Arnoldo Cuellar

¿Universidad? Mejor una recomendación

In Botepronto, Sin categoría, Zona Franca on septiembre 28, 2015 at 3:25 am

Ahora resulta que los títulos profesionales prácticamente salen sobrando en la administración pública estatal; aunque solo cuando se disponga del pariente adecuado.

Resulta notable la teoría formulada por el secretario de Finanzas, Inversión y Administración del gobierno del estado, Juan Ignacio Martín Solís, para justificar la carrera metórica de un joven irapuatense carente de título profesional, Alfonso Salvador Aceves Barba, actual director de carreteras de cuota, en la administración estatal.

De acuerdo al contador público Martín Solís, en lo que hace al perfil de los funcionarios públicos “es relativo el tema”. Asegura que muchas veces “la experiencia suple a la formación profesional”.

Hace algunos ayeres se podía haber sostenido una posición como esa, cuando la administración pública estaba conformada sobre todo por personas que habían aprendido a desempeñarse en el propio ejercicio del puesto y cuando la media de escolaridad era relativamente baja en el país.

 

 

Sin embargo, ahora que se multiplican las instituciones de educación superior, muchas de ellas impulsadas por la propia administración estatal; que se insiste en la importancia de elevar el nivel de preparación; que se piden posgrados y especializaciones, resulta un absoluto contrasentido defender el saber empírico como forma de acceder a la superación profesional.

¿Qué les está diciendo a los jóvenes universitarios a los que la Secretaría de Educación lucha por mantener en las aulas ante los altos índices de deserción? ¿Que mejor se vayan a trabajar? ¿Habrá puestos para ellos en el gobierno, tolerancia para que aprendan y generosidad para reconocerlos? Aunque parece que eso solo ocurre cuando se tiene un pariente poderoso.

Pero eso no es todo. Martín Solís dice literalmente: “El tema de carreteras y puentes no crean que es un perfil muy muy (sic) técnico, ni con unos conocimientos muy amplios, no tiene que tener conocimiento de ingeniería de tránsito, buscamos un administrador y él (Aceves) tiene perfil de administrador.”

Sería notable revisar cargo por cargo de la Secretaría de Finanzas y encontrar si el caso se repite. Si hay otros directores generales o directores de área o incluso jefes de departamento, que tengan carreras truncas y que “no necesiten tener conocimientos” de lo que hace la dependencia.

Por ejemplo, tan solo en la carretera de cuota Silao – Guanajuato, una de las dos que dependen del eficiente administrador, casi brillante en la definición de Martín Solís, que es Alfonso Aceves Barba, todas las mañanas de lunes a viernes se forman filas hasta de 2 kilómetros, además de los días de puente, que obligan a mover el sentido de las casetas muy empíricamente, eso sí, para tratar de paliar una molesta situación que termina por eliminar el ahorro de tiempo y la comodidad de una vía de cuota.

Visto eso, no estaría mal que además de ser un administrador digno del reconocimiento de su jefe, Aceves Barba supiera algo de ingeniería de tránsito.

Por otra parte, Martín Solís afirma que “los ingresos han subido”. Pues sí, suben cada año con el incremento de las cuotas que aplica el gobierno religiosamente en cada presupuesto anual, no precisamente por las atinadísimas decisiones del joven Aceves Barba.

Más allá de la chunga y de unas justificaciones que seguro ni él mismo se cree, preocupa profundamente que un hombre que ha hecho fama de objetivo e implacable en el ejercicio de su profesión, muestre tal holgura de juicio y tanta complacencia con una situación que evidentemente resulta indefendible.

Tomando en cuenta que la verdadera explicación de la presencia y ascenso de Aceves Barba en la estructura de Finanzas es la influencia de que goza su tío materno, Rafael “el Gallo” Barba, gracias a su participación fundamental en las finanzas de la campaña que llevó a Miguel Márquez al poder y al respaldo que le da el gobernador, la pregunta obligada es ¿en qué otras áreas de su responsabilidad se muestra Juan Ignacio Martín tan complaciente con “el Gallo” Barba como en este caso?

Eso sería lo verdaderamente preocupante.

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