Arnoldo Cuellar

DÍAS DE GUARDAR Domingo 10 de enero de 2021

In Análisis Político, Días de Guardar, POPLab on enero 10, 2021 at 1:26 pm
Ilustraciones: @PincheEinnar

* Planilla del PAN en León: ¿diseñada para la derrota?

* El amparo contra la elección del ombudsperson

* Reiniciamos con masacres y nadie se digna explicarlas

1.- ¿Dónde quedó el *dream team* del PAN para recuperar la confianza de los leoneses?

Cuando el PAN intentaba no solo recuperar la alcaldía de León perdida frente a la priista Bárbara Botello, sino también recobrar la confianza del electorado leonés, mandó un trabuco en la planilla que contendió en la elección de 2015.

Miguel Márquez no solo envió a su prestigiado secretario de desarrollo económico y ex gobernador interino, Héctor López Santillana, a encabezar esa tarea, sino que lo acompañó con otro ex gobernador, el primero de la saga panista a fines del siglo XX, Carlos Medina Plascencia, y con el ex alcalde Luis Ernesto Ayala.

Era una verdadera división acorazada. Pero no acababa allí. Los políticos estaban bien acompañados por conspicuos empresarios de la ciudad: Salvador Sánchez Romero, Federico Zermeño, Ana Coco Carpio y Alejandro Alaniz. Los militantes partidistas correspondían al mosaico de corrientes con fuerza en el PAN local: Ana Esquivel, Bety Yamamoto, José Luis Manrique.

El PAN ganó con holgura, volvió por sus fueros y derrotó la amenaza de un candidato con peso nacional y cercano al PAN pero que se postuló por una coalición encabezada por el PRI: José Ángel Córdova.

Apenas seis años después, al concluir el ciclo de seis años de López Santillana y con el alcalde apagado y distante, en medio de una catastrófica pandemia, frente a la amenaza de una recesión económica sin precedente y con una crisis de inseguridad remolcada por un ascenso incontenible de los homicidios violentos, el PAN lanza una planilla gris donde se combinan, paradójicamente, la inexperiencia y el agotamiento.

La candidata a la alcaldía, Alejandra Gutiérrez Campos, conoce un área de la administración que no tiene mayores problemas, la financiera, pero no parece ser ducha en otras donde será urgente su liderazgo, como la de seguridad, la de salud, la de economía. Su paso por las legislaturas federal y local no constituye la mejor escuela para la toma de decisiones ejecutivas.

Pero además, Gutiérrez no va bien arropada por su cabildo: su primer síndico, José Arturo Sánchez Castellanos, un empresario con perfil de auditor, es una posición externa que repite su mismo campo de experiencia y que ha jugado sus mejores partidos cuando ha sido critico y ha señalado las insuficiencias del gobierno, algo que ya no le corresponderá. Sus capacidades ejecutivas están por verse.

Leticia Villegas, la segunda síndica, es una veterana del chapulineo panista: de regidurías a diputaciones. ahora a una sindicatura que repite, es empresaria de la educación, un sector en crisis por las consecuencias de la pandemia, que seguramente estará más ocupada por sus asuntos que por los comunitarios.

Guadalupe Vera y Carlos Ramón Romo Ramsden, los ocupantes de las regidurías seguras uno y tres, son políticos que han envejecido saltando de un cargo a otro, sin haberse significado nunca por su creatividad o sus aportaciones, la experiencia con la que cuentan es simplemente la de sobrevivir dentro del panismo, no la de ser eficientes. Poco apoyo significarán para la alcaldesa en el caso de ganar la elección.

La segunda regidora es la empresaria Luz Graciela Rodríguez Martínez, quien ha hecho una verdadera vocación de incursionar en consejos “ciudadanos”; es la responsable del programa León Agradecido, diseñado para fortalecer a la policía de León con respaldos desde el sector privado, pero la iniciativa no ha tenido un peso significativo para mejorar la situación y el desempeño de la corporación. No se ve como una adición significativa al equipo de Alejandra Gutiérrez.

Pero, además, las inclusiones externas y los repetidores han provocado inconformidad y desazón en un panismo leonés que se ha sentido relegado en los años recientes.

¿Qué le pasa al PAN? ¿Requiere una nueva derrota para ponerse las pilas? ¿La conformación de la planilla es un síntoma del desgaste del poder y la carencia de nuevos cuadros?

La primera candidata mujer a la alcaldía en toda la historia del PAN, designada por dedazo y sin participación de las bases, parece estar siendo desprotegida y descuidada desde el cuarto de máquinas del gobierno estatal y del propio comité estatal de ese partido.

Lo peor es que la señal no solo es para los panistas sino también para los ciudadanos. En la peor crisis de la historia reciente, la oferta del partido gobernante en Guanajuato rebosa de un exceso de confianza y de una deficiente oferta para gestionar ese difícil momento.

**2.- Sujeto a juicio el cuestionable método del Congreso para designar

La diputada perredista hoy candidata panista a la alcaldía de Acámbaro, Claudia Silva Campos, dejó un buen problema para su nuevo partido en el Congreso de la Unión. Un grupo de activistas y abogados le ven muchas posibilidades a que pueda prosperar una argumentación jurídica que cuestione la validez del proceso para elegir al procurador de los derechos humanos.

El principal lado débil fue la decisión de otorgar calificaciones a los postulantes, sin que haya habido de por medio un mecanismo de valoración que tomara en cuenta aspectos objetivos.

Con esa dudosa metodología, la comisión de derechos humanos y atención a grupos vulnerables se colocó en la posición de tener que demostrar cuáles fueron los criterios para colocar a Vicente Esqueda como el más aplicado de los postulantes al cargo, después de una entrevista remota de 10 minutos para conocer el perfil y el proyecto de cada uno de ellos.

La entonces todavía perredista, lo que hacía muy poca diferencia porque ese partido se convirtió desde 2018 en compañero de viaje del PAN a tiempo completo, hizo el trabajo encubierto para darle al panismo su primer Ombudsperson.

La elección en el Pleno del Congreso no tuvo mayor problema ya que la intervención directa del gobernador Diego Sinhue Rodríguez, como ocurrió en el caso del PRI al reunirse con su dirigente nacional Alejandro Moreno, consiguió una votación abrumadora con todos los grupos a su favor salvo Morena.

El problema en realidad surgió en el trabajo de la comisión presidido por Silva Campos pues nada en la metodología indicaba un método con calificación, como lo incluyo el dictamen que sugería al aspirante Esqueda como el más aplicado, como un precedente para justificar su elección.

La decisión de la legisladora perredista quedó más exhibida cuando unas horas después de haber votado al procurador de los Derechos Humanos, dio a conocer su renuncia al PRD y su lanzamiento como candidata del PAN a la alcaldía de Acámbaro.

¿Así o más sospechoso?

Más allá de la acción jurídica con la que los activistas quieren evidenciar la falta de método del Congreso panista y parapanista de Guanajuato, el nuevo Ombudsperson tendría en su haber la posibilidad de empezar a activar profundamente frente a la crisis humanitaria que vive la entidad, pero eso tampoco parece estar ocurriendo.

En León, elementos de la policía municipal de Mario Bravo Arrona y de la estatal de Alvar Cabeza de Vaca, totalmente fuera de control, fueron denunciados por detener a un grupo de jóvenes entre ellas mujeres y menores que presenciaban un partido de futbol utilizando métodos violentos y cometiendo abusos sexuales.

Se trata de una situación en la que normalmente la PDHEG se pronuncia de oficio y abre carpetas de investigación, sin embargo en esta ocasión ni insistiendo fue posible conocer su posición al respecto.

Cabe señalar que el hostigamiento a familiares de los jóvenes detenidos ha continuado en el tiempo pese a existir denuncias ante el área de asuntos internos de la policía, ante la Fiscalía del Estado y ante la propia PDH, sin que cese la violencia injustificada contra los ciudadanos.

Parece ser que en materia de derechos humanos Guanajuato se adentra en una noche oscura.

3.- Celaya, León, Moroleón: masacres ensangrentan el inicio de año

La primer semana del año pone en evidencia la falta absoluta de una política de seguridad en el estado y de un plan para enfrentar la violencia homicida que enluta a nuestras ciudades.

Celaya se lleva la peor parte en estos primeros días de enero, con el asesinato masivo de nueve personas el jueves en un velorio y el incendio de una casa este sábado donde murieron otras cuatro incluyendo un bebé.

En esta semana fueron asesinadas alrededor de 70 personas en Guanajuato, lo que mantiene el fenómeno homicida en los mismos niveles del año que cerró y que rompió todos los récords, sin que impacten ni la pandemia ni la detención de capos mediáticos.

La violencia en Guanajuato tiene razones que nadie se ha preocupado en buscar ni en revisar, ni los académicos, ni los expertos que ahora pululan, mucho menos las autoridades que permanecen simplemente a la expectativa y ocultando la información que pueden.

Para la población resulta insostenible la situación. Ciudades como Moroleón y Uriangato viven inmersas en una violencia cotidiana, conviviendo con los criminales que los amenazan y en una total indefensión.

En León el tamaño de la ciudad diluye el alza de los homicidios, pero las cifras indican que la inseguridad se ha incrementado notablemente y los delitos patrimoniales empiezan a mostrar modalidades violentas.

Frente a eso no hay mensajes oficiales, pese a que se han creado puestos para hablar de la seguridad y escuchar a los ciudadanos, por lo menos así se ha anunciado.

¿Hablarán de esto los candidatos en las campañas, ahora que prácticamente ha dejado de existir la oposición? ¿Tendrán la cara dura de pedir el voto sin atender una de las mayores preocupaciones de los votantes?

Aunque los políticos solo están preocupados por no quedar fuera de las nóminas, veremos como resuelven este trance, pues será difícil que se queden callados, incluso pese a las dificultades que genere la pandemia para la interactuación en las campañas.

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