Arnoldo Cuellar

DÍAS DE GUARDAR Domingo 2 de mayo de 2021

In Análisis Político, Días de Guardar, POPLab on mayo 16, 2021 at 11:59 am

* Diego Sinhue, secuestrado por Márquez y Zamarripa

* La sucesión 2024 en el PAN tiene nombre de mujer

Imágenes: @PincheEinnar

1.- La sociedad Márquez-Zamarripa navega con viento en popa

Aunque tímidamente empieza a quejarse del yugo que lo tiene sometido desde que era precandidato, el gobernador Diego Sinhue Rodríguez no acaba de animarse a soltar amarras y navegar solo, quizá por eso mismo Miguel Márquez comienza a cobrar más confianza y a operar más abiertamente.

Sin embargo, más allá de los escarceos electorales del exgobernador, de sus ansias de roce popular y su necesidad de amor de las masas, hay una cuestión más delicada y urgente: es el tema de la seguridad, que sigue haciendo crisis y saboteando el resto de las políticas públicas del nuevo gobierno.

Como lo muestra con suficiente evidencia el reportaje que hoy presentan de forma conjunta Poplab la plataforma de periodismo latinoamericano Connectas, el portal Aristegui Noticias y el semanario Proceso, resulta inexplicable el aumento de poder burocrático de Carlos Zamarripa desde el punto de vista de sus paupérrimos resultados.

Salvo su ratificación en 2012, donde podía presumir un estado que se mantenía en niveles aceptables de seguridad, el sostén político para que el procurador de justicia continuara en 2018 y luego fuera aupado como primer fiscal general autónomo, ya no podría explicarse si no es por a existencia de una fuerte alianza entre el funcionario y quien aún ahora es su verdadero faro político: el ex gobernador Miguel Márquez Márquez.

¿Cómo se explica que un gobernador electo con suficiencia, con edad para inaugurar un nuevo ciclo político, con un asecenso inesperado en sus expectativas de carrera en la función pública, pueda hipotecar su capital con el lastre de un funcionario que no da resultados, que despierta sospechas y que, quizá lo más peligroso, ha acumulado un poder que lo hace incontrolable?

La política tiene mucho que ver con la física. Los astros menos densos orbitan en torno a los de mayor masa. El poder genera un efecto gravitacional y cuesta mucho trabajo vencer las inercias que se generan.

Eso ocurre en Guanajuato. La sociedad Márquez-Zamarripa ha logrado elevar sus acciones, evaden las críticas, han realizado pingues negocios juntos desde el programa Escudo y lo siguen haciendo en el presente con la empresa Seguritech, más activa que nunca en Guanajuato.

El gobernador Diego Sinhue, en cambio, paga las letras de cambio de los malos resultados en la seguridad, del sostenimiento de la violencia inclemente. Buena parte de sus preocupaciones consisten en cómo equilibra el pasivo de la violencia y del auge delictivo, pareciera que el tiempo se le va en lavarle la cara a los amos de la (in)seguridad.

Los intentos de justificar una leve disminución en el ritmo de los homicidios dolosos durante enero y febrero, ya se cayeron en marzo y abril. El escenario sangriento, además, ha trasladado su epicentro a León, donde los efectos son más desgastantes.

La impunidad sigue siendo la constante y solo el gobernador cree a pie juntillas en las cada vez más expuestas manipulaciones de Carlos Zamarripa para arreglar las cifras de desastre que miden su deficiente desempeño.

Guanajuato es el estado con el mayor porcentaje de delitos resueltos en sede ministerial, es decir por agentes del ministerio público: 73 por ciento de los delitos denunciados, diez puntos arriba de la entidad que le sigue y 30 arriba del promedio nacional.

En la practica son los agentes del ministerio público y la agencia de investigación criminal de José Antonio Torres, quien ya se ostenta como el delfin a suceder a Zamarripa en 7 años más, los principales responsables no solo de procurar justicia, sino de administrarla en ausencia del Poder Judicial.

Y las determinaciones, de acuerdo a México Evalúa, no abonan en nada al combate a la impunidad: más de 40 por ciento de ellas se van a “archivo”; un porcentaje similar recae en el “no ejercicio de la acción penal”. Menos del 20 por ciento se divide entre “incompetencia”, “abstención de investigar”, “criterio de oportunidad” y “otros”.

Esos recursos que estaban pensados para desahogar el sistema penal acusatorio y potenciar e enfoque en los delitos graves. Sin embargo, hoy representan salidas retorcidas para disfrazar la ineficacia de las fiscalías, mientras los eventos que desestabilizan la paz social, sigue ocurriendo merced al clima de impunidad.

Pero eso no ha sido un obstáculo para que la Fiscalía crezca en presupuestos, absorba en su operación a la Secretaría de Seguridad y ate a todo el gobierno a su suerte, obligando a una defensa corporativa de lo que a todas luces no está funcionando.

Solo con mucho poder se puede lograr algo así. Y Carlos Zamarripa, en su alianza ya de iguales con Miguel Márquez, lo ha concentrado.

Ese es el gran tema de los próximos años en Guanajuato, sin lugar a dudas.

2.- Ya empezó la carrera por el 2024 en el PAN y lideran las mujeres

Libia Denisse García Muñoz Ledo está jugando su mejor partido a la sombra y sin despeinarse. Después de la predecible finta que realizó en búsqueda de la candidatura a la alcaldía, que la colocó a la cabeza de la lista del relevo a la secretaría de gobierno finalmente conseguida, la diputada con licencia actúa para la tribuna desde sus redes sociales pero también llenando los vacíos políticos del desdibujado gabinete de Diego Sinhue Rodríguez.

En un gobierno con escasa capacidad de interlocución, encerrado en la autocontemplación y volcado en el discurso de propaganda sin asideros con los problemas de la realidad, una política como la nueva secretaria de gobierno, que le gusta ser protagonista, que no se arredra para dialogar y que comparte causas de cierto progresismo, tiene mucha cancha para crecer.

A diferencia de un cuadro anquilosado como Luis Ernesto Ayala, tan alejado del suelo como el gobernador, su sucesora puee usar el cargo para hacer crecer el peso de la dependencia y su propia personalidad.

Sin embargo, García Muñoz Ledo se enfrentará a la misoginia nada residual de sus compañeros de gabinete, que no tendrán empacho en sabotear sus intenciones, lo que a final de cuentas viene a perjudicar la posibilidad de que este gobierno corrija algunas de sus deficiencias.

A diferencia de sus ex compañeras de curul, las candidatas Alejandra Gutiérrez y Lorena Alfaro, Libia no tiene que ir a campaña, ni correr el riesgo de una derrota electoral que descarrile sus aspiraciones. Incluso, de ganar, deberán enfrentar desgastantes situaciones que complicarán cualquier aspiración, incluso la de reelegirse.

De cara al 2024, la posibilidad de que la candidatura del PAN en Guanajuato se reserve a una mujer será muy alta. Primero por el hecho de que ese partido solo ha postulado varones, en segundo lugar por tratarse de un estado de alta rentabilidad para el blanquiazul y en tercero porque el reclamo de paridad en los partidos irá en aumento.

Desde luego, no son las únicas mujeres con posibilidades, ahí está también la perenne legisladora federal Alejandra Reynoso, cercana a las dirigencias panistas y con fuertes lazos con la ultraderecha de ese partido a nivel local y nacional.

Lo que no se ve, en todo este panorama, es un candidato hombre que busque la posición siquiera por cuota de género. No lo hay en el dieguismo, pues el poder burocrático que ejerce el favorito Juan Carlos Alcántara no se traduce en imagen al exterior; mientras que el manoseado Luis Ernesto Ayala no ha hecho más que dilapidar la fama de que gozaba cuando dejó la alcaldía.

No lo hay tampoco en el marquismo: Erandi Bermúdez, el candidato del Gallo Barba para continuar su buena suerte en los negocios, no le dice nada a los intereses empresariales del corredor industrial.

Ya veremos como se afina esta percepción temprana en los meses que vienen.

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