Arnoldo Cuellar

Sapal electoral

In Botepronto, Zona Franca on junio 18, 2018 at 3:51 am

La crisis del organismo operador del agua en León solo tocó fondo cuando los candidatos del PAN fueron asediados con reclamos en plena campaña; antes de eso, se solapó la ineficiencia y la deshonestidad.

Desde hace varios meses tocó fondo la gestión del empresario Pedro González al frente del consejo directivo de Sapal. Quizá el origen de sus problemas fue la soberbia, el no poder soportar a un técnico que sabía de la gestión del organismo y lo opacaba constantemente.

O quizás no. A lo mejor la presencia de un técnico como Enrique Torres que había trabajado a lo largo de numerosas administraciones haciendo carrera desde abajo, impedía a González intentar truculencias como la de dotarse de drenaje en unos predios campestres de su propiedad utilizando un programa de subsidio a comunidades de escasos recursos.

El asunto es que González intrigó para sacar a Enrique Torres de la dirección de Sapal y colocar a un amigo suyo, u ejecutivo financiero que desconocía todo de la gestión del agua en León, Leonardo Lino Briones, quien logró la hazaña de colocar a la paramunicipal más exitosa de Guanajuato y quizá del país, en una profunda crisis de desempeño y de credibilidad.

Sin embargo, ni la flagrancia de la inmoralidad cometida por González al usar recursos públicos para beneficiarse por una cantidad que es irrelevante para su patrimonio personal pero que puede hacer la diferencia para decenas de familias en cuanto a calidad de vida, fue suficiente para que el alcalde Héctor López Santillana tomara cartas en el asunto.

El edil panista que se jacta de la honestidad de su administración para distinguirse de la de su antecesora Bárbara Botello, le perdonó a su amigo el “error” y hasta trató de exculparlo aduciendo que la presidencia del consejo no lo hacía funcionario público, pasando por encima de la ley de responsabilidades.

Incapaz de tomar decisiones, como es el sello de la administración que encabeza, López Santillana se lavó las manos y entregó el caso al Tribunal de Justicia Administrativa, donde está por resolverse la suerte del directivo.

Ese afán de protección, que sobre todo atribuye las críticas a “ataques políticos”, cegó a López Santillana para prever que en Sapal se incubaba una situación crítica de proporciones mayúsculas. Aunque se comenta en círculos panistas que antes de pedir licencia para ir a campaña ya había decidido la suerte de Leonardo Lino, lo cierto es que dejó correr los plazos y dejó el caso en manos de su interino, Luis Ernesto Ayala.

Fue hasta que la bomba explotó en la forma de un desabasto agudo a más de un centenar de colonias de León, quizá muchas más, ocurrida en plena campaña electoral, que el asunto no pudo ser contenido por más tiempo.

En el cuarto de guerra del candidato a gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo repercutieron las quejas de casi todos los candidatos a diputaciones locales y federales, en el sentido de que les estaban reclamando la falta de agua quizá en una proporción igual o mayor a la de la inseguridad. Las cosas se estaban poniendo color de hormiga.

Es significativo que no haya sido el propio López Santillana el que detectara el foco rojo, si también anda en campaña. Al interior de la burbuja dieguista se asegura que la campaña del alcalde que pretende repetir en León es totalmente virtual.

La situación derivó en una verdadera intervención. Ninguno de los prospectos de Pedro González fue contemplado para el relevo de Lino Briones. Ni el gerente de planeación, Álvaro Caudillo; ni Julio Becerra, gerente comercial o Federico Ruenes, gerente de servicios administrativos, tuvieron la menor oportunidad.

El relevo de la dirección llega de fuera, llega de un nivel más alto y llega de una esfera que si bies ha sido cercana a Miguel Márquez, hoy está en contacto permanente con Diego Sinhue Rodríguez: la ingeniera Angélica Casillas, ex directora de la Comisión Estatal del Agua y ahora diputada local con licencia ya solicitada y lista para asumir el cargo después de la formalidad de que el consejo la apruebe.

No será el único cambio. Pedro González también deberá dejar el espacio libre y todo indica que en su lugar llegará el poderoso constructor Santiago Villanueva Martínez, actual vocal del Consejo de Sapal y propietario de la Constructora Vise y del periódico Correo.

Son palabras mayores. Villanueva además de la obra pública que realiza en Guanajuato, donde es una de las empresas que más contratos reciben de parte de municipios y estado, actualmente construye una de las pistas del nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de México.

Pero no solo eso, el ingeniero Villanueva Martínez participó en su momento en la licitación para construir el acueducto de El Zapotillo a León, perdiendo frente a la española Avenga, lo que deriva en una visión conocedora del tema, peor también en un potencial conflicto de interés.

Lo que queda claro de todo esto, es que al gobierno panista de León y de Guanajuato solo les preocupó el tema del abasto de agua a León cuando se volvió un asunto con repercusiones electorales. Antes de eso dejaron correr el tiempo e incurrieron en complicidades y desdén a las opiniones ciudadanas y a las visiones que alertaban críticamente de lo que pasaba.

La llegada de técnicos más rigurosos como Angélica Casillas y posiblemente Santiago Villanueva puede darle un giro drástico al manejo político de la gestión del agua en León, aunque eso estaría por verse.

Ocurriría siempre y cuando el organismo recupere autonomía y los políticos dejen de meterle la mano colocando cuates y moviéndolos cuando la lumbre llega a los aparejos.

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