Este sábado un rayo cayó en cielo despejado: el periódico Correo, propiedad del corporativo VISE, publicó una nota de portada donde se informa de la presunta responsabilidad del ex consejero del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León, Alejandro Zermeño Padilla, en la adjudicación de tres contratos irregulares por un monto de 45 millones de pesos durante los años 2017 – 2019, a una empresa de seguridad privada.
La nota apareció en la edición impresa, pero en Internet fue retirada del portal a las 9:30 de la mañana, cuando tenía pocas horas de estar circulando. No hay que ir muy lejos por las razones de la autocensura: el CEO de grupo Vise, Santiago Villanueva Martínez, es uno de los 17 integrantes del consejo directivo de SAPAL, por lo que muy seguramente la publicación estaba provocando rebotes impensados.
La violencia de género empieza con las palabras antes de llegar a ser extrema; ahí también hay que frenarla
Hace casi seis años en el marco de una campaña electoral reñida, el diputado federal priista Francisco Arroyo Vieyra creía subir el tono de la contienda municipal por la capital de Guanajuato al llamar denigratoriamente a la aspirante panista Ruth Lugo Martínez «Señora Weiler», en busca de un juego de palabras que asociara a la candidata con la raza canina Rottweiler.
Afecto a un humor político que quería ser ácido pero terminaba siendo denigratorio y rebajando el nivel de una contienda civilizada a un pleito de barriada, Arroyo, quien había presidido el Congreso de México en esa legislatura y se aprestaba a dar un salto a la diplomacia en la que representaría a nuestro país en Uruguay y en el Mercosur, no hacía sino mostrar un añejo vicio de los políticos mexicanos: la resistencia a la participación de las mujeres e la esfera pública.