Imagen original: Milenio/Intervención: Juanjo L. Plascencia
En una cómoda entrevista para dar salida a cuestionamientos que se han prolongado por meses, el fiscal del estado Carlos Zamarripa le dijo al director de Milenio León que hay una «campaña de desprestigio» contra la institución que encabeza, para señalar en seguida: «yo no sé quién tenga interés de que dejemos de combatir al crimen, me parece que solamente serían los criminales.»
Luis Ernesto Ayala llegó a la secretaría de gobierno de Diego Sinhue con una misión específica: controlar los excesos de los mandarines de la seguridad, Carlos Zamarripa y Alvar Cabeza de Vaca. Nunca estuvo cerca de hacerlo, al parecer ni siquiera lo intentó.
El estado de Guanajuato vive uno de los peores momentos de la historia moderna en cuanto a seguridad y violencia: los asesinatos están disparados en buena parte de los principales municipios; masacres atroces anestesian la sensibilidad y la capacidad de indignación; la sociedad civil ha tenido que organizarse por su cuenta y sin apoyo del estado para salir a excavar en busca de desaparecidos; por si faltara, instancias gubernamentales son señaladas por practicar espionaje a periodistas.
Quizá en el origen de su carrera probablemente ni siquiera sabía lo que era la ultraderecha e incluso llegó a participar en ceremonias masónicas, a la vuelta de los años el fiscal Carlos Zamarripa Aguirre se ha convertido en el mayor sostén de la dominación política de las corrientes ultras en el PAN.
Carlos Zamarripa habla con el arzobispo de León, Alfonso Cortés Contreras, en un acto público. Foto: Omar Ramírez/A.M.Lee el resto de esta entrada »