Arnoldo Cuellar

El rector, el asesor, la becaria y la mordaza

In Botepronto, Sin categoría on junio 26, 2018 at 4:00 am

El diario estatal Correo censura una historia sobre el caso de abuso sufrido por universitaria a manos del asesor más cercano a Guerrero Agripino.

Un mes sí y otro también, la columna editorial del periódico Correo le dedica de dos a tres menciones al rector general de la Universidad de Guanajuato, Luis Felipe Guerrero Agripino, siempre en un tono ditirámbico, colocándolo como uno de los funcionarios públicos más excelsos de la comarca.

Por ejemplo, en lo que va de junio, tres de esos espacios de la Yerbamala, incluyen  alocuciones del tipo: “Es del todo destacable…”; o “Con una convocatoria notable…”; o “Se trata de un aporte muy valioso…”

Siempre que aparece en la página dos del diario, el rector retrata como un funcionario atinado, preclaro, oportuno y visionario.

Esa línea editorial, pues tal es lo que se refleja en una columna que se firma con seudónimo, es muy suya y serán los lectores del medio los que la juzguen. Sin embargo, es de contrastar tanta miel cuando regularmente la prosa del redactor es áspera en sus críticas y calificativos a los actores políticos del estado.

Sin embargo, lo que ya constituye un hecho público analizable es lo ocurrido ayer en la edición electrónica de Correo, donde se pasó de las complacencias al rector Agripino a una abierta censura e incluso a una posible revictimización.

Muy temprano, la página Web de Correo retomó una nota del Universal, su servicio regular de cables nacionales, donde se relata el caso de Isabel, la joven becaria que fue víctima de un asalto sexual por parte de su jefe, el doctor en ciencias penales Julio César Kala, lo que le obligó a abandonar la Universidad de Guanajuato, mientras su agresor no fue molestado ni con la delicadeza de una recomendación de la Procuraduría de Derechos Humanos, mucho menos con una amonestación de su jefe y protector, el rector Agripino.

 

La nota más tardó en ser publicada que en ser retirada de la edición, no se sabe si a pedido de la Universidad o de motu propio, en lo que sería una abierta autocensura.

La actitud da cuenta a la perfección de lo que ha sido la conducta de la Universidad en el caso de acoso sexual más emblemático que se ha presentado en la institución, a grado tal que obligó al reconocimiento de la ausencia de protocolos para atenderlo y a la creación de una instancia para preverlo y combatirlo.

Sin embargo, ás allá de eso, Isabel sigue siendo víctima de la soberbia o de las complicidades del rector Guerrero Agripino con su protegido Julio César Kala, a grado tal que su larga mano incluso alcanza para censurar a un periódico estatal o para obligarlo a autosilenciarse.

Quizá eso explique porque todas las medidas tomadas hasta ahora para evitar la violencia de género en la institución han quedado en simple papel mojado.

Grave, a no dudar. Por todo, pero más por el lugar en el que ocurre.

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  1. Es que hay de profesores a profesores, hay que recordar que todos los maestros son iguales, pero unos más que otros (especialmente cuando están en la junta directiva ).

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