Arnoldo Cuellar

Márquez y la diplomacia de comal

In Botepronto, Zona Franca on noviembre 6, 2012 at 3:15 am

Una semana después de haber estado en Washington con la secretaria de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, la destacada política demócrata Janet Napolitano, el panista Miguel Márquez, gobernador de Guanajuato, se dejó retratar en gran camaradería con el activista republicano Juan Hernández, quien hace abierta campaña en favor de Mitt Romney, entre la comunidad latina de los Estados Unidos.

La ocasión fue la firma del decreto mediante el cual se creó el Instituto Estatal del Migrante, un organismo pensado para interactuar de manera productiva con los guanajuatenses expatriados de manera voluntario en los Estados Unidos, quienes han llegado a integrar poderosas comunidades en estados como Texas, California, Chicago y las Carolinas.

La falta de asesoría diplomática en el entorno del gobernador Miguel Márquez, quien según muchos de sus colaboradores ha dejado de escuchar consejos, motivó lo que no es sólo una terrible falta de tacto, tras el buen logro que significó el haberse tomado la foto con la poderosa ex gobernadora de Arizona, conocedora como pocas del fenómeno migratorio, sino que además complicó de manera innecesaria el clima de arranque del Instituto.

En efecto, los clubes de migrantes mexicanos, y los guanajuatenses no son la excepción, se han inclinado históricamente por el Partido Demócrata. Pero, adicionalmente, en las dos elecciones en las que ha participado Barack Obama, el apoyo latino a su candidatura ha sido aún más notable

Muchos de los migrantes guanajuatenses que han mostrado mayor interés y han empujado para la concreción de una instancia como la que Miguel Márquez propuso en su decreto, no vieron con buenos ojos la presencia de Hernández en la firma del mismo.

Y no se trató unicamente de las simpatías divergentes en la actual circunstancia electoral, sino que también recuerdan promesas incumplidas del propio Johnny durante su paso por el gabinete de Vicente Fox  como responsable de temas migratorios.

Lo más delicado es que de parte del mandatario guanajuatense no parece haber existido ninguna malicia al respecto, sino sólo falta de pericia y nula asesoría, ambas evitables.

Algunos de los líderes migrantes que aspiran a integrar el consejo del nuevo instituto temen que la presencia del tejano Hernández pueda redundar en una venta de asesorías al gobierno de Guanajuato, lo que crearía un innecesario foco de tensión, al favorecerse a un activista político con el que no comulgan.

No obstante que  Miguel Márquez es el primer gobernador migrante de Guanajuato, queda claro que hará falta mucho más que eso para establecer una política productiva y madura con los guanajuatenses del lado de allá, quienes están listos para colaborar, pero no para dejarse manipular.

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