Arnoldo Cuellar

Días de Guardar Domingo 13 de octubre de 2019

In Análisis Político, Días de Guardar, POPLab on octubre 14, 2019 at 10:16 pm

*UG: Agripino enfrenta los rezagos de… Agripino

*La muerte de policías evidencia una crisis gubernamental

*Diego: la mentefactura no incluye la cultura

Ilustraciones: @PincheEinnar

1.- UG, política cosmética frente a problemas reales

Apenas tiene unas semanas al frente de su segundo rectorado; apenas comienza con una serie de cambios de equipo que se antojan meramente cosméticos y complacientes con la corte que le rinde pleitesía, cuando al rector general Luis Felipe Guerrero Agripino se le comienzan a presentar los problemas reales de la institución que ha dejado crecer por su estilo de evadir los problemas para recargarlos en sus subordinados.

Primero se realizó el cambio en la Dirección de Extensión Cultural, donde José Osvaldo Chávez Rodríguez relevó a Sara Julsrud, en lo que se interpretó como otra jugada magistral de la antesalista de Agripino, la poderosa secretaria particular Dolores Gallegos Robles, para consolidar un poder que la ha convertido en la vicerrectora general de la Universidad, dado que el funcionario promovido es su cónyuge.

A los pocos días se anunció el relevo de Héctor Efraín Rodríguez de la Rosa, un aliado de Agripino desde los días de la feroz oposición contra José Manuel Cabrera Sixto y el asalto al Consejo General y a la Junta Directiva, en los años de 2014 y 2015, quien fue sustituido por una funcionaria de muy bajo perfil en su cargo anterior, Cecilia Ramos Estrada, quien se venía desempeñando como titular de una Unidad de Gestión de la Calidad creada como área staff del Secretario de Gestión y Desarrollo, Jorge Romero Hidalgo.

El radio pasillo universitario ve futurismo en ambos movimientos: que Rodríguez de la Rosa pueda buscar el próximo año la rectoría del Campus Guanajuato, el de más importancia económica y política, para luego lanzarse en busca de la rectoría general tres años después.

El otro escenario posible es que la nueva secretaria general sea el alfil para que Romero Hidalgo busque e anhelado salto a la oficina “inteligente” de Lascurain de Retana 5, consumando con ello el pleno regreso del grupo de Romero Hicks al control de la casa de estudios.

Por lo pronto, los estrenados funcionarios de Agripino empiezan con el pie izquierdo. Osvaldo Chávez, quien presume su herencia cultural por su pertenencia a la familia Chávez Morado, fue recibido por la petición de los músicos de la OSUG de un incremento de salario dada la precarización que han sufrido y su desventaja frente a otras instituciones similares del país.

Incapaz de ofrecer un diálogo razonable con los artistas de la Sinfónica, Chávez llamó en su auxilio al área de recursos humanos encabezada por René Vázquez González, no obstante que la petición original era la de tener un diálogo con el propio Rector General.

Guerrero Agripino, por cierto, no atendió a los maestros de la orquesta, pero si les mando decir por los medios que no hay dinero para atender sus requerimientos, lo cual aunado a la torpeza de Chávez, cuyo mejor argumento fue “que iba llegando y no tenía idea de nada”, amenaza con llevar ese conflicto a otros niveles.

Contrastan las constantes respuestas de negativa de recursos a demandas fundadas en la Universidad, como esta de la OSUG o la de ampliar las oficinas de UGénero o atender los requerimientos de los campus del norte del estado, con el ánimo expansivo con el que gasta Lolita Gallegos para tener atendido a su jefe, bien sea con informes faraónicos, con oficinas de mega lujo y de última tecnología o comprando favores en los medios de comunicación.

Mientras el rector mantiene manga ancha con su caja “chica”, la comunidad ve llegar la época de vacas flacas y desde las antesalas de Agripino se alienta una mini protesta del sindicato blanco de académicos para sumarse al reclamo de la ANUIES en contra de la política de la 4 T para las universidades.

Todo presagia que este segundo rectorado no tendrá las comodidades del primero.

2.- Policías descompuestas, masacradas y cómplices: el huevo de la serpiente

Mientras los estrategas de Diego Sinhue Rodríguez se devanan los sesos para idear estrategias tan “rupturistas” como la de disfrazar a los narco autos de lujo decomisados de patrullas de postín que solo aparecen los días de fiesta, en Guanajuato no se detiene la masacre de policías de todas las corporaciones a manos del crimen organizado.

Llama particularmente la atención la muerte de los tres elementos de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado capturados por policías de Cortazar, municipio gobernado por el PAN y entregados a sicarios del Cartel de Santa Rosa. Dos de esos elementos, David Luna y Pedro Aguilar, fueron enviados a realizar labores de “inteligencia”, como se le llama al espionaje y la provocación, vestidos de civil y sin mayores herramientas de protección.

En cualquier corporación seria, quien haya enviado a esos dos hombres a la muerte tendría que estar siendo auditado en sus protocolos, sancionado y probablemente hasta procesado.

El clima laboral al interior de las FSPE y de muchas policías municipales es de terror, ante el embate del crimen organizado, la incapacidad de los superiores para enfrentar las nuevas situaciones de riesgo, la existencia de grupos consentidos y secciones de élite que reciben un trato diferenciado y al puesta en peligro de los elementos de a pie.

Alvar Cabeza de Vaca pasó de jugar al Guantánamo región 4 en el cuartel de Albarradones, cuando provocó un escándalo nacional en la administración de Vicente Guerrero Reynoso por enseñar a sus policías prácticas de tortura, a enfrentar una verdadera guerra que está exhibiendo sus limitaciones como táctico y como estratega. Si algo lo sostiene es su vieja amistad no exenta de complicidades con el poderoso Fiscal General Carlos Zamarripa Aguirre.

Hoy las cosas no están funcionando y en todo se evidencia la descomposición que viven las fuerzas de seguridad estatales y municipales, profundizada en el largo reinado de Cabeza de Vaca que hoy no solo controla la policía estatal, sino también las de la mayor parte de los municipios por la vía de mando único convenido o de facto.

Resulta ridícula, por ejemplo, la justificación de que los policías en activo y presuntos delincuentes de Cortazar son “parientes de Hugo Estefanía”, como si en un año de labores el panista Ariel Corona no hubiera tenido el tiempo suficiente para depurar la corporación y la ineptitud de no hacerlo se pudiese “lavar” acusando al ex alcalde al que por cierto tampoco le han fincado responsabilidades por sus aparentes nexos con la delincuencia organizada.

Policías asesinados, inteligencia vulnerada, fuerzas de élite que se mueven por la libre y policías vinculados a la delincuencia organizada nos hablan de una descomposición generalizada de las herramientas con las que una sociedad puede enfrentar al delito.

Lo peor de todo es que eso se ha construido en los diez años de desempeño de Zamarripa y los siete de Cabeza de Vaca. Y no contentos con ello, los panistas que nos gobiernan deciden premiarlos alargando su mandato y fortaleciendo su poder.

3.- Hoy todo es tecnología, la cultura puede esperar

La realización simultánea de dos eventos de corte internacional en el estado, el Festival Cervantino y la Feria de Hannover, mostro con claridad donde están las preferencias personales del gobernador del Estado, el panista Diego Sinhue Rodríguez.

Basta con seguir la línea de tiempo en las redes sociales del mandatario para ubicar más de dos decenas de publicaciones sobre las actividades relativas al tema industrial, tanto la feria alemana de tecnología como la reunión anual de industriales de Concamin, por apenas cinco relacionadas con el FIC.

Contra la tradición de años anteriores, Sinhue

 no acudió al izamiento de banderas, a la inauguración de exposiciones y la apertura de los espacios de los dos invitados: Guerrero y Canadá, además de que llegó tarde la inauguración oficial en la Alhóndiga de Granaditas. Dejó sola la mayor parte del tiempo a Alejandra Frausto, secretaria federal de cultura y al gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, quienes fueron acompañados por Adriana Camarena, directora del Instituto de Cultura.

Desde luego, un problema de agenda lo tiene cualquiera, pero esto no parece ser el caso. Como Miguel Márquez, que siempre le hizo el feo al Cervantino y luego lo compensaba con las bohemias que le organizaba Fernando Olivera con artistas de la farándula televisiva, Diego Sinhue tampoco parece muy afecto a las expresiones culturales.

Se nota por ejemplo en el desdén que ha mostrado hacia la reactivación del Fórum Cultural Guanajuato y el Teatro del Bicentenario en León, donde sobreviven la desgastada burocracia de la pasada administración, con mucha pena y ninguna gloria.

Pese a que fue secretario de desarrollo social, el gobernador parece no reconocer el poder regenerador de la cultura en una sociedad, incluso más potente que el puro crecimiento económico, el cual a menudo solo reproduce y ahonda los esquemas de desigualdad.

Ojalá hayan sido solo problemas de agenda y no definiciones o vocaciones. El incremento del dinamismo económico de Guanajuato durante la era panista no nos ha traído precisamente más bienestar y en cambio ha tenido un correlato indeseable en el aumento de la desigualdad y su hija, la violencia.

Apostar por la cultura sería una forma distinta de evitar reproducir lo que no ha funcionado. Veremos si se corrige el rumbo.

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