
- Se acaba el recreo, inicia la disputa del poder
- Jiménez Lona y la candidatura: no pero sí
- Futbol, popularidad y contratismo
1.- Libia Dennise: el año de las definiciones
Terminado el periodo relajado que se ha vivido este verano, entre la celebración del Mundial de Futbol y la realización de la Semana Institucional que manda de vacaciones al gobierno estatal, la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo estará comenzando el cierre de su segundo año de gobierno y entrando de lleno a las definiciones que preceden a la elección intermedia de su gestión.
Y aunque hasta ahora las cosas no han sido un paseo por las nubes, el periodo que se deja atrás podría llegar a ser idílico en relación con lo que viene. La gobernadora deberá entrar al espinoso tema de las definiciones de candidaturas y planillas para la contienda electoral de junio del 2027, dentro de su partido y con sus aliados. Después vendrá la prueba de fuego de las campañas y la elección.
Hemos escrito en varias ocasiones, que el mayor problema de la operación política que debe acompañar a un mandatario, es la falta de actores a los que se delegue un tramo de poder y entre los que se reparta la complicada carga de analizar opciones y diseñar soluciones.
En el actual sexenio esa carencia se ha agudizado de forma notable. Tres actores fundamentales, como hemos visto, decidieron ser protagonistas de sus propias batallas y dejar de lado su responsabilidad institucional: Jorge Jiménez Lona, secretario de Gobierno; Jorge Espadas, líder parlamentario; y Aldo Márquez, presidente del PAN.
Los dos primeros disputan la candidatura a la alcaldía de León, el tercero no lo hace directamente, pero lo vulnera la participación de su hermano, Alan Márquez, en esa carrera.
La consecuencia es que están quedando fuera del cuarto de guerra que ya analiza los escenarios frente a la contienda electoral, en el cual ha cobrado protagonismo el vocero del gobierno de Libia, Miguel Ángel Mendiola, de la mano de un “estratega electoral” de salón: Fernando Macías Chávez.
El experto en campañas hizo sus pininos con el ya casi olvidado grupo de La Loma, que por cierto nunca logró una victoria frente al panismo más conservador y yunquista de personajes como Juan Carlos Romero, Juan Manuel Oliva, Miguel Márquez y Fernando Torres Graciano. Algunos de sus galones los ganó en elecciones periféricas, en contiendas juveniles y algunos distritos. Hoy tiene en sus manos la complejidad del estado en uno de sus momentos más problemáticos.
Sin embargo, más allá de historias pasadas, lo cierto es que el centro neurálgico de la operación preelectoral se ha trasladado al staff de la gobernadora de forma directa, sin el importante auxilio que prestaban, no las oficinas del PAN ya meramente testimoniales, sino áreas como las extintas coordinación de asesores, que ostentó Juana de la Cruz Martínez, y jefatura de gabinete, de Juan Carlos Alcántara.
Quizá por eso se han multiplicado las peticiones de citas de aspirantes de todo el estado en la secretaría particular de la gobernadora, a cargo de Alejandra Rivera. El procedimiento puede tener sus riesgos al quitar cualquier espacio de amortiguamiento entre la mandataria y los aspirantes.
Por lo pronto, los aspirantes a cargos de elección surgen por todas partes: por una parte están los que los detentan en estos momentos y que pueden tener derecho a la reelección.
Vienen después quienes no han tenido esa oportunidad y creen que la merecen, sobre todo políticos de la generación de la gobernadora que pugnan por un recambio generacional.
En el tercer círculo están los coyunturales aliados del partido, los que se reposicionaron por circunstancias políticas, como la crisis que produjo en León la salida de Alejandra Gutierrez del PAN, ahí se forman el síndico y los regidores de ese ayuntamiento.
Finalmente se encuentran los mercenarios que hacen trabajo sucio, como los ex militantes del Partido Verde, encabezados por Sergio Contreras; o los militantes del PRI amenazados por el desplome electoral de su organización.
¿Quién va a decirles a algunos de estos personajes que no hay lugar, que deben seguir haciendo méritos, pero al mismo tiempo evitará que se desbalaguen? Ordinariamente esa tarea debería recaer en el operador político del gobernador, alguien con suficiente poder delegado para evitar amotinamientos, pero también para funcionar como fusible que no deja pasar las descargas de la frustración y la inconformidad hacia su superior.
A resolver esos enigmas deberá dedicarse la gobernadora a su regreso de vacaciones.
2.- Dice que no quiere pero sí opera
En donde le preguntan, círculos políticos, empresariales y amistosos, Jorge Jiménez Lona, el secretario de Gobierno estatal, asegura que no ha levantado la mano por la candidatura a la alcaldía de León, algo muy difícil de aceptar cuando se conocen los entretelones de su circunstancia.
El funcionario que ostenta la segunda posición de importancia en el organigrama estatal es el aspirante más cercano a la gobernadora Libia García de entre los cuatro que buscan la candidatura para suceder a Alejandra Gutiérrez. Pero además, su trayectoria lo convierte en un puente entre ambas políticas, algo que no sale sobrando frente a la complicación en que se ha convertido el municipio de más peso en el estado.
Pero no solo son consideraciones estratégicas las que hacen tambalear la versión del aparente desinterés de Jiménez Lona en la candidatura del 2027. Hay decisiones al interior de su equipo de trabajo que dejan ver algún tipo de operación
Una de ellas es la contratación como coordinador de enlace gubernamental de Ismael Zúñiga Ramírez, ex director del Instituto de la Juventud de León y operador de la alcaldesa Alejandra Gutiérrez hasta que salió del cargo a principios de 2025 por acusaciones de acoso laboral.
Zúñiga fue acusado por sus colaboradores de obligarlos a trabajar en las campañas políticas fuera de su horario. Su renuncia evidenció otros desórdenes administrativos, como la pérdida de un juicio laboral que obligó al municipio a pagar una liquidación de más de 700 mil pesos.
Hoy el ex funcionario municipal, quien además ostenta la delegación del PAN en Silao, una plaza disputada con Morena de forma muy cerrada desde hace dos elecciones, trabaja abiertamente en la promoción de su nuevo jefe, en una tarea a la que ha llegado un poco tarde ante el avance de otros aspirantes como Jorge Espadas y Alan Márquez.
Así que, pian pianito y a la chita callando, Jorge Jiménez prepara el terreno a la par que jura que nada quiere en la contienda del 27. Se ve que ya se está graduando de político a la mexicana.
3.- El Mundial en Guanajuato
Finalmente, tras la insistencia periodística, el gobierno del estado montó un sitio de transparencia para conocer los contratos otorgados para la realización de 3 festivales mundialistas en las ciudades de León, Dolores Hidalgo y Yuriria, los cuales sumaron una erogación de 47 millones de pesos, cargados al presupuesto de la Secretaría de Turismo.
Se sabe, sin embargo, que este tipo de eventos forman parte de la política de construcción de imagen que es uno de los pilares de la actual administración, ya que además de subirse al tema mundialista, los Fan Fest también fueron utilizados para mostrar la cercanía de políticos estatales y municipales con el clima de regocijo popular.
Sin embargo, hay un detalle a observar. El costo de los derechos de transmisión en realidad fue mínimo comparado con la infraestructura montada para la transmisión y el acomodo de los asistentes, la cual respondió a contratos firmados con empresas que ya son habituales en todos los eventos gubernamentales, en una dinámica que ni siquiera se somete a algún tipo de licitación.
La inversión triplica al menos la derrama estimada que recibieron los comercios de las localidades donde se montaron los festivales futboleros. Parece que en la lógica del gobierno ya no es necesario reparar en gastos para realizar todo tipo de eventos si estos permiten el lucimiento de los funcionarios.
Por otra parte, no deja de ser importante que se haya rectificado en torno a la necesidad de transparentar el gasto, lo que durante las primeras semanas del festejo fue negado argumentando condiciones contractuales de los acuerdos con la FIFA, lo que parecía inadmisible al situarse por encima de los ordenamientos constitucionales. Tampoco resultaba lógico que dentro de ese condicionamiento se quisiera ocultar la contratación de la logística y la producción.
Hoy ya sabemos lo que costó el acotado festival futbolero en 3 municipios con la transmisión de la tercera parte de los partidos del mundial de la FIFA. Parece lo más sano, a fin de que la opinión pública saque sus conclusiones.
Habría que decir, por ejemplo, que el programa de apoyo a la repatriación de migrantes guanajuatenses durante 2025, apenas alcanzaba los 25 millones de pesos anuales. Hay de gastos a gastos.
