Arnoldo Cuellar

DÍAS DE GUARDAR Domingo 7 de marzo de 2021

In Análisis Político, Días de Guardar, POPLab on marzo 7, 2021 at 9:02 am
Ilustraciones: @PincheEinnar

* Los juguetes nuevos del gobernador Sinhue

* Alejandra Gutiérrez: Sheffield no es el único riesgo

* Trejo Valdepeña a un paso de la licencia en Silao

1.- la parafernalia tecnológica como paliativo de la falta de resultados

No es la primera vez que un gobernante de Guanajuato ofrece combatir la inseguridad con la adquisición de sofisticados equipos y compra de tecnología de la que se desconocen costos y contratos.

Como esta semana lo hizo Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, ofreciendo un circo aéreo en lugar de informar con transparencia sobre los avances y los retos de su administración en el campo de la seguridad, hace poco más de 8 años su mentor Miguel Márquez Márquez realizó un tour tecnológico por la entidad para vender la idea del sistema de videovigilancia Escudo del que por lo menos se sabía el precio y a la postre se conoció al proveedor, Seguritech.

Los dos mil 700 millones de pesos comprometidos en aquel invierno de 2012 nunca se acercaron ni de lejos al objetivo de mantener la delincuencia alejada de Guanajuato, sobre todo porque el diagnóstico era errado, los grupos criminales ya se encontraban dentro del estado y se movían a placer en él, con y sin vigilancia electrónica.

Seguritech, la empresa llegada al gran escenario nacional de la mano del grupo Atlacomulco en 2012, hizo su agosto en Guanajuato, se capitalizó y vendió espejos a los habitantes del estado, encontrando a los mayores defensores de su inutilidad en los altos funcionarios de la seguridad: Carlos Zamarripa y Alvar Cabeza de Vaca.

Nada de eso impidió el escalamiento de la violencia, de nada sirvió poder ver en tiempo real a los criminales cometiendo sus tropelías o circulando sin recato por las autopistas y los caminos vecinales del estado, pues la posibilidad de reacción estaba nulificada por la penetración de esos mismos grupos en las estructuras policiales de los municipios.

Fue necesaria una intervención federal que incluyó la clausura provisional de los ductos de Pemex, una crisis cataclísmica de abasto de combustible y el despliegue territorial del ejercito y la marina para lograr, tras 15 meses de persecución, el descabezamiento de uno de los dos carteles confrontados en la entidad.

De Escudo, ni quien se acuerde, salvo Seguritech que todavía cobró 100 millones de pesos después de la conclusión del contrato, ya en el gobierno de Sinhue.

Hoy, con un entusiasmo digno de mejor causa, el gobernador viste su tercer informe de gobierno con exhibiciones de drones y helicópteros, tratando de transmitir su propia fascinación con esos artilugios a sus escépticos oyentes para volver a prometer logros en materia de seguridad.

Está claro que ni los drones de vigilancia ni los helicópteros de vuelo nocturno darán resultados si no hay capacidad de reacción en tierra de quienes tienen la posibilidad de actuar con más rapidez por estar en el territorio: los policías de las corporaciones municipales, donde no se ha avanzado prácticamente en sanear y reestructurar.

Sinhue ha insistido en considerar un error el mando único de facto que se dio en Guanajuato bajo la coordinación de Alvar Cabeza de Vaca y el apoyo incondicional de Miguel Márquez. En otras condiciones, el funcionario responsable de una política no solo fracasada, sino desastrosa, tendría que dejar su lugar a alguien con una nueva visión.

Aquí no fue así y no será, pero tampoco hay esperanza de que el número dos del tándem de la seguridad vaya a trabajar para corregir sus excesos, ya que en los hechos el control informal de las policías municipales por parte de la secretaría de Seguridad del estado, sigue incólume. Es decir, de nada sirve que el gobernador esté o no de acuerdo, otros son los que deciden en esa materia.

De modo que los juguetes aéreos, comprados o rentados pues de eso no se informó, como tampoco de la empresa beneficiaria del contrato, servirán para el espectáculo y para inflar los bolsillos de algunos, pero seguramente tendrán pocos resultados en la batalla de tierra contra la delincuencia, pues las infanterías siguen comprometidas.

2.- ¿Batalla por León detendrá la conspiración contra Alejandra?

Los panistas leoneses de la vieja guardia que no acaban de aceptar la candidatura de Alejandra Gutiérrez a la alcaldía del municipio más grande del estado, tendrán que pensarle dos veces antes de seguir en la conspiración.

Ya hace tres años, el panismo empresarial y los resabios del yunquismo frenaron las aspiraciones de la entonces diputada federal, para enviarla al Congreso local como premio de consolación y repetir la candidatura de Héctor López Santillana, el alcalde que terminó replegado frente a los problemas desatados por la pandemia.

Esta vez, ya con su ex jefe de bancada Marko Cortés como líder nacional del PAN, Alejandra logró imponerse a la nomenclatura local panista pero aún debe dar pasos decisivos frente a quienes insisten en que se le cambié por Luis Ernesto Ayala, quien por cierto va en la imaginaria como candidato a diputado no solo para fortalecer la campaña panista, sino para no tener impedimentos ante un hipotético relevo de candidata.

Esta semana una reunión de una docena de liderazgos empresariales jóvenes no cuajó y Alejandra Gutiérrez vió como solo llegaron unos cuantos invitados de los convocados por el alcalde Héctor López Santillana.

Aunque las mujeres panistas a nivel nacional están dando la batalla contra la violencia de género… en Morena, haría falta que también volteen a su partido y denuncien las prácticas misóginas soterradas y otras muy abiertas, en contra de sus correligionarias.

El anuncio de que Ricardo Sheffield buscará la candidatura del partido de López Obrador a la alcaldía de León dio pauta, de nueva cuenta, a las voces que quieren sustituir a Alejandra Gutiérrez, en lo que parece un ataque de pánico del panismo tradicional y de sus aliados.

La candidata panista ha reaccionado con sobriedad al embate y mantenido su línea discursiva. Una de sus respuestas fue la de publicar la foto de una reunión con Marko Cortés, con motivo de su visita por el informe de Sinhue.

Queda claro que la candidata tiene el respaldo del dirigente nacional, pero no así de la cofradía local, por lo que sus apoyos deberán provenir desde el centro. Sin embargo esa situación también genera vulnerabilidades, pues uno de los mayores soportes políticos y financieros del dirigente panista, el gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, estará muy ocupado los meses que vienen defendiéndose de su desafuero y cuidando sus movimientos.

Por lo pronto, la conspiración contra Alejandra tendría que ser sofocada con rapidez por el gobernador Diego Sinhue, para no producir un escenario semejante al que hundió a Miguel Salim hace 9 años, el mismo Salim que en una semana logrará su objetivo de colocar a Libia Denisse García Muñoz Ledo en la Secretaría de Gobierno, circunstancia que merecerá un análisis por si misma, en una próxima entrega.

3.- Silao, entre la fiesta y la barbarie

El alcalde de Silao, el panista José Antonio Trejo Valdepeña, prácticamente ya no asiste a la presidencia municipal. Decepcionado por no haber logrado su afán reeleccionista y en festejo casi permanente de nadie sabe qué, ha dejado la administración municipal en manos del secretario Alejandro Peña Gallo, el mismo que le quitó la candidatura de las manos y que está a punto de pedir licencia para organizar su campaña.

En la capital del estado se valora con lupa la posibilidad de obligar a Trejo a pedir licencia a fin de que entre al quite un sustituto que ponga algo de orden en la administración y que evite que el desgobierno se convierta en el peso muerto que hunda el dominio panista en Silao.

Será uno de los primeros pendientes de los que deba hacerse cargo la nueva secretaria de Gobierno en cuanto reciba el despacho de manos del interino Alfonso Ruiz Chico, quien muy probablemente sea quien quede a cargo de la operación.

De que las cosas están al rojo vivo da cuenta la asonada de esta semana cuando los policías municipales se enfrentaron a las fuerzas estatales que acudieron a realizar un operativo “trueno” para revisar a la corporación.

La denuncia formal de 28 mil balas perdidas, ocurrida hace 9 meses e informada en ese momento al secretario Alvar Cabeza de Vaca, estalló en un escándalo público apenas esta semana y originó una tardía intervención estatal en una corporación que desde hace tiempo muestra evidencias de grave descomposición.

La policía, sin embargo, no se ha descompuesto sola, sino que lo hizo de la mano de una administración que evadió sus más elementales responsabilidades y se dedicó a fomentar la corrupción y el nepotismo.

Producto de esa situación Trejo no pudo repetir y es probable que su secretario de Ayuntamiento haya comprometido ya su elección. Sin embargo, todo eso ocurrió bajo la mirada del secretario de gobierno Luis Ernesto Ayala, quien para mayor escarnio despachaba la mayor parte de su tiempo en Silao, en las lujosas oficinas que el estado renta en el distrito de negocios del Puerto Interior.

Resulta paradójico que pese a la cuantiosa inversión que el estado ha hecho y sigue haciendo en tecnología de vigilancia, nadie en su sano juicio en ninguno de los tres poderes y los organismos autónomos tenga la capacidad de vigilar y prever los malos pasos de las autoridades municipales que, al final del día, ponen a sus poblaciones en mayor riesgo incluso que la propia delincuencia organizada.

Así vamos, a ciegas en la tormenta, con drones o sin ellos.

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