Arnoldo Cuellar

Respuesta a Miguel Ángel Salim Alle

In Análisis Político, Correspondencia on diciembre 1, 2011 at 1:16 pm

En un escrito que me dirige en lo personal, el director del ISSEG, Miguel Ángel Salim Alle, aclara posiciones respecto a la edificación del nuevo “Centro Comercial y de Servicios Estrella.”

Salim se extiende en amplias consideraciones sobre las próximas licitaciones que se realizarán para asignar las cuatro partes en que se dividió la cuestionada obra, que tiene un costo en el arranque de 466 millones de pesos. Sin embargo, nada dice de la asignación, sin licitación, del proyecto del edificio a una empresa de José Luis Infante de nombre Oikos, que fue lo que se cuestionó.

Un proyecto ejecutivo incluye el diseño, las especificaciones con detalles y perspectivas, el uso de espacios y materiales y el conjunto de planos donde eso se especifica. Es una solución integral en concepto y su costo fluctúa entre el 2 y el 4 por ciento del monto de la obra, lo que en este caso significa entre 9 y 18 millones de pesos.

Como, además, se pretende que sea un edificio emblemático de la ciudad que lo hospeda, “el más alto de León”, hubiese sido de buen gusto hacer una invitación abierta a los despachos de arquitectos del municipio,  a las diversa facultades de arquitectura de las universidades locales y a profesionales de todo el país.

No fue así o, por lo menos no se sabe y de ello nada dice la carta que Salim me remite. En cambio, me notifica que 48 empresas constructoras “con 22 razones sociales distintas”, se inscribieron para participar en la licitación de las cuatro etapas del proyecto. Sumando las cifras parciales la cuenta no sale: 12 empresas para la primera etapa, 7 para la segunda, 14 para la tercera y otras 14 en la última, me arrojan 47.

Deduzco que la lectura que Salim hizo de mi comentario no fue tan atenta como lo afirma el primer párrafo de su comunicado; pero tampoco lo fue su manejo de la aritmética para una suma tan sencilla.

Descuidos como esos, que pudieran ser anecdóticos, afirman mi desconfianza en ese proyecto aunque pueda tener todos los avales de su consejo directivo. Por cierto, ese consejo es tan acrítico que ni siquiera cuestiona la disfuncionalidad del CEDIS, un almacén robotizado en el que ya se han invertido cerca de 250 millones de pesos, por cierto a cargo del mismo José Luis Infante con la empresa Eco, no obstante lo cual se ha incrementado el problema de desabasto de las farmacias del ISSEG, como lo puede comprobar cualquier parroquiano de ese otrora excelente servicio.

Descuidos como esos me hacen un crítico del proyecto de invertir 466 millones de los fondos de pensiones del estado, en épocas de incertidumbre financiera mundial, en un complejo que ha recibido el respaldo de “liderazgos empresariales leoneses”, pero que no ha mostrado hasta ahora un estudio serio de un despacho independiente sobre el impacto en la evolución de la rentabilidad de esos fondos en el mediano y largo plazo.

Así también, descuidos tan nimios como esos, me hacen dudar de la viabilidad urbanística de un edificio que multiplicará los espacios de arrendamiento de oficinas en una zona que ya exhibe un excedente de metros cuadrados disponibles, por cierto a precios más baratos de los que implicará la costosa obra del ISSEG.

Finalmente, todo el entorno de esta decisión, que no puedo desligar ni abstraer del hecho de que Miguel Ángel Salim está en abierta campaña por la candidatura del PAN a alcalde, afianzan mi distancia crítica de un proyecto tan ambicioso como inoportuno.

Por todo eso, declino la, esa sí, atenta invitación del ingeniero Salim para acudir a la apertura pública de las propuestas económicas de las licitaciones que están por realizarse, así como a la posterior adjudicación de las mismas.

En cambio, lo que si ofrezco es seguir atento al desarrollo y realización de este proyecto que puede llegar a convertirse en uno de los más graves errores financieros en la historia del viejo y, hasta ahora, sano instituto de pensiones de Guanajuato.

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