Arnoldo Cuellar

Encuestas: doce puntos doce

In Análisis Político, Zona Franca on junio 18, 2012 at 4:26 am

Aunque la guerra de propaganda está a todo lo que da y nadie se queda atrás, lo cierto es que tanto en los cuartos de guerra de Miguel Márquez como de Juan Ignacio Torres Landa ya se sabe muy bien cual es el escenario más probable para el próximo primero de julio por la noche.

Dos mediciones de opinión ultrasecretas, de las que no salen en los medios, realizadas ambas por casas encuestadoras nacionales, ha coincidido casi de manera milimétrica, una encargada por el CEN del PRI, la otra por la coordinación de la campaña de Miguel Márquez: la franja entre ambos candidatos es de doce puntos a favor del panista.

Cabe hacer la mención de que el encuestador contratado por el equipo de Márquez fue diferente al que habitualmente les mide, Pablo Parás de Data Opinión. Aparentemente, estarían tratando de contrastar los datos demasiado optimistas de esta casa.

En el caso del PRI, se trata de las mediciones que realiza el CEN sin enterar necesariamente a los candidatos que están siendo monitoreados. La encuesta ha empezado a conocerse entre los políticos con contactos directos en la dirigencia nacional, entre ellos los responsables de la campaña de Enrique Peña Nieto en Guanajuato.

Una coincidencia así, de dos sondeos realizados con la finalidad específica de aportar datos a las estrategias de campaña y no para ser propagandizados, lo primero que indica es un escenario que ya no cambiará en los catorce días que faltan para la elección.

Se trata de una ventaja, si bien recortada con respecto a las dos últimas elecciones, relativamente cómodo para el candidato panista que lo alejaría de cualquier posibilidad de conflicto postelectoral.

Aunque este escenario también deja abierta la posibilidad de perder posiciones en municipios, quizá algunos de los de mayor peso en la entidad; así como la conformación de un Congreso más equilibrado.

Para el PRI, en cambio, no se trata de ninguna tragedia. Por lo menos así lo están viendo en las oficinas de Insurgentes Norte, donde lo que ocurre en Guanajuato es bálsamo puro frente a la debacle de ese partido en el Distrito Federal, donde Beatriz Paredes está a más de 40 puntos de diferencia del perredista Miguel Ángel Mancera.

Aunque en lo personal a Juan Ignacio Torres Landa le pueda significar un duro golpe una segunda derrota frente al panismo guanajuatense, lo que de entrada cancelaría su anhelo de ser gobernador emulando a su padre, lo cierto es que esta vez si puede resultarle el plan B al candidato priista, con una potencial incorporación al gobierno federal en una posición de segundo nivel, bien una subsecretaría o la dirección de algún organismo descentralizado.

Con todo y una campaña relativamente deshilvanada, donde la propuesta de transformación de Guanajuato ha sido desplazada para centrarse en la campaña negativa de los lastres del panismo, le priista Torres Landa se ha beneficiado de la caída en las preferencias electorales del PAN.

Su gran apuesta, la tarjeta con beneficios en canje de servicios telefónicos, un programa de cooptación electoral que persigue crear una base de electores registrados que puedan ser llevados a votar el día D, puede no dar los resultados esperados no por otra cosa que por su deficiente instrumentación, pues se sabe que aún hay decenas de miles de tarjetas que no han podido ser distribuidas.

El panismo, por su parte, con un mayor margen de maniobra por las estructuras gubernamentales bien probadas en el pasado reciente, confina en hacer valer su intención de voto en una gran operación de acarreo el primero de julio, lo que le permitiría defender la brecha que marcan las encuestas.

Esta es la nueva democracia guanajuatense, donde por más que se acumulen las demandas en los tribunales de todo tipo, lo cierto es que asistimos a un choque de aparatos políticos y no a una fiesta de participación ciudadana, aunque también esta exista.

arnoldocuellar@zonafranca.mx

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