Arnoldo Cuellar

La indefensión empieza con la renuncia a actuar

In Botepronto, Zona Franca on septiembre 8, 2014 at 11:43 pm

El ataque artero a dos periodistas de Guanajuato la semana pasada, Karla Janeth Silva y Adriana Elizabeth Palacios, ocurrida en las oficinas del medio donde laboran, despertó una rápida y enérgica reacción de solidaridad entre un buen número de comunicadores, sobre todo trabajadores de a pie, reporteros, fotógrafos, los que hacen día a día la talacha que da vida a los medios de comunicación en la entidad.

La opinión pública nacional, incluso internacional, sensibilizada por la grave violencia contra los trabajadores de los medios, explotó en una reacción que colocó el tema en la agenda del país.

Este día, el jardín principal de Silao, el municipio donde ocurrió la cobarde agresión contra estas dos mujeres por parte de tres sujetos que portaban armas blancas y que pretendían intimidar a las víctimas por su trabajo, será el escenario para una movilización que se espera mucho más nutrida que otras en el pasado reciente, cuando los sucesos de los que hablábamos en cuestion de ataques a periodistas no eran tan cercanos.

Estos periodistas de Guanajuato, los más de cien que firmaron una carta abierta al gobernador Miguel Márquez, los que han prestado sus imágenes para un cartel que convoca a la marcha, los que han tocado el tema en sus artículos y notas informativas, los que se han manifestado en redes sociales, los que acudan hoy a la movilización de Silao, están mostrándose como una comunidad madura que se toma muy en serio su trabajo y los riesgos que este conlleva.

En estos días hemos visto como la ola de violencia que vive Guanajuato, y que no obstante los intentos de minimización de las autoridades de todos los niveles y todos los colores, es vista por los ciudadanos del estado como un grave motivo de preocupación, ha afectado a representantes de por lo menos dos partidos políticos: un joven dirigente priista y un integrante de un cuerpo edilicio panista.

En ambos casos, las reacciones de estas dos fuerzas políticas, las principales de Guanajuato, han dejado mucho que desear tanto en solidaridad con sus compañeros victimados, como en el reclamo de un alto a la violencia.

Una sociedad es tan fuerte como la solidaridad que logren generar sus integrantes y la identificación de mínimos comunes de convivencia. Todos podemos estar de acuerdo en que la violencia no es un mal necesario y que puede ser combatido y hasta erradicado con instituciones públicas sanas y con el respaldo social en torno a ellas.

Hoy los periodistas de Guanajuato no salen a recriminar a las autoridades, sino a pedirles que se pongan a trabajar. No van a la plaza pública para construir patíbulos, sino para reclamar que se apliquen las leyes que están vigentes y que esas mismas autoridades han protestado cumplir.

Pero, sobre todo, salimos a decir que el libre ejercicio del periodismo y de la comunicación, una tarea humana y llena de errores como todas, es un elemento más de una convivencia social sana y de un sistema democrático de decisiones.

Hoy, la presencia de muchos periodistas en las calles no va a hablar de una exigencia para recibir una atención especial o por encima de otros grupos sociales. Lo que se va a demandar es que todos, autoridades y ciudadanos, incluyendo a los comunicadores, nos esforzemos en rechazar las amenazas contra la sana convivencia y contra la posibilidad de trabajar en paz.

Nos vemos en Silao.

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