Arnoldo Cuellar

El Maximato se vuelve descarado

In Análisis Político, POPLab on septiembre 9, 2019 at 11:50 pm

A Miguel Márquez ya solo le falta concursar como reina de la primavera para ocupar todos los espacios a su disposición en la escena pública de Guanajuato.

El gobierno del Estado rescata a los marquistas desempleados y los recicla en nuevas funciones. Una explicación podría ser que Diego Sinhue carece de cuadros para el relevo, pero otra más sencilla puede ser que el marquismo está más vivo y sano que nunca mientras el dieguismo no termina de nacer y, a lo mejor, ni siquiera ha comenzado.

Hace dos semanas, Sinhue exhumó del panteón de los (malos) recuerdos a la secretaria de la transparencia de Guanajuato durante el gobierno de Márquez, Isabel Tinoco Torres, a la que seguramente el actual mandatario no le debe muchos favores, pero el ex le debe todo, en un arco inmenso que inicia con haberse negado a investigar la adquisición de Escudo y cierra con la validación de la concesión a Grupo México.

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Una contralora que todo perdonó y que gastó miserablemente el tiempo y el dinero de los guanajuatenses en micro campañas discursivas para elogiar la “honestidad” en abstracto, pero que no sancionó a un solo alto funcionario de primer nivel, ahora recibe un premio con la designación como rectora de una universidad estatal en Silao, con un sueldo neto de 58 mil pesos al mes.

¿Rescatar a Tinoco es interés de Diego o de Márquez? Ustedes díganme.

Próximamente concluirá su encargo como magistrado penal del Poder Judicial del Estado, Eduardo Hernández Barrón, un abogado sin pena ni gloria al que Juan Manuel Oliva y Fernando Torres Graciano convirtieron en consejero y presidente del Instituto de Acceso a la Información Pública del Estado y de quien lo más importante que se recuerda es la compra de bebidas alcohólicas para los festejos de su oficina.

El relevo de este funcionario judicial, quien no será ratificado, viene cantado en favor del ex procurador de los derechos humanos de Guanajuato y ex secretario de gobierno de Miguel Márquez, Gustavo Rodríguez Junquera.

Se trata de un abogado con mejores prestaciones que la de Hernández Barrón, pero cuyos méritos a valorar tienen que ver con las complicidades establecidas con los gobiernos panistas desde la posición de ombudsman, la más significativa de las cuales fue haber heredado al actual procurador, un auténtico cortesano que hace vivir a la dependencia su peor época desde que fue creada.

¿Premiar a Rodríguez Junquera con una magistratura de 7 años, con posibilidad de ir a 14, pagada generosamente con un sueldo de 195 mil pesos antes de impuestos, es del interés de Diego o de Márquez? Les dejo la respuesta.

Este domingo se celebró la elección del nuevo consejo político estatal panista. La lista de 100 consejeros está encabezada por Aldo Márquez Becerra, subsecretario de Desarrollo Social y sobrino de Miguel Márquez Márquez; la segunda posición es para Noemí Márquez Márquez, hermana del ex gobernador.

Para casualidad parece un exceso. Un analista de la política del PAN me dice: “Márquez no le ganó a Diego, en realidad no hay dos grupos, solo uno: el de Miguel”.

En la asamblea celebrada en Irapuato no estuvo presente Diego Sinhue, quien no parece tener agenda los fines de semana. Mandó un video con un mensaje a sus correligionarios. En cambio, ahí estuvo Miguel Márquez, partiendo plaza, recibiendo porras y aplausos y hasta escuchando la descabellada petición de que se vuelva a postular para el cargo que ya ocupó.

La pregunta sería: ¿para qué, si de verdad no lo necesita?

Lo extremoso, lo delicado, lo grotesco, es que, si alguna vez existió en México un partido político que rechazara las simulaciones, el acatar la ley por encimita y violarla en el fondo, ese fue el PAN, que hizo de ese discurso su crítica más persistente a la simulación de la antidemocracia priista.

Aunque, revisando la historia, a lo mejor no se trata de ninguna aberración.

Un estudioso del PAN, el politólogo Diego Martín Velázquez Caballero, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, tiene un estudio llamado “La influencia de Plutarco Elías Calles en la fundación del Partido Acción Nacional”, en el que ofrece datos históricos del contexto de 1939 y el fruto panista de la relación personal de Elías Calles con Gómez Morín.

 Dice el investigador en una entrevista que le realizaron en El Financiero a fines del 2013:

“El temor al cardenismo obligó a la coincidencia de callistas y católicos, de la derecha secular y la religiosa, que confluyeron no sólo en oponerse a la política de masas y a la modernización autoritaria de un nacionalismo revolucionario que cada vez se aproximaba a la izquierda, sino que desarrollaron acciones conjuntas para boicotear el régimen corporativista de la Revolución Mexicana. Dentro de estas gestiones opositoras puede inscribirse la creación del Partido Acción Nacional”.

A lo mejor el Maximato es una vocación en el origen del PAN que tiende a aparecer cuando las cosas se radicalizan en el país. Marx lo había anticipado: la historia se repite como comedia.

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