En Celaya, el dirigente del PAN Marko Cortés dijo este fin de semana que mientras el gobierno federal se arrodilla ante el crimen organizado, en Guanajuato se le combate y no se deja entrar a cárteles foráneos.
No se puede
criticar al dirigente panista por aprovechar la enorme pifia del gobierno federal
en la fallida operación que culminó con la batalla de Culiacán del jueves
pasado, para que se lance con todo en contra de quien parecía un adversario
inalcanzable.
Sin embargo, pasar del oportuno aprovechamiento de un error del acérrimo rival a mentir descaradamente, debilita mucho la racionalidad de esta oposición que no solo debería estar preocupada por detener a AMLO y restarle capacidad de maniobra, sino también por ofrecer soluciones inteligentes a los ciudadanos que la conviertan de nuevo en opción de gobierno.
El panorama político de Salamanca se va a aligerar con la caída del poderoso líder petrolero Carlos Romero Deschamps, quien hizo parte de su vida en esta ciudad, tiene familiares en ella y ha protegido un cacicazgo local a cargo del actual secretario del interior del STPRM, Fernando Pacheco Martínez.
Tarde o temprano
ese control sindical deberá ceder en favor del surgimiento de nuevos grupos políticos
que modificarán el panorama de ese municipio y de la región, donde ya el PAN
cedió terreno frente a Morena al perder la alcaldía en 2018.
Decía Julio Cortázar en el imprescindible capítulo 71 de la imprescindible Rayuela “que nada está perdido si se tiene por fin el valor de proclamar que todo está perdido y que hay que empezar de nuevo…”
Haría falta más
literatura, más reflexión y menos robótica y falsa innovación para darnos
cuenta de cuáles son los problemas reales de Guanajuato y no caer en el juego
de las falsas salidas, de la cabeza en el agujero, del “qué mal está todo, pero
mientras no me pase a mí, como quiera.”
Esta semana el gobernador Diego Sinhue Rodríguez tampoco hablará de inseguridad, o lo hará de manera tangencial.
Lo hace poco,
pero está vez tiene pretexto: el miércoles arranca el mega evento de promoción
industrial al que mucho se le ha apostado para relanzar la política de atracción
de inversiones: la edición mexicana y latinoamericana de la Hannover Messe, una
de las ferias industriales más grandes e innovadoras del planeta.
Sin embargo, en
la cabeza de muchos de los potenciales asistentes al evento, locales y foráneos,
estará la preocupación por la quiebra de la paz y la seguridad en amplias
regiones del estado, incluyendo las ciudades que albergan a los principales
parques industriales en la región centro del país.
No puedo dejar de preguntarme en qué están pensando los genios de la mercadotecnia que cobran en la nómina del gobierno de Guanajuato, al ver cómo le han conseguido dos entrevistas a Diego Sinhue en menos de un mes con noticieros nacionales, Paola Rojas y Javier Alatorre, para hacerlo a hablar de todo, menos de la realidad que vive Guanajuato.
Foto: Twitter
Me parece que, a ningún
estudiante del Tecnológico de Celaya, de la Universidad Politécnica de
Guanajuato en Cortazar o a los habitantes de la atribulada ciudad cajetera, les
va ni les viene la Feria de Hannover y la construcción de un utópico aeropuerto
internacional en el triángulo del huachicol.
Me parece que ningún
hotelero del corredor industrial va a echar las campanas a vuelo cuando escuche
al gobernador decir que ya está repuntando el turismo, cuando sus hoteles se
encuentran semivacíos pese a la ganga en las tarifas.
Recibo muchos mensajes de amigos de Celaya con quienes comparto mis columnas, en torno al tema de la inseguridad. La mayoría coincide en que la situación es verdaderamente insoportable y que difícilmente se puede hacer algo de forma organizada, porque la gente vive con miedo y sin un ápice de confianza a las autoridades.