Arnoldo Cuellar

Pese a los políticos, el Tren Interurbano se niega a morir

In Análisis Político, Zona Franca on mayo 2, 2012 at 4:20 am

Quizás por hacer caso a lo que ya parece un prurito de la campaña de Miguel Márquez, el deslinde con Juan Manuel Oliva; quizá por un sincero realismo, el candidato panista colocó sobre la mesa el tema del Tren interurbano que ha llenado el imaginario panista los últimos 20 años, con la intención no tanto de acotarlo o de volverlo viable, sino de ponerle fin.

En una de sus primeras ruedas de prensa en la campaña, donde se habló de infraestructura, el ex secretario de Desarrollo Social, quien en la intercampaña viajó a Colombia acompañado de representantes de empresas transportistas del estado, acabó con la idea de un trasporte rápido y de bajo costo para la fuerza laboral que se mueve entre las ciudades del corredor industrial del estado y en los puntos intermedios donde ya se ubican importantes concentraciones fabriles.

Márquez propuso un sistema mixto de conectividad, que no detalló, para sustituir al que calificó de “tren llamado deseo”, citando mal el referente cinematográfico del ex diputado priista Rubén García Farías en la glosa de un informe foxista: el tranvía llamado deseo.

Existe la idea, entre algunos sectores interesados, como el Consejo Coordinador Empresarial de León, que ayer mismo le entregó un pliego petitorio a Márquez; en  inversionistas y hasta en los funcionarios que han trabajado en el tema, como el hoy gobernador Héctor López Santillana, de que el abanderado del PAN pudo haberse apresurado.

Si bien el tren interurbano de Guanajuato se sigue antojando como un proyecto difícil y complicado, lo cierto es que en los últimos años se ha avanzado más que nunca en la consolidación del proyecto, al haberse adquirido un porcentaje superior al 90 por ciento del derecho de vía necesario para la realización.

Otra noticia, hecha pública este  inicio de semana, abre nuevas perspectivas a la posibilidad de un transporte eficiente, rápido y de buen precio para unir, no sólo el estado de Guanajuato, sino varias entidades con la capital del país.

Se trata del anuncio realizado por el gobernador queretano José Calzada Rovirosa, de la construcción de un tren rápido que unirá la capital de su estado con el Distrito Federal, en las modalidades de carga y pasajeros.

Calzada dio detalles: el tren recorrería 200 kilómetros en un tiempo de una hora y 20 minutos; por lo menos dos empresas estarían interesadas ; el proyecto ejecutivo estaría listo en noviembre de este año y la construcción iniciaría a principios de 2013. La noticia ocupó primeras planas y espacios destacados en medios electrónicos.

Habría dos consideraciones que realizar: la primera de ellas es que la concreción de este proyecto, incluso su sólo arranque, abre nuevas perspectivas para la realización de una obra con la que han soñado en Guanajuato por lo menos cuatro administraciones panistas, pues la posibilidad de ampliar una ruta desde León hasta la ciudad de México, complementa y redimensiona la visión con la que inició la idea.

La segunda es la gran posibilidad de que Calzada logre conjuntar la dinámica exitosa de su administración con el muy probable arribo del primer gobierno de alternancia priista, algo que no se pudo hacer durante los doce años que coincidieron administraciones panistas a nivel estatal y federal.

Habría que tener en cuenta, también, que el gobernador queretano fácilmente podría posicionarse como uno de los potenciales candidatos presidenciales de su partido de cara al 2018, lo que sin duda es un acicate para la proyección de obras de impacto regional.

Ante esta perspectiva, la postura de los políticos guanajuatenses parece quedarse muy corta. Ya el planteamiento inicial de redimensionar el proyecto a la baja hacia una red articulada de transporte, otra vez en manos de las empresas camioneras que han constituido un monopolio que frena el desarrollo, hablaba de un retroceso en el concepto.

Ni Miguel Márquez, ni su principal opositor, Juan Ignacio Torres Landa, han sido específicos en el alcance de su propuesta para mejorar la conectividad en Guanajuato. El sistema articulado del panista parece lo mismo que ya tenemos; en tanto que la vocación de construcción carretera del priista sólo resuelve el problema para los propietarios de automóviles y continúa desincentivando el uso del transporte colectivo.

Más preocupante es el escepticismo que exhibió Márquez al ser preguntado sobre el impacto del anuncio hecho por el gobernador queretano: “ya me gustaría verlo realizado”, dijo.

Parece que tras veinte años de gobiernos panistas la audacia y la perspectiva innovadora de los Medina y los Fox se ha venido agotando paulatinamente, mientras que el priismo no parece haber encontrado una respuesta que los ponga en la pelea.

En pleno siglo XXI nuestras campañas políticas se contentan con cabalgatas a caballo y parece que las ideas que las acompañan van a ese mismo paso cansino.

arnoldocuellar@zonafranca.mx

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