- La paradoja del secretario de gobierno
- Encuestas aprietan el panorama en León
- Movimiento Ciudadano, el reto de crecer

1.- Jiménez Lona: por lo más sin lo menos
Lo viene diciendo desde hace meses y muchos no le creyeron. El secretario de gobierno y político de confianza de la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo declinó con la suficiente anticipación la búsqueda de un cargo de elección en el 2027: Jorge Jiménez Lona se dice ocupado y preocupado por consolidar el gobierno de su jefa y no le falta razón.
Por más que se le quiso encartar, lo que parecía un pretexto o una táctica dilatoria, terminó convertido en la verdad. El número dos del gobierno no se dejó llevar por la calentura y se mantuvo en lo personal distante de la precontienda por la alcaldía de León, aunque algunos de sus colaboradores todavía trataban de promoverlo hasta hace poco.
Algunos analistas incluso llegaron a catalogarlo como el “candidato de emergencia”, el que podía aparecer de último minuto si las cosas se complicaran o la contienda se enconara entre los participantes abiertos. Parece que tampoco será así.
Y las encuestas conocidas explican la situación de sobra: Jiménez Lona, cuyo primer cargo de relevancia mediática fue la secretaría del ayuntamiento de León en el primer mandato de Alejandra Gutiérrez, con alcaldía interina incluida en el paquete, padece de un bajísimo nivel de conocimiento entre la población leonesa. Su buena presencia en círculos de élite no trasciende al escenario popular.
Las otras encuestas, las que se cocinan para la vista de unos cuantos, no deben ser muy distintas. Todo indica que el secretario de Gobierno evitó la tentación, sobre todo porque sabe que los números aún no le dan, que nada podía hacer frente a los excesos de autopromoción de sus potenciales competidores y que el método elegido esta vez por la dirigencia nacional privilegia las mediciones de opinión.
Sin embargo, aquí surge la paradoja. En el entorno político y familiar de Jorge Jiménez se ha manejado la especie de que su autoexclusión en los comicios de 2027 tendría que ver con reservarse un boleto para la búsqueda de la candidatura a gobernador en 2030. Así es, la mesura que el servidor público exhibió en sus declaraciones se ve vulnerada por el exceso de optimismo, rayano en la soberbia, de sus bienquerientes.
Porque entonces surge una primera pregunta: ¿cómo puede aspirar a una candidatura estatal quien no se presentó a la contienda del municipio, en el que ha tenido sus principales cargos, por un bajo reconocimiento de nombre? Y otra: ¿en el entorno de inestabilidad y fugacidad de la política contemporánea, es posible planear el futuro con tanta anticipación?
La apuesta luce complicada y extraña mucho que se exponga de esa manera a quien ha hecho gala de prudencia y moderación en el escenario de precampañas adelantadas que se ha vivido desde muy temprano en el año previo a la elección.
Por lo pronto, el secretario de gobierno tiene frente a sí una agenda compleja: sus compañeras y compañeros de gabinete no acaban de cubrir su curva de aprendizaje, algunos están en terapia intensiva; los proyectos emblema de la gobernadora tienen oposición y se muestran estancados.
Además de ello, persiste la sensación de inseguridad, una agenda que también coordina: la disminución de los asesinatos no termina de tranquilizar a la población por el crecimiento de otros delitos; el fiscal general se maneja a su aire, parece tener agenda propia distinta a la del gobierno que lo impulsó y constantemente Jiménez Lona debe acudir a su rescate.
Por si algo faltara, el mismo proceso electoral que ha iniciado con tanta anticipación amenaza con agregar más complicación a la agenda pública del estado.
Para ser congruente con su decisión de priorizar el funcionamiento del gobierno y contribuir a su consolidación evitando las tentaciones preelectorales, ahora Jorge Jiménez Lona debe apretar el paso en su tarea concertadora y en su papel de amortiguador de los conflictos estatales.
De tener éxito, podría ser una buena manera de subir sus bonos y su conocimiento de nombre, pero no así de fracasar. Pero, por lo pronto, haría bien en dejarle claro a sus apoyadores que el 2030 es un horizonte lejano en el que ni siquiera está pensando.
2.- Comienza la guerra de encuestas
No podía ser de otra manera; el adelanto de los aspirantes ya movió a toda la industria electoral de Guanajuato con una notable anticipación. Dos encuestas de casas guanajuatenses ya mostraron sus estudios de opinión sobre la situación en León: Triple E de Francisco Pacheco levantó mil cuestionarios en junio y Rodolfo Núñez de Inmersa optó por una muestra de 800 en el mes de julio.
Ambos coinciden en el dato de la percepción que los leoneses tienen de los partidos: la identificación positiva de los partidos PAN y Morena es prácticamente un empate, rondando el 25 por ciento de valoración por parte de los encuestados, muy por encima del resto de los institutos políticos y por debajo de quienes no se identifican con ninguno, que ronda el 40 por ciento.
El dato a destacar es que ha aumentado el respeto por Morena en una ciudad que es bastión histórico del PAN y que esto ha ocurrido a pesar de las crecientes críticas a ese partido por escándalos como el del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y las críticas del gobierno norteamericano por el tema del narcotráfico.
En la intención del voto, descontando el margen de error, se da prácticamente un empate entre PAN y Morena, como marcas, aunque también queda el tema de un alto número de indecisos, sobre el 30 por ciento en ambas encuestas.
También hay temas de discrepancia. Mientras para Pacheco no hay preferencia significativa sobre el género de la persona que deba encabezar el ayuntamiento, Núñez encuentra que sus encuestados prefieren que sea hombre quien se ocupe de la alcaldía, por un margen de 1.6 a 1.
Ambos estudios analizan los personajes que podrían ocupar la candidatura de los partidos. En el PAN, el más conocido es Luis Ernesto Ayala, seguido de Alan Márquez y muy cerca Jorge Espadas. La oposición, Morena y MC, carece de aspirantes que puedan competir en penetración de imagen con los panistas, salvo la exalcaldesa Bárbara Botello y el exfuncionario municipal Allan León, pero ambos están lastrados por una alta percepción negativa.
Se trata de un primer acercamiento a la nueva realidad política de León, donde, por cierto, queda claro que la escisión de la alcaldesa Alejandra Gutiérrez del PAN aún no provoca cambios relevantes en el panorama de las preferencias de voto y la percepción sobre los partidos, de acuerdo a ambos análisis.
Habrá que esperar a que los procesos avancen y aparezcan nuevas encuestas.
3.- Yulma Rocha al frente de MC
No será nada fácil llevar a buen puerto la responsabilidad que finalmente asumió este sábado la irapuatense Yulma Rocha, como nueva Coordinadora Estatal de Movimiento Ciudadano. Al mismo tiempo se le abre una gran oportunidad.
Tras la travesura de Jorge Álvarez Máynez, el Coordinador Nacional de ese partido, para incorporar a la alcaldesa de León, Alejandra Gutiérrez, a sus colores, después de haber abandonado el PAN de manera estruendosa y en medio de una batalla con la gobernadora Libia Dennise García, los ojos de la dirigencia nacional del partido están atentos a Guanajuato.
El ex candidato presidencial está esperanzado de que su nueva cooptación lo coloque de golpe en el escenario estatal como la opción frente a la polarización PAN-Morena, que le permita aproximarse a un escenario de tercios y convertirse en la bisagra que obligue a negociar a cualquiera de sus alternantes.
Como decíamos arriba, las encuestas conocidas hasta ahora no dejan ver que se haya avanzado mucho en ese sentido, aunque también habría que conceder el beneficio de la duda, sabiendo que por mucho tiempo el cliente preponderante de las casas encuestadoras en Guanajuato ha sido el PAN, desde el gobierno y desde el partido.
El reto no es menor. Yulma Rocha deberá echar mano de sus mejores virtudes como tejedora de estructuras partidistas, recorrer el estado de forma exhaustiva y deponer algunas de sus herencias priistas para aprovechar la energía de una militancia que apuesta más a la espontaneidad que a las líneas de mando rígidas.
Alejandra Gutiérrez puede ser un activo importante, pero también es una jugadora que necesita desaprender los viejos hábitos panistas si quiere generar un nuevo liderazgo.
Juan Pablo Delgado, el político que más ha hecho crecer la imagen y los votos de MC en León a través de dos campañas electorales y un activismo permanente, está mostrando capacidad de adaptación en las nuevas circunstancias, lo que le permitirá seguir sumando a su capital personal y al del partido.
El reto que estos personajes tienen enfrente es que la dirigencia nacional entienda los procesos de Guanajuato y que evite la ansiedad cortoplacista. Roma no se hizo en un día y Troya tampoco cayó en una tarde. Hará falta la paciencia de Penélope.
