Arnoldo Cuellar

Bárbara pierde la oportunidad en el debate

In Análisis Político, Zona Franca on mayo 18, 2012 at 4:30 am

De una u otra manera, los ejercicios de confrontación de ideas entre candidatos que nos ha tocado presenciar en esta justa de 2012, hasta ahora sólo dos, han resultado sorpresivos.

Al igual que en el debate presidencial del pasado 6 de mayo, en el realizado entre los candidatos a la alcaldía de León este miércoles pasado, los resultados desbordaron a las expectativas, sobre todo al superar los rígidos esquemas bajo los cuales se pretende que se realice el intercambio o exposición de ideas entre los candidatos.

La competencia electoral real, la vigencia de las mediciones demoscópicas, el mayor acceso a los medios de comunicación  ha dotado a las justas electorales, sobre todo las que logran la atención mediática por el ámbito en que se desarrollan, de un marco de competencia donde cuentan los diversos factores en juego.

Se trata, sin duda, de un avance de las reglas democráticas, tan vapuleadas en otros territorios, como ocurre en la manipulación del voto a través de los programas sociales y el uso del dinero por los partidos en la jornada electoral.

En el debate de los candidatos a la alcaldía de León, organizado por cierto por una organización empresarial, la Coparmex, y no por la autoridad electoral, habría que lamentar la definición de una agenda acotada de temas, decidida por los organizadores; y el acartonamiento del formato. De allí en más, lo que sigue es para celebrar.

Los cinco candidatos trataron de sobreponerse a sus limitaciones y trazaron estrategias para enfrentar el compromiso que les dieran ventajas y minimizaran sus riesgos. Todos tuvieron acceso a las mismas oportunidades y fue decisión de cada uno de ellos aprovecharlas o sortear el compromiso.

Nadie puede culpar a Bárbara Botello por tratar de lesionar la imagen de Miguel Salim, su competidor a vencer en base a la historia electoral de la ciudad. Que no lo haya conseguido es otra historia.

Tampoco puede rechazarse la estrategia del candidato ciudadano, postulado por el PRD, Ariel Rodríguez, al trazar una línea de crítica al PRI y al PAN, junto con sus aliados, para tratar de posicionarse como una tercera opción, lo que por lo pronto le dio reflectores, aunque quizá no le de votos.

Miguel Salim, por su parte, fue al debate con guión: el control territorial del PAN, más allá de las encuestas abiertas y ocultas, lo sigue posicionado como el puntero de la contienda y en esas condiciones lo que hizo fue minimizar los riesgos. Lo logró, finalmente, no tanto por sus habilidades como por la falta de pericia de sus alternantes.

En ese sentido, quizá la que más debe lamentar el desenlace del debate es la candidata de la alianza PRI –PVEM, quien dejó ir una enorme oportunidad para impactar de manera decisiva al candidato del PAN – PANAL.

En una campaña corta, a pesar de la poca difusión del debate, una sacudida contundente por parte de la abogada priista a su rival panista hubiese tenido una gran difusión en la prensa escrita al día siguiente y habría impactado los comentarios políticos hasta el fin de semana.

Al tratarse, además, del único debate que habrá en la contienda, la principal retadora de la continuidad panista tenía que haber dejado el pellejo para aprovechar la oportunidad.

No fue así. Los señalamientos de presunciones de deshonestidad por parte de Botello hacia Salim no fueron más allá de lo que habían exhibido los medios hace algunos meses e, incluso, expresado de manera deficiente. Para esas críticas, el equipo de Salim tenía respuestas largamente preparadas que incluso no fue necesario emplear, sino sólo una vez hacia el final del encuentro.

En la parte de la propuesta no fue mejor. La priista tenía tarjetas preparadas, al igual que Salim, pero a diferencia de este no parecía tener idea más allá de la lectura. Por si fuera poco, el cambio tranquilo parece muy poco cambio, puesto que sus principales líneas plantean continuidad con lo que han hecho los gobiernos panistas, tan sólo enmendando algunas planas.

La chiquillada también cumplió con su papel y por momentos destrabó el sopor del debate con algunos rasgos de humor involuntario que se prestaron para la anécdota y rindieron mucho en las ya imprescindibles redes sociales.

Tras el sesgo de los temas, el intento de rigidizar la propuesta, el incipiente debate de temas polémicos, el nerviosismo, el acartonamiento y las ocurrencias, a mi juicio en el debate de León no hay ganadores, pero si hay una perdedora: la candidata priista ecologista, Bárbara Botello, quien difícilmente tendrá otra oportunidad para posicionar temas, mostrarse como opción de cambio y generar confianza en su capacidad de gobierno.

arnoldocuellar@zonafranca.mx

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Twitter: Arnoldo60

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