Arnoldo Cuellar

Kínder Juan Aldama: despojo que derrumba el discurso

In Análisis Político, POPLab, Video on septiembre 30, 2021 at 1:18 pm

El empresario inmobiliario Gabriel Padilla Cordero ha convertido en ventaja de negocios su cercanía con el gobernador del estado, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo. Si quedaba alguna duda esta se despejó con la voraz apropiación del patio de juegos de un jardín de niños aledaño a su casa.

El elefante reumático de la administración municipal caminó a velocidades supersónicas para obtener la anuencia de un funcionario de tercer nivel de la SEG Y retirar una donación de 2 500 metros cuadrados realizada en 2010 para un kínder con casi 20 años de funcionamiento; gestionar las autorizaciones de Implan y Desarrollo urbano y en sesión de ayuntamiento volver a donar el terreno pero ya con mil metros menos, todo ello entre octubre de 2019 y enero de 2020.

Esa etapa podríamos llamarla “la construcción de un baldío”.

Es además un terreno muy peculiar, pues no tiene accesos desde la vía pública y está encajonado entre el jardín de niños y la propiedad de Gabriel Padilla ubicada en Bajada del Refugio 143, dentro del fraccionamiento Campestre El Refugio.

Según la síndica Leticia Villegas, el recorte obedecía a un “programa de regularización” para dotar de escrituras a las escuelas de la SEG y normar la extensión de los jardines de niños en mil 500 metros cuadrados. Curiosamente nada se sabe de que otros planteles hayan sufrido mermas o aportes de terrenos para lograr esa uniformidad que se antoja verdaderamente baladí.

Una vez construido el baldío, la Tesorería de León a cargo de Enrique Sosa, el hombre de las confianzas de Héctor López Santillana, se dispuso a realizar una subasta pública con el pretexto de recaudar fondos para hacer frente a la pandemia, lo que no solo parece ser falso, sino que cae en el cinismo. Reunieron 14 predios, algunos de ellos verdaderamente convertidos en basureros, en lo que se antoja una operación de encubrimiento para ocultar el predio trasero del jardín de niños de la calle Observatorio, que ni siquiera tiene acceso.

La pandemia obligó a ir más despacio y fue hasta agosto del 2020 que se convocó a una subasta de predios que “no cuentan con la superficie necesaria para establecer un equipamiento urbano.” Ahí fue incluido el terreno de mil 50 metros que ya formaba parte de un equipamiento educativo y que le fue cercenado para “adecuarlo”.

No faltó la insensibilidad para adornar el cinismo. En la sesión del comité de adquisiciones del día 26 de agosto, donde se discutieron los términos de la subasta el tesorero Sosa fue cuestionado por la regidora Vanessa Montes de Oca sobre el terreno aledaño al preescolar y al respuesta no tiene desperdicio: “el kínder tiene 15 niños nada más y de hecho por eso se actualizó, porque no hay demanda educativa, es un kínder que incluso probablemente no persista.”

Erigido en autoridad educativa, el tesorero dispone del terreno y del futuro de un plantel, en contradicción con el discurso oficial de compromiso con la educación y de gobierno abierto al diálogo con la población.

El proceso culminó apenas el 28 de agosto de este 2021 con la adjudicación del predio al arquitecto Jorge Arnulfo Gutiérrez Álvarez Tostado, empleado del corporativo de Gabriel Padilla Cordero, tras el pago de 2 millones de pesos por los mil metros cuadrados, en los cuales ya se realizaban obras desde un año antes para bardear, construir una terraza y unirla al jardín de la casa de Bajada del Refugio 143, propiedad del dueño del edificio G100 del puerto interior, donde despacha el gobernador del estado.

No parece que se trata de una causalidad y aunque funcionarios que juraron cumplir la ley aseguren que no es de su incumbencia lo que hace un comprador de un terreno una vez que lo adquiere, como dice la síndica Villegas, todo indica que nos encontramos frente a una madeja de simulación que pretendió darle un barniz legal a una operación que perjudicó a los niños y niñas d el kínder Juan Aldama para favorecer la frivolidad de un empresario que usó sus nexos con el poder para un capricho personal.

Ese pequeño detalle derrumba el discurso oficial.

¿Contigo y por ti? ¿Podrían los niños del preescolar Juan Aldama creer el mantra con el que cierra su administración Héctor López Santillana?

¿Puede presumirse como Grandeza de México quitar un patio de recreo a 15 niños para darle un terreno de mil metros a un multimillonario?

¿Dónde encontramos el aval a esas conductas en los documentos del PAN?

Ojalá hubiera más respuestas que solo el silencio de la vergüenza y la complicidad.

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