Arnoldo Cuellar

PAN: ¿vino nuevo en odres viejos?

In Botepronto, sinembargo.mx on agosto 29, 2014 at 3:10 am

Una de las situaciones que más seriedad ha restado y más resquemores ha producido en torno al método de auscultación y depuración que lleva a campo el PAN para procesar las precandidaturas a las alcaldías de Guanajuato, particularmente la de León, es la aparición repentina del exalcalde Ricardo Sheffield Padilla, como un literal quinto en discordia.

¡Vaya ironías de la vida! Gerardo Trujillo  trató de tentar al primer alcalde panista de León, un Carlos Medina Plascencia que conserva una imagen de respetabilidad entre la ciudadanía, aunque también le hayan quitado lustre los 25 años que ha pasado entre aquel León y este, o entre aquel PAN y este.

No consiguió eso, aunque como premio de consolación logró enganchar en sus redes al último alcalde de León surgido del PAN. Al mismo que entregó el poder a Bárbara Botello, en sentido formal, pero también desde el ángulo más agreste de la sospecha de traiciones y pactos bajo la mesa.

Ya Gerardo Trujillo era dirigente del PAN cuando se perdió la elección de 2012. Seguramente a sus oídos llegaron las quejas, las versiones y hasta las pruebas de que desde el municipio panista se ayudaba a la candidata priista. Se trataba de un secreto a voces.

Pero, además, quedaron huellas, como la designación de Ignacio Ramírez Sánchez, amigo y financiero de campañas de Ricardo Sheffield, en la presidencia del Consejo de Implan, ya en un acuerdo entre el alcalde saliente y la alcaldesa electa.

Resulta por demás aleccionador: en su debacle electoral de 2012, traumática a más no poder, el PAN eligió cerrar los ojos y no investigar las posibles causas de la derrota. Ni los errores del candidato Miguel Salim, ni la posibles deslealtades del alcalde Ricardo Sheffield fueron motivo de indagación, de reflexión, de análisis.

Como consecuencia, dos años después, ambos personajes aparecen con notable protagonismo en la escena panista: uno exige someterse al escrutinio para intentar ser candidato, a alcalde o lo que se pueda; el otro hace presencia exigiendo al dirigente estatal que se acoten las ambiciones de los precandidatos a la alcaldía a fin de que no busquen proyectos sucedáneos.

¿Es este el nuevo PAN? Parece el mismo de 2009 y de 2012: Sheffield contra Salim, Salim contra Sheffield.

Así, justo cuando se pretende solucionar con una técnicas moderna de auscultación el problema de indagar quién es el mejor candidato, las viejas disputas del panismo leonés y sus corrientes afloran como muestra de que en estos dos años no ha ocurrido nada nuevo, ninguna transformación, ninguna expiación, menos aún una renovación.

Llama la atención que Gerardo Trujillo no haya ninguna labor de persuasión para evitar el ingreso de Sheffield a la contienda, sabiendo que iba a agregar un ruido innecesario, cuando en contrapartida si lo hizo para desalentar y prácticamente impedir la incorporación de J. Guadalupe Vera, quien ha sido un militante entregado y disciplinado.

Finalmente, en la contienda leonesa aparecen 3 aspirantes que se identifican con el grupo de Luis Alberto Villarreal: Mayra Enríquez, Ricardo Sheffield y Juan Carlos Muñoz. Mientras que solo dos parecen cercanos a Miguel Márquez: Diego Rodríguez y Éctor Jaime Ramírez.

La señal que se está leyendo entre la militancia aparece como una percepción casi irrefutable: Trujillo está pagando los favores de Villarreal para lograr su reelección, en tanto que prosigue su deslinde del grupo donde tuvo su origen, el de Fernando Torres Graciano y Juan Manuel Oliva.

¿Cuáles son los escenarios? ¿Con una mayoría de aspirantes, el grupo de La Loma aceptará tranquilamente su derrota? ¿Si lo se evalúa es conocimiento de nombre, percepción de imagen, manejo ante medios y familiarización con tareas de gobierno, no es factible que el mejor evaluado sea Sheffield, que apenas hace 22 meses dejó la alcaldía? ¿Si el que mejor retrata es contrario a los intereses de Márquez, y Torres Graciano, lo dejarán pasar? ¿Podrá Trujillo sostener los resultados de la auscultación por encima de los intereses de los grupos?

Y si, a final de cuentas, los resultados de los estudios técnicos son enmendados en la práctica por la realpolitik, ¿de qué habrá servido el experimento?

Queda claro que la democracia interna, uno de los mayores valores de Acción Nacional en su historia, incluso por encima de las perversiones de la política grupera, será la principal víctima de este intento de búsqueda de “los mejores hombres”.

Bien con el resultado de la empresa consultora tomado literalmente, bien con las decisiones de las “mesas políticas” en caso de que el resultado de las mediciones de opinión pase a ser un simple insumo, los sacrificados serán los militantes panistas que hasta la última elección ejercieron su derecho al voto, así haya sido mediado por el vicio, pero también deporte, nacional de la compra de voluntades.

Con su decisión de recurrir al dedazo priista, que eso es más allá de disfrazarlo de “método científico”, el PAN renuncia a su brega de eternidad y reconoce, abiertamente, que este no es país para la madurez política ni tierra fértil para la construcción de consensos basados en la responsabilidad individual.

Por cierto, como no hay solución perfecta, el proceso panista de selección de candidatos muestra una notable carencia de mujeres aspirantes, justo en los momentos en que entra en vigor por primera vez la regla de la paridad en las candidaturas. Hasta ahora resalta solo el nombre de Mayra Enríquez en León, como única precandidata, ningún otro ha surgido en la información conocida hasta ahora.

Para concluir, les propongo un ejercicio mental: ¿se pueden imaginar que hubiera pasado en el 2012 si este ejercicio que mide conocimiento, percepción, manejo mediático y experiencia de gobierno, todo en ausencia de los votos de la militancia panista, se hubiera aplicado a los aspirantes a la gubernatura Miguel Márquez, José Ángel Córdova y Ricardo Torres Origel?

Resulta una paradoja de lo más reveladora que el gobernador Márquez opte por impulsar una fórmula de selección que muy probablemente le hubiera dejado fuera de la contienda. Son las vueltas que da la vida.

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