Arnoldo Cuellar

DÍAS DE GUARDAR Domingo 31 de julio de 2022

In Análisis Político, Días de Guardar, POPLab on julio 31, 2022 at 8:17 pm

* La impunidad, el pan de cada día de la fiscalía de justicia

* Libia se cree cada día más su proyecto de candidatura

* Clase política y actividad criminal, el caso Salamanca

Arte: @PincheEinnar

1.- Grandes anuncios, fastuosas superproducciones, escasos resultados

Cercado por las críticas sobre los pobres resultados de su desempeño, el fiscal de Guanajuato Carlos Zamarripa Aguirre se ha montado en una estrategia de propaganda y efectos especiales, pero sigue descuidando lo elemental: la procuración de justicia en los casos cotidianos.

El caso del periodista retirado Enrique Sosa Martínez, asesinado intencionalmente por un conductor bajo los efectos del alcohol que se negó a pagar la tarifa de un estacionamiento, parecía un caso de rutina para el ministerio público: testigos, videos, identificación plena del responsable, sin embargo nada de eso bastó para que clasificaran el delito de forma correcta y actuaran en consecuencia.

Si fue por incompetencia, por influyentismo o por corrupción, ya no parece tener importancia, lo cierto es que la actuación de la fiscalía que quiere presumirse como de vanguardia y excelencia, clasificó un homicidio doloso como culposo, evitó presentar al responsable ante un juez y le permitió fugarse.

Es la historia de todos los días en las oficinas dependientes del fiscal Zamarripa en la mayor parte del estado: negligencia, lenidad, descuido. No obstante la presunción constante de contar con laboratorios de primer mundo, fuerzas de élite supercapacitadas y equipamiento táctico de alta sofisticación, lo cierto es que en las oficinas donde van la mayor parte de los ciudadanos a denunciar delitos comunes, las cosas no tienen nada que ver con la propaganda gubernamental.

Esta semana la fiscalía se ha ganado portadas de medios con sus capturas de bandas y de presuntos homicidas en la zona de Celaya, sin embargo, la tensa situación de violencia no cede en esa región ni en otras como Irapuato.

La guerra de Zamarripa contra las bandas criminales parece seguir el mismo esquema que ya mostró su fracaso en la década pasada: detenciones para la foto, fallas en los procesos judiciales y liberaciones que ocurren a hurtadillas de los presuntos responsables.

Los medios de comunicación que compran la espectacularidad, nunca le dan seguimiento al tortuoso proceso de audiencias, prórrogas, negociaciones, beneficios y, a la postre, liberaciones o sentencias reducidas. Así se prolonga el círculo vicioso de la impunidad y la ausencia de paz en Guanajuato.

Por supuesto, tampoco los diputados al Congreso local, que ofrecieron mantenerse vigilantes del desempeño de la fiscalía autónoma, hacen el menor esfuerzo por evaluar las estadísticas reales y solo compran las cifras manipuladas de la propia institución.

Hoy tenemos que la fiscalía del estado se ha convertido incluso en casa productora para crear y difundir documentales sobre «sus éxitos», en lo que significa una vuelta de tuerca goebbeliana: repetir mentiras hasta la saciedad para construir fachadas ante el fracaso en la realidad.

A dos años de concluir el sexenio y poco más de uno para entrar en la dinámica de procesos electorales, Carlos Zamarripa ya debe estar planeando su propia campaña para tratar de vender su continuidad que, aunque está asegurada por la ley, no tiene garantías políticas si prosigue la tendencia a convertirse en el peor lastre del panismo en Guanajuato.

Como se temía, la fiscalía autónoma de Guanajuato, en manos de un funcionario ambicioso de control y de poder, se ha politizado de forma inevitable y ha abandonado su perfil estrictamente técnico.

De ahí una de las raíces de su fracaso, de ahí su profunda incomprensión de la crisis en que la inseguridad nos ha situado: al fiscal no le importan las causas profundas, sino solo hacer pirotecnia y tender cortinas de humo.

Por lo pronto lo logra con éxito entre los políticos del PAN y sus aliados, pero no mucho más allá.

2.- La carrera por la candidatura panista solo ocurre en redes sociales

Convencidos de que el aparato panista de control electoral sigue dominando el panorama político de Guanajuato, los aspirantes a la candidatura a gobernador n parecen preocupados más que por una sola cosa: posicionar sus nombres a través de las redes sociales y los medios de comunicación.

En esa tarea la delantera parecen llevarla dos mujeres: la secretaria de gobierno, Libia Denisse García Muñoz Ledo y la alcaldesa de León, Alejandra Gutiérrez Campos. Con estructuras mejor armadas, gestores de imagen más profesionales y con carisma personal, ambas aspirantes saturan con fotografías equilibradas y oportunas las líneas de tiempo de sus seguidores y posicionan sus nombres para convencer a los grandes electores: Diego Sinhue Rodríguez y Marko Cortés, gobernador y dirigente del PAN.

Librado a su suerte, el secretario de desarrollo social, Jesús Oviedo Herrera, se rezaga en sus seguidores, en la calidad de sus posteos e historias y sus videos se aprecian oficialistas, impostados y con escasa creatividad. Se nota que el secretario responsable de luchar contra la marginación y la pobreza en Guanajuato no maneja un perfil profesional para su comunicación política.

El tema puede ser engañoso, pero cómo están planteadas las cosas y con la importancia que se le dará a las encuestas de posicionamiento y de conocimiento de nombre, el rezago de Oviedo puede ser letal para sus aspiraciones.

Frente a ellos, los precandidatos de Morena tampoco la tienen fácil. Los más conocidos son Ricardo Sheffield, por su trayectoria previa como panista y sus dos campañas en los últimos años; y Martha Lucía Micher, por su exposición nacional como senadora y como integrante del grupo cero del canciller Marcelo Ebrard.

No aparece en las encuestas un aspirante que también tiene peso específico, Ernesto Prieto Ortega, poco activo en redes sociales y en medios, pero dueño de un arma fundamental en su partido: la cercanía personal con Andrés Manuel López Obrador, a quien acompaña desde hace dos décadas como parte de su círculo más cercano.

Las diversas mediciones hechas públicas hasta ahora manejan una distancia de entre 5 y 10 puntos entre las marcas PAN y Morena, lo que marcaría un nivel competitivo parecido al que se registró en 2012 entre el PRI y el blanquiazul.

De mantenerse así las cosas, el nombre y la penetración de los candidatos definitivamente importarán. De ahí la relevancia de la carrera que ya empezó y de dar seguimiento a lo que hagan los aspirantes, tanto en su desempeño formal en los cargos que ocupan, como en esa competencia paralela en búsqueda de la popularidad y la penetración de su nombre e imagen entre el electorado.

En este panorama, quizá el elector que mas se ha rezagado es el ex gobernador Miguel Márquez, no obstante las consideraciónes que le sigue teniendo Sinhue, parece que su distancia de las esferas de poder real y su tentación de titiritero que opera detrás del escenario, lo tienen en un tobogán de pérdida de influencia.

Ya era hora.

3.- Crimen y política: gobierno panista se hace de la vista gorda

Esta semana ocurrió un atentado mortal en contra de una pareja en Salamanca, que trajo mucha consternación a la clase política de ese municipio, particularmente la perteneciente al alicaído partido Acción Nacional, que está por cumplir cinco años fuera del poder en esa localidad.

Atacados por un comando que tenía la intención específica de causarles daño, fallecieron producto de la agresión Óscar Ramón Conejo Cornejo y su esposa Alma Georgina Dueñas Martínez.

Se trata del hermano y la cuñada del político panista Anselmo Conejo Cornejo, quien ocupó la titularidad de la procuraduría ambiental y de ordenamiento territorial a la salida de Karina Padilla Ávila para contender por una diputación local que finalmente perdió.

Conejo renunció a la PAOT luego de que se hiciera pública su participación como accionista del restaurante Barra 1604, el cual fue objeto de un atentado con bomba en el que murió otro de los socios, Mauricio Salvador Romero Morales, así como el gerente Mario Alberto Hernández.

Hace unas semanas, el domicilio particular de Anselmo Conejo en el fraccionamiento residencial San Miguel, una lujosa residencia, sufrió una irrupción que fue atribuida a un robo en las versiones extraoficiales. El doble homicidio de que fueron víctimas sus familiares el jueves de esta semana en la colonia San Javier, también fue explicada como «un robo», pero la secuencia hace aparecer bajo otra luz el robo domiciliario de mediados de julio.

Conejo fue rescatado después de su salida de la PAOT, pese a su vinculación con el atentado que oficialmente fue explicado por la fiscalía de Carlos Zamarripa como «el cobro de una deuda informal» por parte de los autores del atentado, uno de ellos familiar del político perredista Baldomero Ramírez Escamilla, cercano a Hugo Estefanía, el ex alcalde de Cortazar asesinado en otro atentado luego de haber sido vinculado públicamente al Cártel de Santa Rosa de Lima.

Hoy Conejo es el delegado de la Secretaría de Educación de Guanajuato en la sexta región con cabecera en Abasolo, lo que evidencia la protección que se le ha ofrecido desde el gobierno del estado.

Así, lentamente, ocurre la corrosión de la política y su cercanía a terrenos peligrosos, de la mano de una actitud que prefiere negar los hechos, soslayar cualquier investigación y optar por la complicidad.

Antes los panistas decían que había que «lavar la ropa sucia en casa». Hoy, parece que ya ni eso les preocupa.

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