Arnoldo Cuellar

La batalla por Guanajuato

In Botepronto, Zona Franca on mayo 5, 2015 at 3:54 am

La elección de la capital se convierte en un pulso de fuerza entre PRI y PAN a la que no son ajenos los recursos públicos; todo, en ausencia de los ciudadanos.

La candidatura de la panista Ruth Lugo Martínez para la alcaldía de la capital del estado fue de las pocas que surgió por unanimidad al seno de un comité municipal dividido como pocos en ese partido.

A diferencias de anteriores procesos internos, alguno de ellos judicializado hasta el extremo por la propio Ruth Lugo contra Margarita Arenas; otro donde se registraron traiciones internas, como fue el caso de la derrota de Daniel Chowell, esta vez nadie se atravesó en el camino de la aspirante.

Todo parecía indicar que Lugo Martínez se dirigía a una misión casi imposible y que sus compañeros de partido le abrían paso casi con admiración ante su sacrificio, limitándose a pelear por las posiciones de los primeros regidores.

Después de un mes de campaña, las cosas parecen haber cambiado radicalmente. Tras su inicial displicencia todo parece indicar que desde el gobierno del estado le han puesto atención a la campaña del PAN en la ciudad sede de los poderes estatales y se han volcado en ayuda de la candidata.

No parece haber sido ajena al conocimiento del gobernador Miguel Márquez la maniobra para hacer aparecer a la candidata capitalina junto con la niña Alondra Luna Núñez hace unos días. El padre de Alondra, Gustavo Núñez, ha recibido ayuda en especie del gobierno del estado y además le han ofrecido la asesoría jurídica para una posible demanda que busque un resarcimiento monetario del daño.

El apoyo de operadores políticos como Carlos Chávez, secretario general adjunto del CDE; y Mario Barrientos, enviado desde el gobierno estatal a apuntalar la campaña de la candidata a diputada federal Raquel Barajas, evidencian el interés en dar la pelea en la capital del Estado.

Esta situación ha tenido un nuevo episodio en un intento de cooptación del candidato perredista Roberto Loya, a fin de que declinara en favor de la candidata panista Ruth Lugo, lo que generó intensos rumores todo el fin de semana del puente, tanto al interior del PRD como de la alianza PRI-Verde-Panal, que sería la principal damnificada con una situación como esa.

Loya, quien ha sido funcionario del gobierno estatal en la Secretaría de Seguridad de donde renunció al cargo y a la antigüedad para postularse como candidato, tiene antecedentes familiares de militancia panista.

La situación motivó que este lunes la campaña de Loya emitiera un boletín de prensa desmintiendo la situación en un tono innecesariamente ofensivo para la candidata a panista, lo que más bien expone que se está rompiendo, en efecto, una negociación bajo la mesa.

La disputa por la capital parece estarse agudizando. La candidata panista ha mostrado audacia incluso hasta el exceso e incurriendo en situaciones polémicas, como la marcha con Alondra Luna a la cabeza.

Sin embargo, ello le ha dado la iniciativa y de ser una opción casi testimonial ha pasado a convertirse en protagonista de la contienda.

En contraparte, el candidato priista Edgar Castro, convencido de que debe cuidar una hipotética delantera, ha abusado de la prudencia y llega al extremo de causar una impresión de tibieza, la cual se inició cuando aceptó una planilla salpicada de personajes con un fuerte desprestigio político y no mostró capacidad de resistir la imposición de la dirigencia priista.

Ahora, las escasas encuestas que se conocen muestran una contienda cerrada con ligera ventaja para la candidata panista que cuando empezó la contienda no soñaba con verse en esa posición.

La moneda está en el aire en una elección que amenaza verse arrasada por el abstencionismo, lo cual a los partidos no les preocupa, pues deja los resultados en manos de los aparatos.

Ello también incrementa la tentación de intervenir de parte de los gobiernos: el estatal por el PAN y el municipal por el PRI, incluso por el incentivo de que un vástago del alcalde va en la planilla en un lugar de mucho riesgo.

La de Guanajuato, como otras, será una elección para mapaches, ante el desencanto de los ciudadanos.

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