Arnoldo Cuellar

Beltrones: ¿Misoginia? ¿En serio?

In Botepronto, sinembargo.mx, Zona Franca on noviembre 27, 2014 at 3:58 am

Pareciera que un repentino ataque de sensatez y corrección política invade a los tradicionalmente omisos diputados priistas, quienes han encontrado en el discurso de equidad de genero y de exigencia de derechos para las mujeres, un inesperado bastión de defensa para la muy probable violación de la ley de responsabilidades de los funcionarios públicos en que habría incurrido el Presidente de la República.

Hasta un legislador tan cuidadoso de la forma y tan calculador en el fondo como Manlio Fabio Beltrones, el coordinador de la bancada priista en el Congreso de la Unión y candidato a todos los relevos imaginables en el desfalleciente gabinete legal y político de Enrique Peña Nieto, salió declarar que en las exigencias de investigación de los haberes de Angélica Rivera habría de fondo ¡una actitud de misoginia!

Extraña la declaración, sobre todo porque a Beltrones nunca se le escuchó externar un posicionamiento cuando su partido siguió el ejemplo del PVEM y se dio vuelo utilizando el recurso de las “juanitas”, obligando a candidatas mujeres a pedir licencias tras asumir diputaciones para beneficiar a suplentes varones, con el objetivo manifiesto de vulnerar mandatos de equidad de género.

Extraña la declaración, sobre todo, porque Manlio Fabio Beltrones nunca se pronunció cuando en la agenda nacional se presentó con fuerza la denuncia de defensores de los derechos de las mujeres para denunciar que el Estado de México, gobernado por Enrique Peña Nieto, encabezaba los índices de feminicidios en el país.

Ni al gobernador Beltrones, en Sonora, ni al legislador Beltrones en las Cámaras Federales, donde lleva más de una década, se le conocen iniciativas relevantes en materia de derechos para las mujeres o las minorías.

Por esos antecedentes, resulta poco creíble la sinceridad del argumento de misoginia en contra de quienes demandan que Angélica Rivera, como esposa del presidente de la República, esclarezca no sus haberes, sino la forma de adquisición de los mismos, sobre todo ante la evidencia de que dos de sus principales activos, uno de ellos aún en proceso de compra, provienen de empresas que fueron contratistas de los gobiernos de Enrique Peña Nieto en el Estado de México y en la Presidencia de la República.

En efecto, no solo Grupo Higa, sino también Televisa, como empresa proveedora de servicios de publicidad y manejo de imagen, se encuentran entre los mayores beneficiarios de contratos gubernamentales, en sus respectivos ámbitos, de los gobiernos que ha encabezado el esposo de la señora Rivera.

Así, la obligación legal de transparentar la posibilidad de que un presidente de la República haya podido recibir beneficios de empresas que han ganado mucho dinero vendiendo servicios a su actual gobierno y al que ocupó con anterioridad, no puede ser reducida a una cuestión de “ataque de género”, por el hecho de que algunos de esos bienes estén en la esfera de propiedad de su cónyuge.

La estrategia parece demasiado barata y poco digna de un político como Beltrones al que muchos observadores, dentro y fuera del gobierno, ven como alternativa para intentar frenar la creciente crisis en la que el gobierno de la restauración priista colocó al país.

Pero además, resulta doblemente preocupante esta quiebra de la imaginación priista, que ya parece haber renunciado a justificar al Presidente de la República en sí mismo, aceptando tácitamente que no tiene defensa, para tratar de elaborar retóricas que pretende refuncionalizar las críticas por las que normalmente han sido señalados.

Pareciera que solo se pretende ganar un debate parlamentario insulso, al que ya muy pocos están haciendo caso, y no de reorientar las instituciones gastadas por años de ineficiencia, corrupción y desapego de los reclamos sociales.

Hasta hoy parecía que Beltrones, como el político intuitivo e inteligente que logró superar con éxito sus confrontaciones con el Presidente Ernesto Zedillo y con la lideresa del SNTE Elba Esther Gordillo, tenía mejores argumentos para aportar al debate abierto en el país, que la minúscula falacia expuesta esta semana.

Y si de misoginia vamos a hablar, habría que subrayar la del propio Enrique Peña Nieto como el verdadero responsable de haber colocado a Angélica Rivera, con una gran irresponsabilidad y una mayor falta de solidaridad emocional, en la tesitura de salir a dar la cara por una crisis de su gobierno, de defender adquisiciones que son de ambos e, incluso, de asumir relaciones, como la de Juan Armando Hinojosa, que seguramente le heredó.

Si los diputados de la oposición, ordinariamente tan bien controlados por Beltrones quien ha logrado sacar la mayor parte de sus agendas legislativas con un amplio consenso, han decidido lanzarse sobre la señora Rivera, en realidad solo es para salvarse a sí mismos del desprestigio en el que también se encuentran sumidos y que mucho ha contribuido a la actual crisis.

Por ello también resulta extraña esta salida a la palestra de Manlio Fabio Beltrones quien, por ejemplo, nunca entró a fondo en el tema de los “moches”, ni mucho menos se escandalizó por las imágenes de un Luis Alberto Villarreal balando con teiboleras, en una actitud de denigración de la imagen de esas mujeres, víctimas del comercio sexual.

Una posible hipótesis es que al coordinador priista se le haya pedido una muestra de solidaridad o de adhesión al presidente, como parte de los cálculos que se realizan para los cambios obligados por la crisis.

Quizá sea el acendrado espíritu de servicio a la República el que se esconde detrás de esta pobre muestra de argumentación pública por parte del político que muchos ven como el Vladimir Putin mexicano.

La necesidad de no confrontarse con las veleidades de quien debe tomar la decisión de incorporarlo al equipo de gobierno, desde donde puede aportar más experiencia y serenidad que muchos de los que hoy están hundidos en el pasmo, puede ser la razón por la cual Beltrones sale a ofrecer una premisa discursiva que ofende la inteligencia de muchos de los que piensan que aún le queda algo en el brazo para aportar al país.

Sin embargo, en estos momentos, un político como Beltrones debe extremar sus precauciones. parte de las soluciones que puede aportar en el actual momento de descrédito de la clase política de la que forma parte, tiene que ver con una imagen de sobriedad y de capacidad de reflexión, cultivada por décadas.

Salir a utilizar el argumento de la misoginia para impedir la rendición de cuentas de la pareja presidencial cuando hasta los columnista más conservadores encuentran un conflicto de intereses en el tema, no solo suena banal, sino que puede colocar al legislador sonorense en el tobogán del que había permanecido apartado hasta ahora.

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