Arnoldo Cuellar

Enrevesada política de comunicación

In Botepronto, La Noticia al Punto, POPLab on julio 1, 2019 at 4:16 am

Dicen que muchos cocineros hacen mal guiso y algo así esta pasando con la comunicación social del gobierno de Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, un gobernador cuya juventud hacía lógico esperar más apertura y disposición al diálogo y al debate.

Para empezar, la política de comunicación formal echa mano de una simulación lo que no es ningún buen inicio: aunque el estratega formal de la política de comunicación es Juan Aguilera Cid, director del canal estatal de Televisión TV 4, su operación ocurre a trasmano al haber impulsado a la comunicóloga Angélica Aguilar a la dirección de Comunicación Social.

Buenos muchachos, pero algo desordenados . Foto: Especial.

Nada pasa, sin embargo, por las manos de Aguilar y las negociaciones comerciales con los medios, así como los reclamos cuando se considera que están publicando temas indebidos, son realizados directamente por Aguilera, como lo pueden atestiguar decenas de periodistas en todas las redacciones.

Sin embargo, Aguilera no opera solo. Muy cerca de él, en una imaginaria que no debe de ser gratuita, se encuentra el periodista Luis Alegre, ex director del portal y revista 012, ya desaparecidas, y gran amigo de Diego Sinhue Rodríguez desde sus inicios como político. Muchas estrategias de comunicación “alternativas”, las opera Alegre, como se vio en la colocación de artículos a favor de la permanencia de Carlos Zamarripa, en medios cercanos a este periodista.

Por si fuera poco, al término de la administración federal priista se incorporó al equipo de comunicación del gobierno Sophía Huett López, quien se haría cargo de una vocería de seguridad que originalmente había sido encargada al Secretario de Gobierno Luis Ernesto Ayala, quien nunca se sintió cómodo en esa tarea.

La idea original era que Huett paliara la mala prensa de Carlos Zamarripa y Alvar Cabeza de Vaca y descargara al gobernador de los temas de seguridad, cada vez más complicados. Por más que se ha empeñado, sin embargo, no lo ha logrado: ni Diego Sinhue puede evadir los cuestionamientos sobre los hechos de seguridad, ni mejora la percepción del trabajo del dúo dinámico.

La vocera ha terminado por refugiarse en una intrascendente columna del diario Milenio, que ha sido beneficiario de muchas filtraciones oficiosas desde el gobierno, donde da consejos a los ciudadanos que de poco sirven ante el desplome de la credibilidad de los cuerpos policiacos.

Pero eso no es todo. Desde las propias oficinas del gobernador Sinhue, su secretario privado Alan Sahir Márquez Becerra, quien opera como secretario privado del mandatario, pero formalmente aparece en el organigrama como “coordinador general de información estratégica” de la Secretaría de Gobierno, con un nivel tabular 18 equivalente a Secretario de Estado C o a Subsecretario A, con un sueldo bruto de 96 mil 349 pesos mensuales, opera otro sistema alterno de comunicación.

Alan Márquez, del Grupo Cero del gobernador, se ha dado a la tarea de reclutar administradores de grupos de Facebook, periodistas en desgracia y estrategas políticos provenientes de la vieja izquierda, para formar un grupo de choque en las redes sociales que ya tiene varios trofeos en su haber.

De ese grupo salió la operación para golpear a la subdirectora de Profeco Thalía Vázquez Alatorre, con unos viejos videos íntimos que en su momento fueron el origen de un litigio que llevó a la cárcel a quien los difundió originalmente. Así, mientras en el Congreso una diputada panista crea leyes para castigar a quienes realizan ataques digitales con videos sexuales, desde el palacio de gobierno se alienta la guerra sucia que esa ley debería penar.

También, ese mismo grupo se ha prestado para atacar a los activistas medioambientales que se oponen a la apropiación del parque Los Cárcamos por un grupo de inversionistas privados que construyen un centro comercial anexo a esa reserva verde. De ahí salió la descabellada especie de que los ambientalistas eran patrocinados por la familia Arenas, dueños de otros centros comerciales en la ciudad.

Hoy ese mismo grupo ha sido responsabilizado por Ricardo Sheffield de atacarlo en forma personal, así como a su familia, por instrucciones del gobernador panista. La versión no es descabellada, vistos los nexos y la protección que Alan Márquez ofrece a algunos influencers, a los que incluso invita a las giras del gobernador.

Además de ello, está la sospecha de muchos activistas y periodistas, la cual ya está siendo analizado por expertos en el tema, de que los ataques a los críticos del gobierno en las redes sociales y los intentos de desprestigio, fallidos y torpes, por cierto, también están alimentados con recursos públicos, lo que no suena descabellado cuando se revisa todo este contexto.

Ante este caótico panorama, la iniciativa que pretende ser impulsada por el gobierno de Sinhue para lograr que los medios depuren sus contenidos de violencia y se sumen a una campaña de dignificación de la información, bien podría empezar por el propio gobierno estatal dejando atrás la simulación, el desorden, la escasa transparencia y el patrocinio de golpes, bots y trolls por debajo de la mesa.

Algo de eso podría aconsejar José Alfredo Anda Páez, el veterano comunicador panista, quien ya despacha como asesor del secretario de gobierno, con un nada desdeñable nivel 15 que lo hace devengar casi 70 mil pesos mensuales. Quien fuera jefe de prensa del Maquío, de Carlos Medina y de Ricardo Alaniz, tendría mucho para aportar si no es que está simplemente becado.

Ah, y también se podría avanzar en la regulación de la publicidad oficial para que deje de ser instrumento de premiación y de castigo, es decir, de control, a las líneas editoriales de los medios.

El buen juez, si lo hay, por la casa empieza.

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