Arnoldo Cuellar

SEG: se fue el Yunque, pero quedó el PAN

In Botepronto, Zona Franca on mayo 21, 2014 at 3:39 am

Aunque en la Secretaría de Educación de Guanajuato se ha realizado un esfuerzo acucioso por sustituir a las viejas presencias que se enquistaron allí como un bastión ideológico, a lo largo de cuatro gobiernos panistas, la dependencia aún sigue lastrada por el chambismo panista.

El politécnico Eusebio Vega Pérez, Secretario de Educación designado por Miguel Márquez, tiene como misión primordial la de combatir el monstruoso rezago en el que hundieron a la educación de Guanajuato los Rivera Barroso, Ramírez Valenzuela y Diosdado Diosdado.

Estacionada en los últimos lugares de diversos indicadores a nivel nacional, la educación en Guanajuato no registró mejoras incluso ni siquiera con las ingentes cantidades de recursos que asignó un gobernador como Juan Manuel Oliva, obsesionado con edificar campus universitarios aunque carecieran de profesores y, a veces, hasta de alumnos.

Sin embargo, Vega Pérez no ha podido tomar posesión completa de la SEG, en buena medida por la política de compromisos con el PAN que ha manejado el gobierno de Miguel Márquez y a la cual se han alineado todos los secretarios de despacho.

Así, la consigna más PAN y menos Yunque, se cumplió sobradamente en el sector educativo, donde personajes como los delegados de León, Francisco Javier Zavala; de Guanajuato, Leonardo Flores; de Celaya, José Manuel Subías; de Irapuato, Juan Arenas, son conocidos como operadores de ese partido político.

Y esa es, precisamente, la estructura que está mostrando más debilidades en el intento de vencer inercias que le ha planteado Márquez a su responsable del sector educativo.

En el caso de los recientes problemas de violencia de género en escuelas, donde apenas está asomando la punta de un iceberg que ha estado contenido por demasiado tiempo, los delegados panistas de la SEG, sobre todo Flores y Zavala, a quienes les han estallado casos en las manos, han tratado hasta donde han podido de eludir responsabilidades, de escurrir el bulto y de endilgarle los costos a sus superiores, incluyendo el propio gobernador.

Ambos funcionarios han acudido a la vieja lógica del gremialismo, ambos son profesores de la vieja guardia y miembros del SNTE, para tratar de cubrir las omisiones y ayudar a eludir las responsabilidades de sus subordinados, en las direcciones de las escuelas donde han ocurrido los incidentes.

No hay protocolo de género que valga, de esos que además ni siquiera se han socializado, ante la maquinaria de complicidades en la que se ha manejado el sector educativo de Guanajuato, responsable en buena medida del deficiente desempeño y los nulos resultados que muestra.

Como el viejo ejido priista, el sector educativo heredado por Márquez y Vega no está organizado para educar o para alcanzar la eficiencia, sino para votar y hay que decir que ahora hasta eso lo hace mal.

Difícilmente se avanzará en las ambiciosas metas de mejorar la educación en Guanajuato, incluso aunque se compren cientos de miles de tabletas y computadoras, mientras la lógica de la pirámide burocrática de la secretaría más voluminosa del gobierno estatal, se base en la elusión de responsabilidades, el chambismo y la grilla gremial.

Hasta ahora, parece que el nombramiento de Eusebio Vega como Secretario de Educación, por lo menos en el área de educación básica, es solo nominal. En realidad, a través de los delegados de la SEG, en buena parte de la estructura educativa de la entidad sigue mandando Juan Manuel Oliva y la maestra Martha Martínez de Oliva.

¿Hasta cuándo?

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