Arnoldo Cuellar

DÍAS DE GUARDAR Domingo 24 de noviembre de 2019

In Análisis Político, POPLab, Videocolumna on noviembre 24, 2019 at 12:09 pm

* Legión extranjera y chapulines devoran al PAN

* Márquez con más agenda política que Diego

* La crisis que arrastran Alvar y Zamarripa explota en Celaya

Ilustraciones: @PincheEinnar

1.- Contrataciones de funcionarios ajenos al PAN exhiben falta de cantera

Sin construir propiamente alianzas políticas, sino más bien estableciendo cooptaciones para debilitar a una oposición de por sí inexistente, el gobierno de Diego Sinhue Rodríguez ha sido generoso en la contratación de cuadros provenientes de otras formaciones políticas: un chapulineo partidista propiciado desde el poder de la nómina.

Son los casos del priista Roberto Vallejo quien fue nombrado director de movilidad en la Secretaría de Infraestructura, Conectividad y Movilidad; del perredista Baltazar Zamudio, asesor en la Secretaría de Gobierno; de Jorge Videgaray, presidente del Consejo de Cultura y asesor empresarial del gobernador; y ahora de Jorge Cabrera, el inocuo ex regidor del PES y del PAN, sucesivamente, y ahora subsecretario de contraloría social y mejoramiento de la gestión pública, en la Secretaría de la Transparencia dirigida por otra no panista, la empresaria Marisol Ruenes.

Está también el caso del ex asesor del PVEM y funcionario barbarista Fidel García Granados, que despacho como secretario de Medio ambiente desde la cartera de subsecretario, ante el palpable desconocimiento del terreno de su jefa, la poblana Marisa Ortiz Mantilla.

Cabrera pasó de ser un oportunista regidor que se cambió del Partido Encuentro Social al PAN, mediante el expediente de halagar al alcalde Héctor López Santillana y darle un voto más en un cabildo que ni siquiera lo necesitaba. Con ello consiguió su reelección y la posibilidad de estrechar lazos con Aldo Márquez y Juan Carlos Alcántara, hoy por hoy dueños de la nómina estatal desde la subsecretaría de Desarrollo Social y la jefatura del Gabinete.

Sin embargo, hay panistas que siguen en la estacada, que perdieron elecciones o que aspiran a mejores espacios, que no están viendo con buenos ojos la manga ancha con la que se manejan los millenials del gabinete dieguista.

Si a eso se le suma la ineficacia de la legión extranjera conformada por tres mujeres: Yoloxóchitl Bustamante en Educación; la mencionada Ortiz Mantilla en SMAOT; y Tere Matamoros en Turismo, queda completo el cuadro del desprecio que sienten no solo hacia los panistas, sino particularmente hacia las mujeres panistas de Guanajuato, el tándem conformado por Charlie Alcántara y Aldo Márquez.

¿Será que la cantera panista se agotó después de casi tres décadas en el poder? ¿Por qué Diego, Charlie y Aldo no confían en las mujeres panistas de Guanajuato para entregarles la responsabilidad de una secretaría de estado? ¿Es misoginia, desprecio o simplemente desconocimiento?

Súmese la presencia del jalisciense Tarcisio Rodríguez Martínez, del binacional Juan Hernández o hasta del exiliado Luis Felipe Bravo Mena, quien pasa desapercibido en la ciudad de México como representante de un estado que ya no conoce, para darse cuenta que Diego Sinhue les ha dado la espalda a los cuadros políticos de su partido e incluso a los de su generación.

El problema se hará más evidente cuando les pidan a los sufridos panistas de los municipios, una vez más, que redoblen esfuerzos en unas elecciones que serán más competidas que nunca en el 2021, para que se sacrifiquen por la legión extranjera que disfruta de las mieles de un poder al que nunca contribuyeron a construir o fortalecer.

2.- Miguel Márquez: pide al pasado que vuelva

El ex gobernador Miguel Márquez Márquez partió el pastel del 65 aniversario del Sol de Irapuato en la semana que terminó. Fue el centro de atención, el personaje más importante y la figura que acaparó los comentarios entre un público conformado sobre todo por cuadros de la política, el sector privado y organizaciones sociales.

Diego Sinhue Rodríguez envió en su representación a un peso ligero, su coordinador de Comunicación Alan Márquez Becerra, quien además es sobrino del ex gobernador.

Aquí dijimos hace una semana que Miguel Márquez no pierde una sola oportunidad de aparecer bajo los reflectores, atiende todas las invitaciones y roba cámara a más no poder.

A su favor habrá que decir que mantiene una popularidad alta, un carisma poderoso y una nutrida red de aliados políticos y empresariales.

Como además mantiene una importante cuota de leales en el gabinete de Sinhue, en rigor sigue ejerciendo poder.

La situación es completamente anómala en la política guanajuatense, donde los ex gobernadores se retiraban con discreción a la vida privada por prudencia personal o porque sus sucesores no se tentaban el corazón para mantenerlos a raya.

Esta vez no pasa ni o uno ni lo otro y lo único que resulta de la ecuación es un juego de suma cero: lo que conserva Miguel lo pierde Diego.

El gobernador y su equipo están preocupados por su falta decrecimiento en encuestas y en grupos de opinión, sin embargo, se niegan a darse cuenta de lo principal: el gobernador no se consolida porque sigue sin parecer como un político dotado de fuerza autónoma, de rumbo y de capacidad de decidir.

No son pocos los que piensan y además lo dicen: “si Diego no te resuelve, busca a Miguel”. La reciente designación como magistrado del Poder Judicial de Gustavo Rodríguez Junquera, ex secretario de gobierno y ombudsman carnal de Miguel Márquez, es el mejor ejemplo de que hay un poder por encima del poder.

Y no es el único.

3.- Renuncia de Ramos exhibe pobreza de recursos de Cabeza de Vaca

El expediente de mover jefes policiacos de aquí para allá, de reciclar cartuchos quemados cuando se agotan en una plaza para venderlos como novedad en otra, le hizo crisis a Alvar Cabeza de Vaca con la renuncia de José Carlos Ramos en la dirección de policía de Celaya, tras el brutal atentado al que sobrevivió.

El propio Secretario de Seguridad de Celaya, Juan José González González, a todas luces el responsable de la descomposición que se viene evidenciando ahí hace tiempo, es un funcionario reciclado por Cabeza de Vaca y con pésimas cuentas donde ha estado, como le pasó en Salamanca, donde lo corrió el alcalde panista Antonio Arredondo Muñoz, quien a la postre incluso debió desaparecer completo al cuerpo de policía para cobijarse con el mando único del estado y la federación.

Pese a ostentar todo el poder en materia de política de seguridad y prevención, fortalecido por su alianza con el Fiscal General, Carlos Zamarripa, y con toda la manga ancha que le ha cedido el gobernador, Cabeza de Vaca no atina a sugerir una ruta que permita pensar en una mejoría de los cuerpos de seguridad en Guanajuato.

De facto, el secretario es el dueño de toda la seguridad de Guanajuato: las policías municipales responden a su control y tiene las Fuerzas del Estado, conformadas además con grupos de élite que brillan en los entrenamientos, pero no aparecen en la realidad.

Ya no le alcanzan ocurrencias como la de disfrazar de patrullas a los autos de lujo decomisados o enviar decenas de tuits diarios con fotos de sus muchachos en acción, para tranquilizar a los ciudadanos de Guanajuato. Tampoco funciona culpar de todo a la Federación y quejarse, por ejemplo, que de que se fueron los marinos de Guanajuato.

Sería hora, con todo el presupuesto que maneja, con las inversiones en tecnología y equipamiento, además de la delegación de poderes que han hecho en su favor prácticamente todos los alcaldes del estado, que Cabeza de Vaca mostrara avances así fuera leves. No ha pasado.

Además, no hay quien lo llame a cuentas, los diputados tienen un lado ciego en ese sentido y en los hechos el secretario de seguridad goza de facto de una autonomía similar a la que le otorga la ley a su compadre el Fiscal del Estado.

Al secretario de gobierno le tienen tomada la medida y, quienes lo conocen, aseguran que Luis Ernesto Ayala lo único que quiere es dejar la responsabilidad que le asignaron Diego Sinhue y Elías Villegas para regresar a león, quizá como candidato alcalde.

Mientras tanto, los ciudadanos de Guanajuato, indefensos e impotentes, solo ven como el gobierno que debería otorgarles seguridad y paz, se deshace en justificaciones y pierde el tiempo en noticias intrascendentes, mientras el deterioro de la calidad de vida en la entidad crece y la afectación de la vida productiva de la entidad se evidencia cada vez más.

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