- Acueducto, proyecto agonizante
- El PAN resiente la partida de Alejandra
- Sistemas informáticos expuestos

1.- Proyecto emblema, cada vez más lento
En los altos círculos del gobierno federal, en los pasillos de la administración estatal y en el terreno llano en los municipios en torno a la presa Solís, se tiene la misma percepción: el acueducto está detenido y muy probablemente en vías, si no de cancelación, sí de una larga postergación.
Funcionarios federales en Guanajuato han sido consultados desde México sobre la viabilidad de la obra en el corto plazo y la respuesta ha sido unánime: muchas complicaciones y alto costo político. Además, se responsabiliza directamente al gobierno estatal de la desatención a las inconformidades que fueron creciendo conforme pasaban los meses.
En el gobierno del estado, la sensación es de que ha faltado operación, que la obra se le encargó a demasiados actores sin definir líneas de mando, lo que ha redundado en entorpecimiento y desperdicio de esfuerzo.
En los municipios de Acámbaro, Jerécuaro y Tarandacuao, la movilización ha bajado el ritmo, pero no se ha detenido, y la percepción es que su activismo ha tenido resultados, pero no los hace confiarse.
En los próximos meses se celebrarán los 500 años de la fundación del pueblo San Francisco de Acámbaro, el más antiguo de Guanajuato en la etapa colonial. En otras condiciones, el festejo debería ser encabezado por la gobernadora Libia Dennise García, quien tiene 10 meses de no visitar la región, desde el 15 de julio de 2025, cuando entregó apoyos y anunció obras en ese municipio y en Jerécuaro.
El festejo tendría que ser emblemático, sobre todo porque podría significar un contraste con los 450 años de León, la ciudad donde hoy Libia batalla por los conflictos con la alcaldesa expanista Alejandra Gutiérrez. Sin embargo, se aprecia difícil que la mandataria pudiese ser recibida sin reclamos.
El último campamento de la Secretaría de la Defensa Nacional en las inmediaciones de la cortina de la presa fue levantado recientemente; previamente, la maquinaria también fue trasladada y no hay rastro que indique la iniciación de una obra que en su momento fue declarada como la más importante de la administración. Lo poco que se había excavado ya fue borrado por agricultores de la zona.
Sin embargo, hay pendientes legales que no pueden ser simplemente pospuestos. Uno de ellos es la suerte del crédito por 4 mil millones de pesos aprobado en diciembre pasado por el Congreso del Estado, para ser ejecutado en la obra del acueducto a través del gobierno federal, concretamente la SEDENA, con quien incluso se avanzaron acuerdos formales.
De no iniciarse la obra este año, los términos del crédito tendrán que revisarse y, eventualmente, cancelarse. Los contratos con el ejército también deberán revisarse o rescindirse.
Sin embargo, la situación se debate en la indefinición; ni el gobierno federal ni el estatal han tomado cartas en el asunto ni mandado señales claras. Parece el peor de los escenarios: dejar que el tiempo pase y esperar que algo cambie, justo igual que cuando se frustró el proyecto del Zapotillo.
Parece una gran falta de atención hacia los municipios del estado, tanto los que esperan el agua como los que han planteado la necesidad de ser escuchados sobre el proyecto.
La gran paradoja es que el gobierno de Libia García ha puesto un gran énfasis en la difusión, pero solo en un sentido unidireccional: importan los mensajes en redes sociales desde las cuentas oficiales y las personales, con una mezcla de temas institucionales y privados; pero no parece importar la escucha de lo que los ciudadanos tienen que decir.
Desde luego, eso tiene un nombre y no es comunicación, es sencillamente propaganda. Quizá por eso el proyecto se empantanó.
2.- El mitin de la venganza
Como cuando hay que hacerle sentir al responsable de una ruptura que no pasa nada y que se está mejor sin él, el panismo nacional y guanajuatense vistió sus mejores galas para realizar un “mitin de la venganza” este sábado en la ciudad de León, y dejarle en claro a Alejandra Gutiérrez y a Movimiento Ciudadano que aquí no ha pasado nada y todos tan contentos.
¿Qué sigue? ¿Una tanda de canciones de despecho?
Lo cierto es que la decisión de la alcaldesa de León de separarse de su partido y acercarse al que encabeza Jorge Álvarez Máynez, quien acudió a León con su plana mayor para arropar a su nuevo valor político, parece haber sido la culminación de una serie de eventos desafortunados, en una ausencia total de estrategia.
Sin embargo, la respuesta de los actores del PAN no parece mejor calculada y se enzarzaron en una vorágine de actos que parecen más desnortados que aquellos que les pusieron en jaque.
Reuniones para exaltar a unos regidores a los que antes de la ruptura ni siquiera les tomaban las llamadas, para subrayar su panismo, lo que seguramente obligará a garantizarles chambas el año próximo cuando antes eran simplemente unos prescindibles “alejandristas”.
Un mitin multitudinario de panistas de todo el estado, a un costo millonario y con presencia de la dirigencia nacional, para evidenciar que la traición de Alejandra no les importa en absoluto.
Al evento, en la explanada de la feria, a mediodía con una temperatura de 30 grados, fueron “invitados” a asistir los funcionarios del gobierno del estado hasta los niveles medios, además del tradicional acarreo desde municipios de todo el estado.
Alejandra Gutiérrez llevó al extremo su enojo en contra del liderazgo político formal de Libia García y del poder que aún ejerce el grupo de Diego Sinhue Rodríguez. Es una situación que en política no resulta extraordinaria, pero que podría haber ameritado una administración del desencuentro, desde una racionalidad política menos reactiva.
No fue así y se ha venido dando una escalada de gestos que ya no son políticos, sino absolutamente viscerales, desde ambas trincheras. Las crisis en política suelen ser oportunidades, pero no ocurren en automático si no se tiene el talento para aprovecharlas.
3.- Crisis informática y opacidad
Primero fue la Fiscalía General del Estado y ahora es el Poder Judicial. Los sistemas informáticos instalados para dar servicio al público usuario y para agilizar los procesos de dos instancias fundamentales en la vida pública dejaron de funcionar por varios días, en ausencia absoluta de información confiable.
Se trata de las dos instancias en las que descansa la seguridad de los bienes jurídicos de la población, la salvaguarda de derechos y el combate a la impunidad, lo que no es poca cosa.
Sin embargo, ni los litigantes y sus representados, algunos de ellos víctimas de delitos, supieron nunca de forma confiable por qué no funcionaban los sistemas de la FGE a fines de 2025, derivado de lo cual cientos de miles de expedientes sufrieron la exposición de sus datos.
Al negar que se tratara de una intrusión informática, lo que hizo el fiscal Gerardo Vázquez Alatriste fue encubrir el cometimiento de un ilícito que debería ser perseguido de oficio, no por afectar a la Fiscalía únicamente, sino a miles de ciudadanos cuyos datos resguarda la institución.
Si la fiscalía decidió investigar el hackeo a contrapelo de la postura que manejó públicamente, la situación es peor, pues se estaría evidenciando un doble rasero entre lo que se dice y lo que se hace, una actitud que no por normalizada tiene que ser aceptada en una institución que de origen tendría que descansar en la buena fe.
Pero ahora, para empeorar las cosas, el tema se ha trasladado al Poder Judicial del Estado, donde toda esta semana estuvo sin funcionar su sistema informático, después del largo puente del arranque de mayo. La explicación oficial en el portal de la institución, que preside la magistrada Alma Delia Camacho Patlán, fue que se trataba de una “revisión y mantenimiento”, según un aviso colgado en su web.
A la pregunta de si se trataba de un ataque o intrusión, la respuesta fue que no había tal. Sin embargo, suena por demás ilógico que después de una suspensión de labores de 5 días por el feriado del 1 al 5 de mayo, se hubiese decidido un “mantenimiento” en días hábiles. Hasta este sábado 9 de mayo el anuncio permanecía en la página.
El problema de fondo, tanto en la Fiscalía como en el Tribunal, pareciera ser la anteposición de la “imagen pública” a la confiabilidad de las instituciones. Como si un ataque cibernético vulnerara la credibilidad de los titulares y no los datos que resguardan y las funciones que realizan.
En los tiempos que corren, cualquier empresa u organización es susceptible de este tipo de incidentes, los cuales deben ser comunicados de inmediato a los usuarios de los sistemas, sobre todo si están abiertos al público.
Se trata de instituciones que resguardan derechos, por lo que sería un absoluto contrasentido que optaran por ocultamientos cuya única explicación sería la vanidad de quienes transitoriamente tienen la responsabilidad de dirigirlas.
Otra circunstancia a revisar es la pertinencia de las herramientas tecnológicas que emplean estos sistemas y su estado de actualización. También sería deshonesto no informar sobre ello con toda claridad y, sobre todo, no tomar medidas.
El gobierno no se sirve a sí mismo, sirve a los ciudadanos. Esperemos que eso no se pierda de vista.
DÍAS DE GUARDAR Domingo 10 de mayo de 2026
- Acueducto, proyecto agonizante
- El PAN resiente la partida de Alejandra
- Sistemas informáticos expuestos
1.- Proyecto emblema, cada vez más lento
En los altos círculos del gobierno federal, en los pasillos de la administración estatal y en el terreno llano en los municipios en torno a la presa Solís, se tiene la misma percepción: el acueducto está detenido y muy probablemente en vías, si no de cancelación, sí de una larga postergación.
Funcionarios federales en Guanajuato han sido consultados desde México sobre la viabilidad de la obra en el corto plazo y la respuesta ha sido unánime: muchas complicaciones y alto costo político. Además, se responsabiliza directamente al gobierno estatal de la desatención a las inconformidades que fueron creciendo conforme pasaban los meses.
En el gobierno del estado, la sensación es de que ha faltado operación, que la obra se le encargó a demasiados actores sin definir líneas de mando, lo que ha redundado en entorpecimiento y desperdicio de esfuerzo.
En los municipios de Acámbaro, Jerécuaro y Tarandacuao, la movilización ha bajado el ritmo, pero no se ha detenido, y la percepción es que su activismo ha tenido resultados, pero no los hace confiarse.
En los próximos meses se celebrarán los 500 años de la fundación del pueblo San Francisco de Acámbaro, el más antiguo de Guanajuato en la etapa colonial. En otras condiciones, el festejo debería ser encabezado por la gobernadora Libia Dennise García, quien tiene 10 meses de no visitar la región, desde el 15 de julio de 2025, cuando entregó apoyos y anunció obras en ese municipio y en Jerécuaro.
El festejo tendría que ser emblemático, sobre todo porque podría significar un contraste con los 450 años de León, la ciudad donde hoy Libia batalla por los conflictos con la alcaldesa expanista Alejandra Gutiérrez. Sin embargo, se aprecia difícil que la mandataria pudiese ser recibida sin reclamos.
El último campamento de la Secretaría de la Defensa Nacional en las inmediaciones de la cortina de la presa fue levantado recientemente; previamente, la maquinaria también fue trasladada y no hay rastro que indique la iniciación de una obra que en su momento fue declarada como la más importante de la administración. Lo poco que se había excavado ya fue borrado por agricultores de la zona.
Sin embargo, hay pendientes legales que no pueden ser simplemente pospuestos. Uno de ellos es la suerte del crédito por 4 mil millones de pesos aprobado en diciembre pasado por el Congreso del Estado, para ser ejecutado en la obra del acueducto a través del gobierno federal, concretamente la SEDENA, con quien incluso se avanzaron acuerdos formales.
De no iniciarse la obra este año, los términos del crédito tendrán que revisarse y, eventualmente, cancelarse. Los contratos con el ejército también deberán revisarse o rescindirse.
Sin embargo, la situación se debate en la indefinición; ni el gobierno federal ni el estatal han tomado cartas en el asunto ni mandado señales claras. Parece el peor de los escenarios: dejar que el tiempo pase y esperar que algo cambie, justo igual que cuando se frustró el proyecto del Zapotillo.
Parece una gran falta de atención hacia los municipios del estado, tanto los que esperan el agua como los que han planteado la necesidad de ser escuchados sobre el proyecto.
La gran paradoja es que el gobierno de Libia García ha puesto un gran énfasis en la difusión, pero solo en un sentido unidireccional: importan los mensajes en redes sociales desde las cuentas oficiales y las personales, con una mezcla de temas institucionales y privados; pero no parece importar la escucha de lo que los ciudadanos tienen que decir.
Desde luego, eso tiene un nombre y no es comunicación, es sencillamente propaganda. Quizá por eso el proyecto se empantanó.
2.- El mitin de la venganza
Como cuando hay que hacerle sentir al responsable de una ruptura que no pasa nada y que se está mejor sin él, el panismo nacional y guanajuatense vistió sus mejores galas para realizar un “mitin de la venganza” este sábado en la ciudad de León, y dejarle en claro a Alejandra Gutiérrez y a Movimiento Ciudadano que aquí no ha pasado nada y todos tan contentos.
¿Qué sigue? ¿Una tanda de canciones de despecho?
Lo cierto es que la decisión de la alcaldesa de León de separarse de su partido y acercarse al que encabeza Jorge Álvarez Máynez, quien acudió a León con su plana mayor para arropar a su nuevo valor político, parece haber sido la culminación de una serie de eventos desafortunados, en una ausencia total de estrategia.
Sin embargo, la respuesta de los actores del PAN no parece mejor calculada y se enzarzaron en una vorágine de actos que parecen más desnortados que aquellos que les pusieron en jaque.
Reuniones para exaltar a unos regidores a los que antes de la ruptura ni siquiera les tomaban las llamadas, para subrayar su panismo, lo que seguramente obligará a garantizarles chambas el año próximo cuando antes eran simplemente unos prescindibles “alejandristas”.
Un mitin multitudinario de panistas de todo el estado, a un costo millonario y con presencia de la dirigencia nacional, para evidenciar que la traición de Alejandra no les importa en absoluto.
Al evento, en la explanada de la feria, a mediodía con una temperatura de 30 grados, fueron “invitados” a asistir los funcionarios del gobierno del estado hasta los niveles medios, además del tradicional acarreo desde municipios de todo el estado.
Alejandra Gutiérrez llevó al extremo su enojo en contra del liderazgo político formal de Libia García y del poder que aún ejerce el grupo de Diego Sinhue Rodríguez. Es una situación que en política no resulta extraordinaria, pero que podría haber ameritado una administración del desencuentro, desde una racionalidad política menos reactiva.
No fue así y se ha venido dando una escalada de gestos que ya no son políticos, sino absolutamente viscerales, desde ambas trincheras. Las crisis en política suelen ser oportunidades, pero no ocurren en automático si no se tiene el talento para aprovecharlas.
3.- Crisis informática y opacidad
Primero fue la Fiscalía General del Estado y ahora es el Poder Judicial. Los sistemas informáticos instalados para dar servicio al público usuario y para agilizar los procesos de dos instancias fundamentales en la vida pública dejaron de funcionar por varios días, en ausencia absoluta de información confiable.
Se trata de las dos instancias en las que descansa la seguridad de los bienes jurídicos de la población, la salvaguarda de derechos y el combate a la impunidad, lo que no es poca cosa.
Sin embargo, ni los litigantes y sus representados, algunos de ellos víctimas de delitos, supieron nunca de forma confiable por qué no funcionaban los sistemas de la FGE a fines de 2025, derivado de lo cual cientos de miles de expedientes sufrieron la exposición de sus datos.
Al negar que se tratara de una intrusión informática, lo que hizo el fiscal Gerardo Vázquez Alatriste fue encubrir el cometimiento de un ilícito que debería ser perseguido de oficio, no por afectar a la Fiscalía únicamente, sino a miles de ciudadanos cuyos datos resguarda la institución.
Si la fiscalía decidió investigar el hackeo a contrapelo de la postura que manejó públicamente, la situación es peor, pues se estaría evidenciando un doble rasero entre lo que se dice y lo que se hace, una actitud que no por normalizada tiene que ser aceptada en una institución que de origen tendría que descansar en la buena fe.
Pero ahora, para empeorar las cosas, el tema se ha trasladado al Poder Judicial del Estado, donde toda esta semana estuvo sin funcionar su sistema informático, después del largo puente del arranque de mayo. La explicación oficial en el portal de la institución, que preside la magistrada Alma Delia Camacho Patlán, fue que se trataba de una “revisión y mantenimiento”, según un aviso colgado en su web.
A la pregunta de si se trataba de un ataque o intrusión, la respuesta fue que no había tal. Sin embargo, suena por demás ilógico que después de una suspensión de labores de 5 días por el feriado del 1 al 5 de mayo, se hubiese decidido un “mantenimiento” en días hábiles. Hasta este sábado 9 de mayo el anuncio permanecía en la página.
El problema de fondo, tanto en la Fiscalía como en el Tribunal, pareciera ser la anteposición de la “imagen pública” a la confiabilidad de las instituciones. Como si un ataque cibernético vulnerara la credibilidad de los titulares y no los datos que resguardan y las funciones que realizan.
En los tiempos que corren, cualquier empresa u organización es susceptible de este tipo de incidentes, los cuales deben ser comunicados de inmediato a los usuarios de los sistemas, sobre todo si están abiertos al público.
Se trata de instituciones que resguardan derechos, por lo que sería un absoluto contrasentido que optaran por ocultamientos cuya única explicación sería la vanidad de quienes transitoriamente tienen la responsabilidad de dirigirlas.
Otra circunstancia a revisar es la pertinencia de las herramientas tecnológicas que emplean estos sistemas y su estado de actualización. También sería deshonesto no informar sobre ello con toda claridad y, sobre todo, no tomar medidas.
El gobierno no se sirve a sí mismo, sirve a los ciudadanos. Esperemos que eso no se pierda de vista.
