Arnoldo Cuellar

Celaya, ciudad mártir

In Análisis Político, POPLab on septiembre 30, 2019 at 4:00 am

Recibo muchos mensajes de amigos de Celaya con quienes comparto mis columnas, en torno al tema de la inseguridad. La mayoría coincide en que la situación es verdaderamente insoportable y que difícilmente se puede hacer algo de forma organizada, porque la gente vive con miedo y sin un ápice de confianza a las autoridades.

Voy a referir algunos de esos testimonios sin mencionar, por las razones obvias, la identidad de quienes me los han compartido, hombres y mujeres de esa otrora próspera tierra de oportunidades.

Me dice una joven madre de familia que la gente de su entorno no tiene otro tema de conversación que los constantes asaltos a comercios y personas, pero que cuando plantea la posibilidad de organizar algún tipo de movilización ciudadana, incluso tan solo en las redes sociales, todo mundo recuerda el caso de las tres mujeres asesinadas en la tortillería “La Indita”. Es una sociedad que además de victimizada, se encuentra silenciada e indefensa.

Un empresario de edad mediana me comenta que las extorsiones se producen en masa a toda clase de empresas, a él le ha tocado. Antes simplemente colgaban el teléfono y se olvidaban, hoy teman que las amenazas sean reales y que puedan dar lugar a represalias.

Este domingo, el obispo Benjamín Castillo denunció que ni los sacerdotes se salvan de ofrecimientos de “protección” que en realidad son extorsiones.

De la anecdótica sensación de inseguridad se ha pasado a un estado de pánico real que se comienza a reflejar en más cierres de negocios y retiro de inversiones, algo que puede dar lugar a un efecto dominó de no ser detenido y contrarrestado sin tardanza. El cierre de la agencia Ford, tras haber sido rafagueada impactó a nivel nacional.

Hay hechos que cobran fuerza como episodios emblemáticos de la inseguridad: el asalto a una cafetería este fin de semana, donde alrededor de 35 personas fueron despojadas de sus pertenencias por hombres armados, será sin duda retomada por medios del país y redundará en una disminución de los visitantes. El hecho se repitió en un restaurante bar el domingo, donde otras 40 personas sufrieron el robo de sus pertenencias.

Otras noticias son aún más delicadas, como el asesinato de otro joven estudiante, esta vez del Tecnológico de Celaya. Gabriel esperaba en una parada de camión el sábado por la noche, cuando lo apuñalaron en el estómago para asaltarlo, herida que le provocó la muerte horas más tarde.

Celaya no parece, en realidad es tierra de nadie. Allí se pasean sicarios armados que tienen el descaro de atacar las oficinas de la Fiscalía General del Estado y que incluso han tomado estaciones de policía preventiva.

Un ciudadano que fue a denunciar el robo de su auto a las oficinas del Ministerio Público, vio con indignación y asombro como los oficiales de guardia se burlaban entre ellos sobre el número de robos que llevaban registrados tan solo en esa fecha.

Es bien sabido que el PAN, partido que pese a todo domina electoralmente el municipio, ofreció la candidatura a la alcaldía a por lo menos dos empresarios, antes de encontrar una candidata en la diputada local Elvira Paniagua, quien cada vez está más encerrada en sus oficinas ante la airada reacción que su presencia despierta en los eventos públicos. Su informe de gobierno, por ejemplo, fue a puerta cerrada y con invitados cuidadosamente elegidos.

Aunque no es de buen gusto hablar de desaparición de poderes en este momento de Guanajuato, justo es decir que en Celaya el gobierno municipal está desvanecido, por llamarlo de alguna manera. La policía de Celaya es manejada a control remoto por Alvar Cabeza de Vaca a través de su personero Juan José González, un oficial de la Fuerzas del Estado.

Ante esta situación, desde la capital del Estado no vemos ningún posicionamiento claro de parte del gobierno estatal que permita a los celayenses una mínima esperanza de que la situación podrá mejorar.

El secretario de Seguridad mantiene una campaña en redes sociales donde hace propaganda de que sus elementos realizan “acciones de proximidad” en comercios y agencias de autos de Celaya. Cuando se observan las fotos con detenimiento se ve a los parroquianos firmando la bitácora del oficial, con la cual comprueba “que se dio una vuelta”.

Mientras eso anunciaba el funcionario estatal, ocurrían hechos como los que ya mencioné: el robo de los comensales de una cafetería y el asesinato del joven estudiante del Tec.

Sería una torpeza mayúscula que mañana la vocera de seguridad del estado saliera a decir que este joven, originario de Cortazar y asesinado cobardemente pese a que entregó sus pertenencias a los delincuentes, se convirtió en “un héroe” porque donó sus órganos.

Si Diego Sinhue Rodríguez Vallejo quisiera darle algo de seriedad a su patético “golpe de timón”, si quiere en verdad que su gobierno tenga una viabilidad, podría empezar por cambiar la actitud estatal hacia Celaya, municipio donde gobierna su partido y donde se encuentran asentadas importantes inversiones nacionales e internacionales.

Así como presumió que “se había restablecido el estado de derecho” en una ranchería de dos mil 500 habitantes en Villagrán, hoy tendría que estar ocupado y preocupado por hacer lo mismo, o algo mejor, en Celaya, la otrora puerta de oro del Bajío.

Entonces sí podremos creer que en Guanajuato hay poderes constituidos, responsables y actuantes para proteger a sus ciudadanos.

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  1. No. Estimado Arnoldo, ya no más PAN! Estamos de acuerdo en todo lo que has escrito. Agregaría, que de noche, la ciudad “sola” solo patrullan los que roban cajeros automáticos. Ud sabe más del tema. Porque, el gobernador no le interesa celaya? Ni al fiscal carnal? Y el programa escudo? El pánico colectivo, la sensación de peligro, se percibe, se siente. El problema es que, los que dicen que gobiernan, no lo hacen y para eso se alquilaron. Un S O S para celaya. Gracias

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