franca on junio 27, 2012 at 4:31 am

Contra lo que decía la propaganda de campaña, las cosas han subido de tono y la búsqueda del voto por parte de los diferentes partidos políticos ni es una fiesta, ni ha producido alegría y mucho menos es tranquila. Este día las campañas terminan en medio de una profunda confrontación de las fuerzas políticas del Estado.

Para quienes observamos las cosas políticas de manera profesional, lo que puede ser una manera bastante distorsionante de verlas, el tono de pelea se comenzó a agudizar no por las campañas discursivas, sino por los temas prácticos de la captación del voto.

Es allí donde se da la zona de choque. Por primera vez en muchos años el PRI muestra un excedente de recursos materiales y financieros que lo ponen a la par de los panistas y como en sus mejores tiempos. Adicionalmente, se registra un innegable beneficio del auge de popularidad del candidato presidencial Enrique Peña Nieto.

El PAN, por su parte, se ve agobiado por una baja en las preferencias de vastos sectores de clase media y media alta, donde se concentraba su voto duro. En contrasentido al PRI, los panistas ven con terror como cae en las preferencias electorales Josefina Vázquez Mota.

Esta doble circunstancia ha generado un acercamiento entre las dos principales opciones políticas, como lo hemos analizado repetidamente en estos espacios, inédito en por lo menos 17 años, desde la elección extraordinaria de 1995, donde Vicente Fox se impuso a Ignacio Vázquez Torres entre rispideces comparables a las de hoy día.

Para quienes no recuerden, allí está en los anales el intento de Ignacio Vázquez Torres para tratar de desplazar la coordinación legislativa que ejercía Francisco Arroyo Vieyra, electo en los comicios del año anterior, y asumir el control de lo que entonces era una amplia mayoría priista para tratar de acotar desde allí a Fox gobernador.

Comparado con aquello, que rayaba en atentados constitucionales, lo de hoy parece un juego de niños, aunque no por eso deja de ser serio.

Allí está el caso de León, donde la dura competencia entre la priista Bárbara Botello y el panista Miguel Salim ha invadido otros ámbitos e involucrado a diversos sectores sociales en las polémicas de la campaña.

Así, el aspirante blanquiazul se anotó un tanto al señalar el racismo inherente en ciertas expresiones de la candidata priista, referentes a su origen sirio, lo que motivó un desplegado en prensa aparecido este martes, firmado por varias de las comunidades extranjeras asentadas en León, exigiendo respeto a Botello para los inmigrantes.

Sin embargo, el tanto logrado por Salim se fue rápidamente al cesto de la basura al subir la misma tarde de ayer una campaña de espectaculares que hacen alusión al género de Botello comparándola con una muñeca Barbie, lo que conlleva implicaciones misóginas. La presión que se desató en las redes sociales obligó al panista a anunciar el retiro de la propaganda a horas de haberla colocado.

No se quedan atrás en esta batalla de inmundicias, como lo ha referido con puntualidad el portal de Zona Franca, las tácticas instrumentadas por los dos principales partidos para fortalecer sus estructuras electorales: ninguno de ellos parece ajeno a la compra del voto, tampoco a las operaciones de acarreo de electores del próximo domingo.

Allí quedaran, en el anecdotario solamente pues es difícil que llegue a las instancias legales con las suficientes pruebas, como ya se ha visto.

Lo mejor de todo, a estas alturas, es que hoy por fin llegan a su fin estos ejercicios defectuosos, excesivos, dispendiosos y extremadamente aburridos que son las campañas electorales.

Hasta ahora, más allá de la participación de ciertos públicos cautivos, muchos de ellos altamente fanatizados, la población ha intervenido en las campañas como un agente pasivo y, a menudo, abrumado

Eso cambia a partir de este jueves. Los partidos y los candidatos, por  más trabajo que les cueste, deberán someterse al silencio que les impone la ley. Llegó la hora de los ciudadanos: hagamos cualquier cosa que se nos ocurra con nuestro voto, menos omitirlo.

Si los candidatos y los partidos no quieren ponerse a la altura del reto democrático que requiere el país, definitivamente no nos queda de otra a los ciudadanos que ponerles la muestra cumpliendo con nuestro deber. Llegó la hora, vayamos a votar este domingo.

A %d blogueros les gusta esto: