
- El experimento panista: arma de dos filos
- Relevos en Secretaría de Derechos Humanos
- Morena, inminente cambio de dirigencia
1.- Se desborda la participación de aspirantes
El Partido Acción Nacional retomó la innovación de Morena para adelantar los tiempos electorales con una acelerada e ilegal competencia previa, madrugando incluso a los inventores de lo que no es sino una crasa simulación.
El plan del dirigente nacional Jorge Romero para movilizar a sus bases y superar el letargo en el que está sumido ese partido a nivel nacional, fue tropicalizado en Guanajuato por el asesor de la gobernadora Libia García, el consultor electoral Fernando Macías Chávez, complicando los registros de los aspirantes a defensores de los valores panistas con la recolección de firmas de ciudadanos y militantes.
Con ello, se le cerró el paso a quienes respondieron a la propuesta de apertura de candidaturas desde la sociedad civil. De forma evidente, el filtro de las firmas aplana el terreno para quienes manejan estructuras partidistas, pero lo vuelve por demás escabroso para los ciudadanos de a pie.
Ahí se evidenció una primera falla en la oferta de abrir el partido a la sociedad. Por eso apenas once de los cuarenta y cuatro postulantes a convertirse en defensores y, con ello, en precandidatos a las alcaldías de los nueve municipios abiertos a la competencia, pueden considerarse perfiles no panistas.
Otro tema que evidencia un retroceso es la desproporción de aspirantes mujeres frente a la cantidad de varones: tres a uno. Si se trata de elegir perfiles que puedan convertirse en candidatos a encabezar las fórmulas de ayuntamientos, los nueve municipios seleccionados, cinco ciudades del corredor industrial, la capital y tres más que son urbes medias, no pueden ser excluidas de las fórmulas de paridad.
Se sabe, además, que desde la dirigencia estatal del partido se estuvo disuadiendo a algunos aspirantes para que no se registraran, a fin de frenar la inflación que de todos modos llevó a un promedio cinco aspirantes por municipio.
Y aún antes de iniciar, el proceso ya resultó exhibido por el grupo político que encabeza Alejandro Navarro y que tiene un amplio control político en la capital del estado, al decidir no registrarse y explicar públicamente que eso no lo inhabilita para aspirar a la candidatura, dado que el nombramiento de “defensor” no es vinculante para temas electorales. Es decir, Navarro y la alcaldesa Samantha Smith expusieron en sus redes que mantienen sus derechos para aspirar a la alcaldía, cubriendo el tema de la asignación por género en cualquiera de los casos.
Se trata en definitiva de un reto al proceso definido por el PAN nacional y el estatal para buscar los mejores hombres y mujeres de cara a la elección de 2027.
Frente a esas vicisitudes hay un triunvirato que deberá afrontar las consecuencias que se deriven de los resultados del experimento: Juanita de la Cruz Martínez, presidenta del PAN; Éctor Jaime Ramírez Barba, presidente de la comisión política; y Fernando Macías, titular de la comisión técnica.
De lo que resulte sabremos si la fórmula aperturista y adelantada sirvió para canalizar las confrontaciones de los grupos al interior del PAN y si permitió, como le gusta a este partido, lavar la ropa sucia en casa; también sabremos si se logró la postulación de los perfiles más prometedores y, lo más importante, si se conformó una formación política que fortalezca la gobernabilidad del estado y el liderazgo de Libia García.
Si alguna de esas condiciones falla, el experimento habrá sido un fracaso y la antesala de mayores complicaciones.
2.- Derechos humanos: navegar sin rumbo
Como ocurre con la Secretaría de Cultura, la Secretaría de Derechos Humanos, otra dependencia creada en el arranque de la actual administración para realzar el sello de las políticas públicas que quería inaugurar Libia Dennise García, tampoco encuentra el rumbo.
Quizá el primer error que se cometió en el diseño de la SDH fue darle preeminencia a las cuatro subsecretarías que la componen, al mismo nivel que su titular. Liz Alejandra Esparza Frausto fue presentada junto con sus subordinados y los cuatro aparecen como iguales en la página oficial del gabinete estatal.
Antonio Guerrero Horta, de Atención a Personas Indígenas y Afrodescendientes; Susana Guerra Vallejo, de Atención a Personas Migrantes; Carlos Daigoro Fonce Segura, de Atención a Personas con Discapacidad; y Ricardo García Frausto, de Atención a Personas de la Diversidad Sexual y de Género, fueron los subsecretarios que recibieron tratamiento de primer nivel por parte de los estrategas de comunicación del gobierno estatal.
Guerrero Horta, quien pasó por el cargo sin pena ni gloria durante un año, se retiró para abordar tareas partidistas en León. Su sucesora, la ex diputada federal Saraí Núñez Cerón, tampoco parece muy empapada de los temas relacionados con las comunidades originarias y las poblaciones afrodescendientes en el estado.
Susana Guerra es una veterana de la atención a migrantes que ha trabajado a lo largo de 5 administraciones estatales, batallando con jefes que se dedicaron más al turismo y al lucimiento, sin reconocer su dedicación. Hoy, no le ayuda el escaso presupuesto asignado a una política que recibe más apoyo en discursos que en financiamiento.
El arquitecto Fonce Segura conoce el tema y tiene experiencia, pero la repercusión que significó dejar de ser un instituto autónomo para pasar a una oficina burocrática, lo tiene contra las cuerdas. La falta de presupuesto ya empieza a notarse en los centros de rehabilitación y no se descarta que terminen reasignados a la Secretaría de Salud.
El mayor problema, sin embargo, se presenta en el área de atención a la diversidad, donde Ricardo García se ha desempeñado con un protagonismo que incomoda mucho a la secretaria Liz Esparza. García llegó cooptado por el ex dirigente panista Aldo Márquez, abandonando el Partido Verde en el que militó anteriormente, quizá de ahí su indisciplina que ahora tendría que ser reevaluada.
En el entorno del gabinete estatal se sabe que la secretaria Esparza ha planteado en repetidas ocasiones la necesidad de un cambio de funcionarios para poder cumplir sus metas. Veremos si gana esa batalla.
3.- Relevo en el puente de mando de Morena
El mes de septiembre próximo da inicio el proceso electoral que culminará con la realización de la elección del 6 de junio de 2027. Una vez que se formalice el arranque de las actividades para la renovación de los poderes legislativos federal y del estado de Guanajuato, así como de las 46 alcaldías de la entidad, los partidos políticos estarán imposibilitados de hacer cambios en sus dirigencias.
Por ello se prevé que el mes de agosto se lleven a cabo las últimas modificaciones de quienes aparecen como titulares de los órganos de dirección de partidos en la entidad.
Acción Nacional ya realizó su relevo hace dos semanas, a partir de la renuncia de Aldo Márquez a la presidencia del partido. Juana de la Cruz Martínez, presidenta por prelación, y Armando Rangel, como secretario general, serán los responsables de conducir el proceso electoral por ese partido.
En Morena, la segunda fuerza política de la entidad, los cambios se originarán por los proyectos políticos de buena parte de su dirigencia, lo que les hará separarse de sus cargos en las semanas que vienen.
Adriana Guzmán Cerna, la dirigente estatal, intentará de nuevo lograr la candidatura a la diputación por el distrito 10, con cabecera en Uriangato. Jesús Ramírez Garibay, secretario general del Comité Estatal de Morena, está más que apuntado para buscar la coordinación de la defensa de la Cuarta Transformación en la capital del estado, como estación de paso para la candidatura a alcalde. Y el secretario de organización, Ricardo Gómez Escalante, tiene en la mira la candidatura por el distrito 15 al Congreso de la Unión, en posesión de Morena desde 2024.
Además el presidente del Consejo Estatal, Rudel Oliva Hernández, ya externó sus intenciones de buscar la candidatura a la alcaldía de León o, en su defecto, un distrito local por esa misma ciudad.
Ya en las huestes morenistas se preparan para un Consejo Estatal donde se definirá la nueva dirigencia, donde se mostrará nueva alineación de las corrientes que constituyen ese partido en la entidad: por una parte quienes han sido denominados los “ebrardistas”, donde se forman Emmanuel Reyes, Malú Micher, David Martínez y Bárbara Botello. Enfrente estará una alianza entre los agrupados con Ricardo Sheffield y la familia Prieto, además de Antares Vázquez.
Desde luego, también pesará la opinión de la nueva dirigente nacional del partido, Ariadna Montiel, con un estilo más ejecutivo que el de Luisa María Alcalde.
Esperemos programa.
