Arnoldo Cuellar

Las intencionadas erratas de Jorge Videgaray

In Botepronto, Zona Franca on junio 19, 2012 at 4:32 am

Si existe un político acucioso, detallista, obsesivo por el control, ese es el coordinador de la campaña priista Jorge Videgaray Verdad. Así lo es en sus negocios, así lo es en los cargos públicos que ha ocupado, así ha sido en el manejo de la campaña torreslandista.

Por eso no son de creerse algunas de las equivocaciones en las que el ex presidente de Sapal ha venido incurriendo en sus recientes denuncias sobre las implicaciones del gobierno panista en la campaña de Miguel Márquez. Allí hay algo más que gato encerrado.

Por ejemplo, cuando Videgaray señala que la gran operadora política entre el candidato panista y la estructura gubernamental es la secretaria particular  Juana de la Cruz Martínez Andrade, sabe que está mintiendo pues la ex-vocera de Juan Manuel Oliva tiene prácticamente un mes fuera de circulación por motivos de salud.

Así que ni Videgaray ni ningún otro pudieron ver a Martínez Andrade reunida con Juan Aguilera, el vocero de Márquez, en un restaurante de Silao, por lo menos desde mediados de mayo. Y no parece tener caso hacer una denuncia de algo que pasó hace tanto tiempo.

En algún medio incluso se dijo que la ex directora de comunicación del gobierno estatal había estado “tarjeteando a Márquez” en el pasado debate, fechas en las que se encontraba convaleciente de una delicada intervención quirúrgica.

Más bien parece que Videgaray está tratando de encubrir otras áreas del gobierno panista desde donde efectivamente se viene trabajando a jornada completa para la operación electoral marquista, como ocurre en la Secretaría de Educación que dirige Alberto Diosdado Diosdado.

A este funcionario el coordinador priista apenas lo mencionó de pasada en su denuncia.

Resulta, sin embargo, más que entendible la omisión en torno a Diosdado, quien incluso está siendo objeto de una investigación de la Secretaría de la Gestión Pública por el uso de recursos de su dependencia en un evento de la campaña de Miguel Márquez en Irapuato.

Ambos, Diosdado y Videgaray, forman parte del séquito que se reúne con regularidad en torno al arzobispo de León, monseñor José Guadalupe Martín Rábago, para discutir temas vinculados al secular asunto de la política local y sus implicaciones en la vida espiritual.

Así, parece que el buen acólito que es Jorge Videgaray, virtud que entre otras muchas le es muy valorada por Juan Ignacio Torres Landa, por aquello de la conquista del voto conservador, está dispuesto a enfrascarse en una batalla con algunos panistas pero no con todos los panistas.

Quizá esto se deba a que Diosdado se forma entre los panistas de bien que tan caros le son a Juani.

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