Arnoldo Cuellar

DÍAS DE GUARDAR Domingo 4 de septiembre de 2022

In Análisis Político, Días de Guardar, POPLab on septiembre 4, 2022 at 12:37 pm

* Cambios sin cambio en la Secretaría de Educación

* Protección a ex tesorero Enrique Sosa marcará gobierno de Sinhue

* Johnny Hernandez: cuatro años perdidos en la atención a migrantes

Arte: @PincheEinnar

1.- Mover las fichas para rescates políticos, no por la educación

Los últimos de agosto fueron días de cambios en el gobierno del estado, la mayor parte de los cuales se concentró en la Secretaría de Educación que dirige no de forma muy afortunada el acólito de la ultraderecha panista Jorge Enrique Hernández Meza.

Ello explica que viejos militantes de la corriente yunquista, como Alfredo Ling, Alberto Diosdado, Fernando Trujillo y Antonio Ramírez Vallejo, reciban nuevas oportunidades no obstante el gris desempeño en sus anteriores encomiendas.

Ling pasa de ser asesor del secretario a dirigir la delegación León, la más nutrida, donde triunfa la educación privada y donde tendrá que enfrentar una rebelión de sus correligionarios de la derecha educativa que se resisten a permitir que los alumnos acudan a clase sin uniforme, quizá porque con ello pierden pingües negocios.

Releva a Fernando Trujillo, un funcionario permanentemente ausente en su responsabilidad y solapador, entre otras cosas, del irregular regreso del terreno del kínder Juan Aldama al municipio de León, que terminó en una venta a escondidas a un particular. Quizá por ello Trujillo recibe como premio ir a dirigir una universidad tecnológica en Salamanca, no muy acorde a su formación de filósofo en una academia de los legionarios de Cristo en Nueva York.

Ramírez Vallejo, veterano panista olivista y ex alcalde de Salamanca, recibe oxígeno puro al ser reubicado del ITSUR, de Uriangato, a la UTSOE, de Valle de Santiago. Agradecerá esos kilómetros menos en sus traslados diarios, pero nada se sabe de la evaluación de su desempeño en un instituto tecnológico como para justificar su paso a una universidad tecnológica.

El nombramiento más llamativo, por venir de fuera del sector educativo y no ser una simple catafixia, es el de Ricardo Narváez Martínez, ex secretario particular de Miguel Márquez, ex secretario del Congreso y con última parada en la subsecretaria de inclusión e inversión de Sedeshu, a quien Diego Sinhue Rodríguez parece estar exiliando al mandarlo a Purísima de Bustos donde tiene su sede la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato.

Narváez nunca ha dejado de tener comunicación fluída con el ex gobernador Márquez, algo que quizá fue valorado para alejarlo del entorno de Jesús Oviedo Herrera, el precandidato a la gubernatura que arrancó como puntero y que en las semanas siguientes lo único que hizo fue retroceder en su presencia pública. Releva a Narváez María de Monserrat Ramírez Fuentes, funcionaria que responde a la influencia del diputado Aldo Márquez.

No puede pasar desapercibido el regreso a la adictiva nómina gubernamental de Eusebio Vega Pérez, el aplicado funcionario de segundo rango durante 20 años de administraciones panistas que llegó a su nivel de incompetencia como secretario de educación con Miguel Márquez, se fue del lado oscuro con el Gallo Barba y saboteó la creación de la secretaría de innovación, ciencia y educción superior, al dejarla casi sin facultades para no crearse una competencia con el doctor Arturo Lara.

En el pecado pagó la penitencia, cuando Diego Sinhue lo designó en SICES vegetó hasta la desaparición de la efímera dependencia para ser enviado a INAEBA, luego despedido y ahora recontratado como director del Tecnológico de Guanajuato, gracias a la protección de un personaje tan influyente como oscuro: Juan Manuel Ayala Torres.

En todos estos cambios y los otros que les acompañan se adivinan lógicas burocráticas, de grupo político, de preparación de campañas y manipulación de aparatos, de simple chambismo.

Pero en ninguno de ellos queda claro el interés superior de la educación de los niños y niñas de Guanajuato.

Quiza por ello, Hernández Meza empieza a naufragar en medio de deserción escolar en crecimiento y una ola de agresiones sexuales en escuelas preescolares que ha dejado ver la ausencia absoluta de protocolos de prevención y de atención a ese problema, lo que les hace repetir los errores y mandar señales de confusión que favorecen la impunidad.

Y eso en la dependencia que absorve más del 50 por ciento del presupuesto global del estado. Preocupante por donde se le vea.

2.- ¿Qué le debe Diego Sinhue a Enrique Sosa Campos?

¿Se trata de un funcionario excepcional? Parece que no a juzgar por lo que encontraron Alejandra Gutiérrez y su tesorera en el manejo de las finanzas municipales de León. Es leal a Héctor López Santillana, ha sido su alfil de numerosas batallas y es un operador al que no lo detiene pasar por encima de la ley.

En el PRI de hace unos años la carrera de Enrique Rodrigo Sosa Campos hubiera sido meteórica.

Pero lo es ahora, también, con un gobernador que era niño cuando iba a los mítines que encabezaban Vicente Fox y Carlos Medina para repudia rel fraude electoral y la corrupción del PRI y que dice llevar tatuada la mística de Acción Nacional.

Sin embargo, Diego Sinhue Rodríguez ha ignorado olímpicamente el tema del despojo al kínder Juan Aldama, donde además participó su secretaría de educación y no tuvo empacho en incorporar a quien aparece como el gran orquestador de la operación para recobrar la mitad del terreno del kínder para el municipio, una mitad sin acceso a vía pública; luego colocarlo en una venta de garage de «terrenos baldios» casi mostrencos y engañar a los regidores y sindicos del municipio de León y después dirigir su venta a un arquitecto prestanombres de Gabriel Padilla un empresario cercano tanto a Diego como a Héctor López Santillana, quien destinó la adquisición a ampliar su espacio de recreo y hacer una alberca.

Es una historia normal en los gobernadores del priismo histórico: los del grupo Atlacomulco, Figueroa en Guerrero, Mario Marín en Quintana Roo. Pero que en el partido de Gómez Morín se avalen estas conductas es algo que solo revela la corrupción profunda en las cuerdas éticas del panismo guanajuatense. Máxime al escuchar el silencio de quienes deberían ser los revisores de conductas como esa.

Contraloría Municipal, Tribunal de Justicia Administrativa con su flamante sala anticorrupción, Auditoría Superior, el asunto no tiene la menor relevancia, sobre todo por una cuestión fundamental: el empresario es amigo del gobernador, le renta oficinas lujosas e innecesarias, le acompaña en eventos, se divierten en fiestas.

Por eso parecía innecesaria la exhibición de complicidad y prepotencia que se refleja en la decisión de Diego Sinhue de convertir a Sosa Campos en subsecretario de la poderosa secretaría de Desarrollo Económico, para acompañar a Ramón Alfaro y evidenciar aún más que en esa área quien toma decisiones es Héctor López Santillana.

Qué barato le ha salido al ex alcalde de León recuperar su espacio en el estado y aumentar su poder ahora con Guanajuato Puerto Interior: bastó prestarse al capricho de Gabriel Padilla de construir una alberca en un espacio educativo, operarlo al estilo Calderón «haiga sido como haiga sido» y dejar un reguero de huellas para que el tema se hiciera público.

Hasta parece plan con maña.

Esa huella de abuso de poder, de inmoralidad pública, de daño a desprotegidos para beneficiar a un poderoso y de silencio cómplice, quedará viva como una de las marcas del gobierno dieguista, cuando ya nadie recuerde ni quien era Sosa.

3.- Johnny Hernández, el llanero solitario

Ya en la recta final del sexenio, muy poco hay para presumir en las dos dependencias creadas por el gobierno que encabeza Diego Sinhue Rodríguez. Sin embargo, en la que encabeza inexplicablemente la poblana Marisa Ortiz Mantilla, ya al menos se dio un cambio relevante con la salida del vendedor de ilusiones en que se ha convertido Fidel García Granados, ex funcionario de la administración priista de Bárbara Botello y eterno protegido de los industriales de la vivienda.

El arribo de Karina Padilla, a la que pasean de dependencia en dependencia cada vez que pierde una elección garantiza al menos mas trabajo y menos rollos, aunque el tiempo ya es el mayor enemigo.

Sin embargo, en la Secretaría del Migrante, cada vez más reducida presupuestalmente por el fracaso de los programas desarticulados de Juan Hernández, por su permanente confrontación con liderazgos migrantes de peso y por su falta de empatía con la realidad de la migración guanajuatense, ni cambios se avizoran.

La discución ya iniciada sobre la creación de una aún indefinida diputación migrante, deja en claro la inutilidad de la secretaría creada en esta administración, que ni siquiera ha logrado conformarse como una ventanilla decente para establecer un diálogo con la vasta migración guanajuatense en los Estados Unidos y en otros países.

Lo paradójico es que muchos de esas voces reconocen que funcionaba mucho mejor el Instituto del Migrante bajo la conducción real de Susana Guerra, independientemente de quién apareciera como titular de la flamante secretaría.

Lo cierto es que el Johnny Hernández hizo el negocio del nuevo siglo al conseguirse una chamba muy bien remunerada, viáticos y presupuesto para hacer favores a sus cuates sin conseguir un solo resultado y demeritando lo que había que costaba menos que el aparato actual.

Hoy ni siquiera hay seguridad de que la secretaría de migrante sobreviva después de este sexenio.

Hernández deberá buscar a otro político ingenuo para engatusar. No escasean.

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