Aunque el fiscal Carlos Zamarripa haya trabajado horas extras para encontrar a los sospechosos del atentado con bomba que mató a dos personas e hirió a cuatro más, que conmocionó a la ciudad de Salamanca, al estado de Guanajuato y a buena parte del país, el crimen está lejos de ser totalmente esclarecido.
Marginados y estigmatizados, los partidarios de la candidatura perdedora en 2018 vienen recuperando espacios de forma consistente, revelando nuevos pactos en el PAN de Guanajuato.
Lenta pero consistentemente, el núcleo político duro que se aglutinó para impulsar la candidatura del entonces senador Fernando Torres Graciano a la gubernatura del estado para la elección de 2018, ha venido regresando por sus fueros.
Mientras el gobernador Diego Sinhue Rodríguez se encuentra ausente de sus responsabilidades, por lo pronto dos semanas en Europa realizando videos sobre inversiones decididas de antemano, en Guanajuato el poderoso fiscal Carlos Zamarripa utiliza los amplios recursos públicos a su disposición para lanzar una campaña de relaciones públicas que lo rescate del descrédito al que lo ha sometido el presidente de la República.
Este lunes, de arranque de las clases presenciales en el nivel básico, Diego Sinhue hubiera tenido una buena oportunidad de recordarle a López Obrador que necesitan hablar: Guanajuato fue enlazado junto con otra decena de entidades para atestiguar el inicio del ciclo escolar, pero el mandatario envió representante, porque a esas horas ya estaba en Suiza, en una gira tan inexplicable como inexplicada.
Una columna política en un diario de circulación estatal hizo caso a versiones interesadas propaladas desde la deslegitimada dirigencia estatal del PRI para sembrar la especie de que la diputada electa por ese partido, Yulma Rocha Aguilar, estaba en negociaciones con el dirigente de Morena Ernesto Prieto para dar el salto a ese partido.