Arnoldo Cuellar

DÍAS DE GUARDAR Domingo 16 de febrero de 2020

In Análisis Político, Días de Guardar, POPLab on febrero 16, 2020 at 10:56 am

* ¿Será esta la crisis terminal de Acción Nacional?

* Villarreal: entra la frivolidad y el autoritarismo

* Mujeres, jóvenes, víctimas: las voces contra la impunidad

Ilustraciones: @PincheEinnar

1.- Distracciones, frivolidad, represión: PAN lejos de sus principios y cerca de la debacle

Cuando Miguel Márquez Márquez orquestó su plan para dejar en la silla del gobernador a un sucesor a modo y cómodo para tapar el saqueo organizado por su compadre el Gallo Barba, nunca imaginó que estaba condenando a su partido a la extinción política.

Sin talente para entender el momento político delicado que viven la entidad y el país, sin experiencia para nutrir su toma de decisiones, sin equipo sólido para enfrentar las circunstancias estructurales y las que emergen de forma coyuntural, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo camina directo a construir la crisis terminal del PAN en la política de Guanajuato.

Un gobierno sin conducción política, que escucha a los asesores más disímbolos, que inicia respuestas meramente tácticas que no tienen solución de continuidad y que en las líneas estratégicas mantiene las mismas constantes que heredo Márquez, no parece dueño de la iniciativa que se requeriría para dar los giros necesarios ante las nuevas condiciones políticas del estado y del país.

Por ello, la manida frase del “golpe de timón”, que se usó como justificación para no realizar cambios de funcionarios en el área de seguridad, es hoy una ironía que enmarca la impotencia del gobierno para dar, ya no se diga cambios de dirección, sino incluso simples bandazos para paliar la tormenta.

En las próximas semanas se cumple el primer año de la Fiscalía General que en realidad no es más que la misma vieja procuraduría de justicia solo que dotada de autonomía legal, pues operacional la ha tenido siempre.

La ley que la creo obliga al titular a rendir un informe por escrito, ocasión que será aprovechada por Carlos Zamarripa para un acto político que realizará en su búnker de Cervera en la capital del estado, en la misma semana en que Diego Sinhue rinde su segundo informe de gobierno.

El simbolismo es poderoso: el novel gobernador construido por Márquez para cubrir su huida vera como el poderoso fiscal se roba el escenario y marca la agenda en la semana que debería servir para tratar de posicionar al mandatario cuya impronta no aparece por ningún lado.

Zamarripa, por su parte, eludirá cualquier posibilidad de acudir ante el Congreso a responder preguntas de los diputados, lo hará con la complicidad de los sometidos legisladores panistas que no pueden mover un dedo sin recibir consignas desde la oficina de Juan Carlos Alcántara, el jefe de gabiente que sigue sin poder articular al gobierno, pero que ejerce un control férreo en los espacios partidistas.

Solo falta que el escenario catastrófico en el que se ha convertido un estado hasta hace no mucho tranquilo y pacífico, vea como Zamarripa presume “sus logros” y festina su año de fiscal sumado a la década anterior como procurador de justicia, celebrando un poder que somete a las estructuras políticas de la entidad, pero que no le hace ni cosquillas a la delincuencia que se ha apoderado de calles y caminos.

Así, mientras Guanajuato se desangra pero su clase política festeja logros pírricos y estadísticas que no se traducen en hechos objetivos, el gobierno de Sinhue se dispone a gastar cientos de millones de pesos en los medios de comunicación locales y nacionales para tratar de maquillar esa realidad herida, como si un aanuncio espectacular, unas ocho columnas a todas luces falaces y unos comerciales en la televisión nacional lograran cambiar la realidad que afecta a millones todos los días, que mata a centenares al mes y que golpea a miles de familias.

El enorme gasto publicitario, que como van las cosas terminará superando el despilarro de Miguel Márquez, le sirve al nuevo vocero del gobernador, Alan Márquez, para convertirse en un rockstar de las redes sociales, apareciendo en primer plano de los eventos y contribuyendo aún más a opacar la imagen de un Sinhue que no cuaja en su liderazgo.  

Así entre el “pregúntenle a Sophia” y el protagonismo de Márquez, Sinhue no logra hilvanar un discurso con credibilidad. Cuando aparece esporádicamente para afirmar que no permitirá que en Guanajuato se vulnere el estado de derecho, mientras éste se violenta todos los días de mil formas inimaginables, por bandas armadas que actúan sin freno alguno, el gobernador solo consigue cejas levantadas y miradas interrogativas.

Sin embargo, una de las consecuencias de esa impotencia fáctica para frenar a la delincuencia organizada ha sido el endurecimiento de la reacción oficial en contra de la inconformidad que bandona el cauce pacífico.

Resulta altamente irónico que mientras una docena de personas de Cuerámaro que dañaron propiedades ajenas en una protesta cuya razón de origen subsiste por la impunidad de un terrible crimen, no pueden abandonar la prisión, la mujer asociada al delincuente más buscado y detenida en posesión de armas, haya podido abandonar la cárcel en cuestión de días, algo que seguramente ocurrirá con la nueva familiar detenida.  

La historia no nos deja mentir: son los gobiernos más ineficientes los que primero endurecen las reacciones contra los ciudadanos que los cuestionan. Así, a la falta de resultados se asocia la generación de nuevas resistencias y de mayor encono ciudadano, como factores para desencadenar la crisis terminal de un régimen.

Quizá Diego Sinhue no lo recuerda, porque era apenas un niño al que sus padres llevaban a las manifestaciones, pero así fue la crisis terminal del priismo en el ocaso del Siglo XX, la misma que catapultó a un grupo de líderes emergentes como Vicente Fox y Carlos Medina.

¿Quién capitalizará ahora la crisis terminal del panismo? Eso aún no se ve, pero el ingrediente principal, que es la incapacidad de una clase política para autoreformarse, ese ya está servido.

2.- Luis Alberto Villarreal, un acelerador de la crisis panista

No es solo el aburrimiento y la frustracion de no poder estar en las primeras filas de la política nacional, tampoco únicamente la vocación por la frivolidad y los excesos, lo que ahora domina la acción política de Luis Alberto Villarreal es la prepotencia y la agresividad contra los medios que no se someten a sus caprichos.

En San Miguel de Allende ha crecido la violencia, derivada de la actuación de grupos criminales a los que la policía local no parece tener ninguna posibilidad de frenar. Sin embargo, Villarreal tampoco se aboca a usar sus recursos políticos, que los tiene, para lograr el respaldo de los gobiernos estatal y federal. En realidad, los sanmiguelenses están librados a sus fuerzas.

Hace unos días, la difusión de un homicidio del que fue víctima colateral una mujer originaria de Coahuila y con residencia a tempo parcial en San Miguel, desató una agresiva campaña desde las oficinas de comunicación del alcalde Villarreal, donde lo que se pretendió fue contraponer a los empresarios de servicios turísticos en contra de la comunicadora Ana Luz Solís, del portal News San Miguel. Es decir, una campaña de desprestigio y de hostilidad contra quien simplemente informó ateniéndose a los hechos.

En otros medios, Villarreal y su vocera, Elizabet Reyes, lograron cambiar la narrativa y eliminar la referencia a que la víctima era “turista” o “visitante”, como si el hecho de que una muerte de alguien local o con domicilio en la ciudad fuera menos grave que la muerte de un foráneo.

Se trata de prioridades absurdas, torcidas, cuando lo que debería de importar sería la forma de erradicar la violencia ya tiene efectos negativas en la imagen de la ciudad, por más que se compren premios y menciones en revistas especializadas.

Villarreal y sus asesores debieran aprender lo que todo político serio tiene que saber si quiere trascender por algo más que las anécdotas picarescas; la culpa no la tienen los mensajeros.

Pero quizá, a estas alturas, eso sea mucho pedir.

 3.- Feministas, estudiantes, víctimas, los rostros de una nueva sociedad civil

Rebasando a los anquilosados y acomodados partidos políticos, que solo están inmersos en la lógica del intercambio, la amenaza y la venta de favores políticos, una nueva sociedad civil empieza a surgir en Guanajuato de la mano de colectivos emergentes de jóvenes, estudiantes, feministas y familiares de víctimas de desaparición forzada.

Dialogando con civilidad, planteando lógicas de confrontación pacífica pero férrea; buscando ser escuchados y dialogar con la autoridad, algo a lo que ésta ya no parece acostumbrada si no es bajo el marco del clientelismo, estos movimientos traen un bocanada de aire puro a la sociedad del estado.

Es la justa reacción a situaciones que la mayoría habíamos normalizado, pese a su carácter de afrenta a la civilidad de una sociedad que se pretende moderna, evolucionada, progresista.

El acoso y la violencia de género en las calles, en los espacios laborales y, repudiable pero real, en las aulas universitarias; la impunidad de quienes desde los cuerpos policiacos o las organizaciones criminales secuestran y desaparecen personas sin dejar rastro, imposibilitando la investigación de los delitos de privacion ilegal de la libertad y de homicidio; el riesgo latente en calles, colonias, carreteras, todo ello son situaciones que nos han invadido y hemos aceptado.

Hasta que, desde rincones de la sociedad que no esperábamos, surge quien dice no, quien levanta la voz, quien rechaza que esa pueda ser la normalidad. Es alentador y nos obliga a reflexionar, al mismo tiempo que otorga esperanzas: no todo está perdido.

¿Tendrán los funcionarios de todos los niveles de gobierno la capacidad de escuchar, de cambiar sus parámetros, de atreverse a pensar diferente? ¿Lo podrán hacer quienes deberían ostentar liderazgos culturales, como el rector Luis Felipe Guerrero Agripino?

¿O repetirán, como el tristemente célebre Enrique Peña, que los males que nos azotan son “culturales”, como justificando y eludiendo la capacidad de cambiar la sociedad y renunciando a impulsar esos cambios desde los espacios de liderazgo que deberían ser los cargos de responsabilidad pública?

Ha pasado otras veces aquí en México, en Guanajuato y en otras latitudes: los que no entienden la necesidad de cambiar y poner en duda sus más intimas convicciones cuando una sociedad se pone en movimiento, se convierten en obstáculos circunstanciales que siempre terminan rebasados.

Bienvenidos los tiempos que nos ponen a prueba a todos.

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