Arnoldo Cuellar

PAN, la soberbia; Diego, la ineficiencia

In Análisis Político, El Otro Enfoque, sinembargo.mx on noviembre 22, 2018 at 9:25 pm

Alguien en el seno de las cúpulas panistas tendría que avisarles en Guanajuato que están corriendo por una senda muy peligrosa: la de la soberbia. Además, el asunto empeora porque va acompañado de sordera y de ineficacia política.

Desde temas de gran envergadura como la inverosímil decisión de asestarle a Guanajuato la prevalencia por 18 años de un funcionario policial y persecutor de delitos; o la decisión de aumentar impuestos a la planta productiva en momentos de fuerte incertidumbre económica; hasta mamarrachadas como la postura del alcalde de Guanajuato para rechazar el turismo popular, todo indica que el PAN de Guanajuato está perdiendo el piso y que aquello de ser “el bastión azul en México”, les está causando más daño que beneficio.

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Los que mandan. Foto. Dany Béjar/Milenio.

Diego Sinhue Rodríguez deja constancia cada día de que no gobierna Guanajuato como resultado de los votos que recibió, sino que ejerce una gerencia a nombre de una pandilla política donde tienen relevancia aún el ex gobernador y los jefes de la cofradía yunquista.

Muestra de eso es el papel de “nana” que viene ejecutando Luis Ernesto Ayala desde la Secretaría de Gobierno, aunque debe decirse que hasta ahora es por demás fallido.

Sinhue se está mostrando incapaz de afrontar el delicado encargo que recibió. Cuando un político acomete decisiones suicidas algo no está bien. El hecho de operar en sus primeras semanas de gobierno dos decisiones que le restarán imagen pública, credibilidad y margen de maniobra hacia el futuro, no habla bien de la autodeterminación de un político. Más bien deja en claro que está recibiendo imposiciones ante las cuales no se puede o no quiere rebelarse.

Zamarripa ya podría ser el mejor procurador del mundo, que no lo es si nos atenemos al estado en que recibió la seguridad de Guanajuato y el que guarda ahora. Pero incluso así, la necesidad de relevarlo era una prioridad para un político que recibía una oportunidad histórica y estaba urgido de inaugurar una impronta.

Con ello, Sinhue ha marcado su sexenio de peor manera que lo que le hizo Escudo a Miguel Márquez, pues en aquel caso había expectativa de que funcionara positivamente, aquí no hay ninguna.

Zamarripa y su asociado Alvar Cabeza de Vaca han recibido recursos ingentes, tecnología, inversión en infraestructura, aumento de nóminas, poder a raudales sobre los municipios… y nada de eso ha servido, sino todo lo contrario. Nada asegura que darles más poder y más recursos servirá de algo, más allá de acrecentar su sobrevivencia incluso por encima de políticos que deben someterse al escrutinio de las urnas y que han recibido mandatos soberanos.

Al avalar, impulsar y decidir la ratificación de Zamarripa como fiscal general, al imponérsele a un Congreso sumiso y abyecto, Sinhue inaugura el mayor cacicazgo político de la era moderna de Guanajuato, el cual además está soportado en poder policial y en la manipulación de la procuración de justicia, sin olvidarse del espionaje al que está sometida buena parte de la clase política y empresarial de Guanajuato.

Por si eso no bastara, Diego Sinhue fue “convencido” de la necesidad de incrementar los impuestos y de revivir uno que desapareció hace más de una década, la tenencia. Se quiere vender la idea de que esos gravámenes solo aplicarán a los más ricos. Sin embargo, está probado históricamente que cualquier erogación extraordinaria para las empresas o los empresarios terminará repercutiendo en la parte más débil de la sociedad, de una u otra manera.

Pero, además, hace apenas unas semanas Diego anunciaba con bombo y platillo la creación de dos nuevas secretarías de estado: la de Medio Ambiente y la del Migrante, decisiones que inevitablemente significan crecimiento de la burocracia y del gasto corriente.

Además, creó una tercera subsecretaría para “premiar” al ex alcalde de Salamanca Antonio Arredondo después de que hizo la gracia de entregarle la plaza a Morena por los escandalosos negocios que le solapó a su antecesor, Justino Arriaga Rojas, y por su fracaso para frenar la violencia en el municipio.

El gobernador de Guanajuato no ha dicho si va frenar el desmedido gasto de comunicación social de su antecesor, que erogó cuatrocientos millones de pesos en 2017, el equivalente al 60 por ciento de lo que se aspira a obtener con el aumento de impuestos que pretende.

Pero tampoco ha aclarado si va a continuar con aventuras como la del nuevo estadio de León, con abonos chiquitos a los empresarios futboleros de Pachuca y con la necesidad de construir nuevas vialidades, encauzar ríos y dotar de accesos al terreno.

De ahí la irresponsabilidad y la molestia que están provocando las decisiones sobre las rodillas de un nuevo gobierno que hasta ahora no ha mostrado ideas frescas, pero si mucha prepotencia, como se aprecia en el trato a los medios de comunicación.

Dentro de ese grave panorama, que en pocos meses puede convertir al gobierno de Guanajuato en un serio dolor de cabeza para el intento panista de querer reconstruirse como una oposición creíble frente a López Obrador, la cereza del pastel la constituye sin duda la estulticia rampante de Alejandro Navarro.

El político panista que cuando encabezó el Poder Legislativo empleaba el tiempo en hacer memes, hoy ve como su fama pública se extiende por el país y el mundo acribillada con memes, la mayoría de ellos de campeonato. Que la autoridad de un municipio eminentemente turístico salga con una estupidez como la que exhibió al denostar al turismo de baja capacidad adquisitiva, no ayuda mucho al PAN en los tiempos que corren.

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Creatividad desatada.

Sin embargo, en el PAN que gobierna Guanajuato parecen creer que esta tierra les fue heredada y que pueden hacer lo que quieran con ella.

Lo dicho: soberbia, sordera y nula capacidad política. A ver cuánto aguantan si siguen así.

 

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  1. Tenemos lo que eligieron desafortunadamente, de vergüenza. Y no es soberbia con los medios de comunicación, es estupidez de Diego Sinhue, es pánico, es incapacidad política, aquí quien sigue mandando es Miguel Márquez y con eso su ego crece, su sonrisa al negarlo, lo demuestra. Todo está muy mal, existe conchudez y soberbia en también los secretarios estatales como el de salud, en el que predomina lo mismo que en Sinhue, soberbia, pánico, ignorancia, indiferencia a todas las carencias generalizadas, se siente inamovible, la secretaría de salud no había estado tan mal como ahora, nadie gobierna, todo está mal y todo por Miguel Márquez, triste realidad. Del bono sexenal, ya nos lo negaron, se quedó en los bolsillos de Fernando Reynoso, Daniel Diaz y del Presidente del Sindicato el Fidel Castro, Martin Cano Martínez, hombre sin palabra y el cinismo cobarde que le caracteriza, ladrones, presumieron un bono sexenal el cual ya se robaron.

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