Arnoldo Cuellar

UG: ¿la misma vara?

In Botepronto, Zona Franca on mayo 18, 2012 at 8:29 am

Las complicaciones serán inevitables. Los criterios de las comisiones de cada campus universitario para revisar la pertinencia de las candidaturas a rector de campus parecen dispararse. O más bien dicho, no parece haber criterios, sino línea política.

Así, mientras en Guanajuato eliminan a Martín Pantoja Aguilar, quien no es un campeón en la obtención de simpatías pero que sin duda cuenta con una currícula académica sólida y una probada capacidad administrativa, en Celaya hace crisis la ineficacia monstruosa del rector Juan Miguel Ramírez quien busca reelegirse no obstante poseer los peores indicadores de toda la UG y un rezago de antología en la aplicación programática de los presupuestos.

Lo que parece estar importando es el hecho de que los rectores de campus fueron determinantes a la hora de integrar las comisiones, algo que representa un enorme descuido institucional, pues terminará convirtiendo cada una de estas unidades en cacicazgos político – administrativos como ya ocurre en el campus Guanajuato.

A estas alturas ya se sabe que la eliminación de Pantoja Aguilar obedeció a razones estrictamente políticas. El ex secretario de administración tiene los suficientes contactos con Juan Carlos Romero Hicks, a través de colaboradores cercanos de éste como Jorge Romero Hidalgo y Joel Arredondo, como para poner nervioso a Luis Felipe Guerrero Agripino, mejor conocido como Agripino I, por el boato con el que se maneja en su campus.

Si bien Romero Hicks y los cuatro rectores de campus hicieron una alianza para apoderarse de la mayoría de asientos en la Junta Directiva, la instancia que tiene la palabra final en la designación o reelección de estos funcionarios, Agripino no quiso verse en la tesitura de que el ex gobernador tuviera que dividir sus preferencias en la hora final y faltara al pacto implícito que mantienen.

Será un escándalo de proporciones mayúsculas que a la eliminación de Pantoja en el campus Guanajuato le siga la aprobación de Juan Miguel Ramirez en Celaya, el rector aliado de Guerrero Agripino, no obstante su desaseado ejercicio.

La actual coyuntura de la renovación de los rectorados de campus nos dará la lectura exacta del momento político que vive la Universidad de Guanajuato, justo cuando la mayor parte de los actores políticos del estado se encuentran distraídos por las preocupaciones de la renovación de poderes federales, estatales y municipales.

Si la grilla barata y la generación de cacicazgos universitarios que vemos en otras latitudes se entroniza en la UG, justo cuando el ex rector de más influencia está de regreso en la política activa como candidato a senador del PAN, quizá tengamos que irnos despidiendo de la universidad pacífica y ensimismada en sus asuntos académicos que hemos tenido hasta ahora. Como si los problemas faltaran.

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