
- El PAN tiene defensores pero no defensa
- Romero Hicks: en la vejez, viruelas
- Escándalos policiales, focos rojos
1.- La carreta delante de los bueyes
El PAN en Guanajuato tropicalizó el plan de su jefe nacional, Jorge Romero Herrera, para adelantar los tiempos electorales y no dejar solo a Morena en la anticipación a la legislación vigente. Aquí se hicieron aportaciones creativas al método de elección de defensores surgidas de la creatividad de un asesor electoral, pero nunca probadas en la práctica.
El consultor Fernando Macías logró plena atención de la gobernadora Libia Dennise García y bajo su dirección se operaron cambios en el liderazgo panista y la creación de comisiones para generar un pesado aparato que gestionó la elección de los 9 defensores de la patria (acortemos el concepto, de por sí carente de contenido), en los municipios de mayor participación electoral del estado, con un resultado razonablemente exitoso.
Sin embargo, la parafernalia no parece haber previsto el día después. A dos semanas de la designación, los defensores aún no saben cuál es su plan de vuelo, en qué consistirán sus tareas, cuánto durará y si tendrán necesidad de dedicarse a ello de tiempo completo.
¿Cuántas y cuáles son las amenazas que enfrenta el PAN en Pénjamo, León, Irapuato o San Luis de la Paz, por mencionar algunas de las plazas de este experimento? ¿Deberán hacer lo mismo en todos los municipios? ¿Lo determinará el partido, las comisiones que los eligieron o cada uno de los defensores?
No hay claridad y no parece que la habrá, lo que pone en evidencia, por si alguien aún no lo supiera, que el proceso solo fue una simulación para adelantar la elección de precandidatos.
Sin embargo no es tan sencillo. Pasada la euforia de las semanas anteriores, que tuvo su culminación en la acotada votación de mediados de septiembre, cuando los panistas de a pie recordaron la emoción de ser tomados en cuenta, el plan de los defensores está empantanado.
Quienes tienen visibilidad por sus cargos públicos, como el coordinador parlamentario Jorge Espadas o los alcaldes Rubén Urías y Melanie Murillo, corren el riesgo de una exposición desgastante, provocada por la doble agenda: ¿cuándo están defendiendo al PAN y cuándo atendiendo a sus representados? ¿Si se resbalan en uno de esos dos carriles, cómo impactará al otro?
Tienen más comodidad defensores como Juan Carlos Romero, Víctor Zanella o Erandi Bermúdez, que como diputados, gozan de mayor margen de maniobra, pero igualmente estarán expuestos al golpeteo derivado del debate parlamentario.
El tema de las licencias para hacerse cargo de la defensoría panista de tiempo completo no está resuelto, ni por el partido, ni mucho menos por los interesados. No parece haber mucho entusiasmo en renunciar a sueldos mensuales de 224 mil pesos, en el caso de los diputados, los 120 mil del edil ludovicense o los casi 200 mil de la alcaldesa de Silao.
Y lo peor de todo, tampoco parece haber un diagnóstico que permita esbozar un plan de trabajo para los defensores. “Irán a territorio”, fue todo lo que dijo la jefa estatal del partido, Juanita de la Cruz Martínez, cuando se le preguntó por la agenda de los elegidos.
Mantener un proceso abierto y crear una competencia, puede ser un momento climático para atraer miradas hacia el partido, pero tener candidatos con seis meses de antelación al arranque de las campañas formales, se podría convertir en una tierra de nadie que en lugar de acrecentar el conocimiento y la popularidad de los futuros abanderados, los someta a un proceso de erosión, donde todos sus actos y sus palabras estarán sujetos a evaluación, tanto las que involucren el cargo que aún ostentan como las que aborden su proyecto de futuro.
En el caso de quienes son simplemente ciudadanos, las cosas pueden pintar aún más delicadas. Gerardo Arredondo en Salamanca y Romina Hernández en San Miguel de Allende, dependen de sus propios recursos para hacer actividades. El primero ganó una reñida contienda al secretario general panista Anselmo Conejo, lo que complicará que desde el partido se apoye su activismo. La segunda proviene del PRI, lo que tampoco abona a un trabajo efectivo con los panistas.
Parece que la estrategia de los defensores se centró en el proceso pero no en los objetivos. Hoy hay defensores y nadie sabe para qué, lo que significa que en realidad se tiene precandidatos, expuestos a la intemperie y sin ruta.
Vaya paradoja.
2.- Lucha de lodo en la capital
De ordinario prudente, el ex gobernador de Guanajuato Juan Carlos Romero Hicks parece haber cambiado su perfil conciliador para ir a una batalla frontal en contra de otro panista, así sea uno tan sui géneris como Alejandro Navarro Saldaña, dos veces ex alcalde de Guanajuato y abierto aspirante a regresar por tercera vez y suceder a su esposa Samantha Smith.
El también ex rector y actual diputado local, después de haber sido senador y diputado federal, ha sido impulsado por una corriente ciudadana que busca acabar lo que se considera un neo cacicazgo por parte de la familia Navarro Smith.
Sin embargo, ese movimiento es una especie de frente, apartidista, que carece fundamentalmente de una organización territorial, lo que en cambio sí tiene su contrincante, gracias al manejo patrimonialista de la administración municipal por 8 años.
Las oposiciones, Morena, PVEM y Movimiento Ciudadano, hacen su propio juego y observan, con interés y hasta con saña, el desgarramiento panista. Alguno de esos partidos incluso aspira a capitalizarlo ofreciendo sus colores para la contienda del 2027.
Sin embargo, la táctica asumida por Romero para beneplácito de eventuales amarradores de navajas, se antoja más que riesgosa, equivocada. ¿De verdad le conviene la rijosidad cuando su verdadera preocupación tendría que ser la construcción de una base territorial?
Romero no necesita contribuir al desprestigio de Alejandro Navarro. Quienes lo apoyan están esperanzados de que represente una opción para rescatar a la ciudad, porque ya están hartos de la situación. Quienes respaldan a Navarro por sus redes clientelares, no van a hacerle mucho caso.
El ex gobernador tiene el respaldo de su partido a nivel nacional, el beneplácito de la gobernadora, un prestigio social que se refugia en las clases medias y altas, posiblemente el apoyo del PRI, hasta hace poco aliado con Navarro. Sin embargo, lo que le falta es construir la plataforma para obtener votos, una tarea que requerirá paciencia, esfuerzo y recursos.
Caer en la lógica confrontadora que le entusiasma a Alejandro Navarro y de la que hace gala en sus redes sociales, no parece la mejor opción para Romero Hicks y, en todo caso, aunque resulta lógico que se defienda, no tiene por qué ser quien comience la confrontación.
Mejor haría en atender los temas de los que se duelen los guanajuatenses. Por ejemplo, la inseguridad en los callejones, en la periferia y en el entorno de las instalaciones universitarias, éste último un ámbito que le es cercano por su trayectoria.
Haría bien en hacerse cargo del despilfarro que significó la compra de cámaras a Seguritech, un asunto que nunca ha abordado en declaraciones ni en tribuna, pese a la evidencia del despilfarro y la corrupción asociada a esa empresa desde hace 3 sexenios.
El defensor debe defender y si es a sus conciudadanos, mejor, en lugar de enfrascarse en una lucha por migajas de poder.
Sería lo esperable, lo deseable y lo sensato. Máxime en un servidor público que no se cuece al primer hervor.
3.- Seguridad pública: tres avisos
En una semana, tres eventos distintos colocaron a cuerpos policiacos de la entidad en la mira de la opinión pública:
- – El 23 de septiembre un grupo de elementos de la policía estatal (FSPE) agredió al reportero Jorge Luis Ruiz, del medio Periódico En Línea de Celaya, cuando acudía a la cobertura de un enfrentamiento de esa corporación con civiles armados en el municipio de Comonfort. El periodista solicitó que le indicarán desde dónde podía hacer su trabajo y la respuesta fue una agresión desmedida a su persona y su vehículo, evidencia de una absoluta indisciplina.
– El 26 de septiembre, policías municipales de Guanajuato capital detuvieron a seis jóvenes, cinco de ellos estudiantes de la Universidad estatal, acusándolos de vandalismo contra un comercio, pese a que los propios encargados del negocio negaron que fueran los responsables. Los jóvenes fueron maltratados y torturados antes de llegar a la comisaría donde se les consignó.
- – Este primero de octubre circularon imágenes del director operativo de la policía de León, Óscar Nava Quevedo, donde se le ve con claridad agrediendo a una mujer en su domicilio, al tomarla del cuello con fuerza, arrojarla a una silla y abofetearla, bajo la mirada de otra oficial.
En los tres casos han sido los videos que ponen en evidencia los abusos de poder, los cuales se han vuelto virales. En Guanajuato el propio director de seguridad, Luis Gamba, se jactó de que la indignación por los los hechos creció porque había una grabación, insinuando que otros casos quedan impunes al no tener la misma notoriedad.
En los meses recientes, el gobierno de Libia Dennise García se ha esforzado en colocar la narrativa de que hoy el estado es más seguro porque han disminuido de manera radical los homicidios dolosos. Sin embargo, las mediciones periódicas sobre la percepción de inseguridad de la población permanecen elevadas y, en algunos casos, como en Irapuato, dentro de los primeros lugares nacionales.
Quizá la sensación tenga mucho que ver con la falta de confianza en las policías, factor en donde impactan de manera frontal los hechos que se acumularon en estos días.
No saldría sobrando un esfuerzo adicional en esa materia: elevar el nivel de capacitación y de concientización de los elementos policiacos de las distintas corporaciones.
Probablemente no todos estén en las circunstancias de que dan ejemplo los episodios que mencionamos, pero de cualquier manera se trata de señales que no pueden ser ignoradas, ni resueltas solo con posteos en las redes sociales.
