Megafiasco: coordinación en entredicho
Defensores: saldos del proceso panista
Alternativa al acueducto en manos de SAMA

1.- Mauro: del triunfo al ridículo
El secretario de Seguridad Pública de Guanajuato, Juan Mauro González Martínez, venía haciendo, hasta hace un par de semanas, uno de los desempeños más confiables en el gabinete de la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo.
En medio de una nómina de funcionarios que no acaban de aprender, otros que no quieren tomar riesgos y alguno que otro con exceso de protagonismo, el expolicía federal mostraba, a lo largo de sus dos primeros años en el cargo, una adecuada combinación de sobriedad y eficacia.
Su trabajo venía siendo uno de los más elogiados por su jefa y sus resultados resaltan en el primer lugar de los logros presumidos por la mandataria guanajuatense, además de permitirle encomiar la estrecha coordinación del trabajo local y el de las dependencias federales.
Todo eso quedó en entredicho después del inopinado lance del funcionario en un posteo de la red social X, el pasado 17 de septiembre, en el cual dio a conocer el aseguramiento de 59 millones de litros de combustible, festejando que la intervención fue “resultado de trabajos de investigación y coordinación entre autoridades federales y estatales”.
La noticia circuló con velocidad y movilizó a los medios nacionales para demandar más detalles, la posible existencia de detenidos y las responsabilidades de lo que aparecía como la operación más grande de la historia en contra del tráfico ilegal de combustible.
Como además la información promocionada por Juan Mauro surgió la víspera de la gira presidencial a Guanajuato, con motivo del segundo informe de Claudia Sheinbaum, no hubo mejor oportunidad que la conferencia mañanera realizada el viernes en la XII Región Militar de Irapuato para interrogar a la mandataria y al secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch. Pese a que en el estrado se encontraba Juan Mauro González, su presencia pasó inadvertida.
A la vuelta de las horas y los días, el ya denominado “Mega Decomiso” se fue emproblemando y diluyendo. Se supo que la “coordinación” de Juan Mauro había sido solamente con el delegado de la Fiscalía General de la República, Juan Francisco Vera Ayala, quien finalmente no pudo sostener su investigación ante sus superiores y vio cómo, primero, lo sacaron del caso y después lo relevaron.
Más allá de la terrible falla, del golpeteo a que dio lugar en contra de la Fiscalía General de la República y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, quizá lo más grave para Guanajuato y para la administración de la gobernadora Libia García es la afectación que se puede producir a la muy publicitada y elogiada coordinación de los mandos estatales y los federales.
¿Con qué confianza pueden compartir información con el secretario estatal los mandos militares, los de la Guardia Nacional, el secretario de Seguridad federal o los nuevos cargos en la Fiscalía Federal en Guanajuato? Juan Mauro reveló en su tuit información de una operación que se encontraba en progreso, más allá de lo fallido de su resultado. Su anuncio, en caso de haberse contratado la detección de algún tipo de anomalía o ilegalidad, pudo haber afectado el debido proceso.
Queda reflexionar si el funcionario de seguridad lanzó su posteo para cobrar notoriedad, para evitar que le robaran el crédito de una operación que ha presumido como iniciada por sus hombres, o por algún tipo de acuerdo, en cuyo caso habría que preguntar con quién.
Hoy se sabe que en el gobierno del estado ignoraban por completo los pormenores de la operación, pero también la intención de Mauro de salir a las redes sociales con un mensaje promocional redactado con el empleo de inteligencia artificial.
Si la gobernadora ignoraba la intención de su secretario, si no fue consultada y si no se tuvo la prudencia de valorar la presencia de los funcionarios federales encabezados por la presidenta de la República al día siguiente, nos encontraríamos ante un grave caso de indisciplina por parte de un funcionario que llegó al cargo para superar la etapa de protagonismo de su antecesor y reencauzar el trabajo institucional de la policía estatal.
Dejar pasar el desliz de un secretario que es clave en el programa político de la gobernadora, una de cuyas metas más ambiciosas es retornar a un Guanajuato en paz, sería una peligrosa señal de desgobierno.
Mauro González salió relativamente bien librado de la tormenta mediática que se abatió sobre la fiscal Ernestina Godoy y el secretario García Harfuch, pero ello no debería ser una justificación para que la gobernadora deje pasar el desaguisado.
Llama la atención que el post del funcionario haya partido de su cuenta personal y no de la institucional. Como Odiseo al salir de la cueva de Polifemo en una pieza y después de haberlo engañado al ocultar su identidad bajo el seudónimo de “nadie”, el funcionario estatal gritó a los cuatro vientos en su tuit: “Soy Mauro y yo decomisé el huachicol”. Así fue como el héroe griego atrajo la ira de los dioses y erró 10 años por el ancho mar.
2.- Ya tenemos defensores, ¿para qué?
El largo proceso panista para elegir a nueve abanderados de su partido en otros tantos municipios del estado, destinados a defender la patria, la familia y la libertad, deja algunos saldos y varias preguntas.
Formalmente no son precandidatos a la alcaldía, según la carta de no vinculación que firmaron todos los participantes en el proceso. Sin embargo, en el interior de los equipos ganadores hay la certeza de que su destino será la ansiada candidatura, en cuanto se den los tiempos.
De aquí surge una primera cuestión: la equidad de género quedó sencillamente aniquilada: siete hombres y dos mujeres: 80 por ciento varones y 20 por ciento féminas. Lo cual deriva, por cierto, de la grave desproporción de hombres y mujeres que se registraron. Esto ocurre cuando por primera vez gobierna una mujer y otra dirige el PAN.
El siguiente punto es que el publicitado objetivo de incorporar liderazgos de la sociedad civil, una de las razones de la refundación panista anunciada hace un año por Jorge Romero Herrera, tampoco se logró: son ocho cuadros del PAN con trayectoria abundante y cargos previos , un ciudadano que ya fue candidato panista en la pasada elección y una mujer no panista, pero sí militante previa del PRI y de Morena.
El tercer aspecto en debate es que el método no fue transparente hacia la militancia del PAN ni la sociedad. Cuando mucho se les explicó a los contendientes que no fueron elegidos, con la intención de acallar inconformidades, lo que no se logró del todo.
Probablemente será necesario compensar a algunos de ellos con candidaturas a otros cargos o puestos administrativos, es decir, será el mismo PAN de los últimos tiempos, que ha propiciado la creación de una casta dorada, alejada de las preocupaciones comunes y que ha visto desplomarse su votación.
Ahora falta saber a qué se dedicarán los defensores elegidos en el proceso. ¿Cómo van a instrumentar esta defensa de la patria, la familia y la libertad? Si todo se reduce a seguir colocando espectaculares con la promoción de su imagen, se ve difícil que el concepto sirva de algo más que para hacer trampa a la ley electoral, justo como lo ha hecho el partido Morena, del que quieren diferenciarse.
Por lo pronto, el poder que la gobernadora Libia García le dio a su asesor electoral, Fernando Macías, dejó en calidad de testigos y acompañantes a los distinguidos panistas de la Comisión Política que encabezó Éctor Jaime Ramírez Barba, así como a la jefa panista, Juanita de la Cruz Martínez Andrade.
La gran interrogante es si este tutelaje continuará en los meses que vienen, cuando haya que culminar las candidaturas de los nueve municipios que experimentaron el método y continuar con las 37 que restan, y lo que sigue después: la contienda electoral constitucional.
Por lo pronto y pese a los saldos negativos, Macías emerge fortalecido del proceso y seguramente con la confianza acrecentada de que van por buena ruta. Veremos si también se traduce en resultados ya en las elecciones.
3.- El plan B tampoco resultará sencillo
El martes de la semana que siguió a la visita presidencial, acudió a Guanajuato el titular de la CONAGUA, Efraín Morales, quien se ha convertido en un eficaz puente entre la gobernadora Libia García y la presidenta Claudia Sheinbaum, a fin de dar seguimiento a los temas de infraestructura hídrica de la entidad.
La reunión fue a puerta cerrada en las instalaciones del C5I de la Secretaría de Seguridad, en el Puerto Interior. De lo tratado ahí, solo fue posible conocer un boletín de prensa donde se hizo hincapié en los trabajos de tecnificación del distrito de riego 011, que avanza de forma consistente, tanto en obra civil como en adaptación de tecnología.
Ni en la reunión, ni en la gira posterior por el distrito de riego Alto Río Lerma, hubo menciones al acueducto Solís-León, lo que refleja que la estrategia se ha modificado y se reconoce como un error la etapa anterior, donde todo el énfasis estaba puesto en el acueducto y la tecnificación se abordaba en segundo término.
Esto no quiere decir que la obra para trasladar el agua se encuentre cancelada, pues aún hay esperanzas entre los funcionarios estatales de que el avance de las obras para eficientar el uso del riego permita cambiar las percepciones de alguna parte de los inconformes, sobre todo los integrantes de los módulos de riego en los municipios.
Sin embargo, fue posible saber que la reunión en Puerto Interior también abordó la posibilidad de un plan alternativo para dotar a León, que es la urbe con el mayor escenario de estrés en el abasto de agua en el corto plazo.
En ese sentido y sin que la información fuera comunicada oficialmente, se encargó a la Secretaría del Agua y Medio Ambiente, en manos de José Lara Lona, el análisis de los distintos escenarios, entre los cuales no se descarta la perforación de nuevas baterías de pozos en los municipios aledaños a León.
La solución podría no ser sencilla, aunque la inversión sería mucho menor a la que implicaba el acueducto y la potabilización del agua de la presa Solís, gravemente contaminada.
En la memoria de algunos funcionarios apareció el antecedente de aquella batalla por el agua de Romita en el 2002. Hará falta mucha mano izquierda.
