Arnoldo Cuellar

DÍAS DE GUARDAR Domingo 1 de noviembre de 2020

In Análisis Político, Días de Guardar, POPLab on noviembre 1, 2020 at 1:05 pm
Ilustraciones: @PincheEinnar

* Diego Sinhue quiere cortar listones no conducir a una sociedad

* La misma historia: candidaturas del PRI al mejor postor

* A ciegas entramos al rebrote de la pandemia

1.- Diego elude a la violencia, mientras Guanajuato se hunde en ella

Una y otra vez, el gobernador de Guanajuato se tropieza con la misma piedra: planea grandes escenarios para relanzar propagandísticamente a su gobierno, pero lo lastran las noticias terribles del estado que debería gobernar en todos los terrenos y al que ha renunciado a pacificar.

Diego Sinhue Rodríguez tenía en mente una semana redonda, fortalecida con una importante inversión de recursos públicos en el aspecto publicitario, la cual iniciaba con el manifiesto de la Alianza Federalista presentado ante las fuerzas vivas del estado, la estructura corporativa que ha crecido y se ha fortalecido en torno a los gobiernos del PAN.

Iba a seguir con la realización de una edición virtual de la Feria de Hannover y de la Reunión Anual de Industriales de la Concamin, para la cual la oficina de Comunicación Social a cargo de Alan Sahir Márquez Becerra, contrató espacios en medios nacionales y transmisiones en Guanajuato de noticieros radiofónicos y de redes sociales.

Se trataba de echar la casa por la ventana y de paso darle marco a Sinhue para posicionarlo como una especie de vocero de la alianza federalista, realizando reclamos de recursos financieros al gobierno federal y dejando la impresión de un gran éxito económico y una reactivación sólida de la entidad.

Los planes, sin embargo, no salieron como se habían previsto. El descubrimiento de la fosa más grande de la historia del estado en el municipio de Salvatierra, con mas de 60 cuerpos de personas torturadas, asesinadas y desaparecidas, en un fenómeno que había sido consistentemente negado por este gobierno y por el que lo antecedió, marcó la semana con un signo de terror que difícilmente puede compaginarse con la historia triunfalista que el gobierno de Sinhue insiste en contar como si fuese la única y como si la tragedia humanitaria que vive Guanajuato, una catástrofe en toda regla, pudiera barrida debajo de la alfombra con una campaña publicitaria.

En realidad en Guanajuato conviven ambas vertientes: de una parte el crecimiento económico, de signo desigual, que se aceleró en los últimos dos gobiernos y que se ha frenado en el actual no solo por la pandemia sino también por la reorganización de los flujos del comercio mundial a raíz de la política proteccionista impulsada por Donald Trump en su presidencia.

De la otra, una creciente presencia del crimen organizado con su cauda de violencia, confrontación, disputa de territorios y afectación de las dinámicas sociales y económicas de casi todos los municipios del estado, sin importar su tamaño y su preponderancia económica.

Un gobierno con legitimidad, respaldado ampliamente en las urnas y que es continuador de una política que cumple 3 décadas en control del estado, no debería elegir entre uno y otro aspecto de la realidad, sino que debería afrontar ambos. Para eso ejerce una representatividad y una conducción de la sociedad en su conjunto.

El sesgo mercadológico que le han aconsejado a Sinhue y que este ha asumido acríticamente, de evadir posicionamientos claros frente a cada hecho violento de los que tienen al estado al borde de la barbarie, no pude ser visto sino como cobardía política, como irresponsabilidad y como traición a las expectativas y esperanzas de los ciudadanos flagelados por esa situación.

Un político con responsabilidad hacia sus gobernados, con empatía, con seguridad en sí mismo, no hubiera desaprovechado la oportunidad de ponerse a la cabeza del duelo y de la indignación por el descubrimiento de la fosa de Salvatierra, donde hasta el momento se han localizado restos de 61 personas. Un político con los pies en la tierra no hubiera eludido la posibilidad de comunicarse con sus gobernados y hacer una lectura resiliente para encontrar en la tragedia las reservas de fuerza para movilizar a esa sociedad.

No parecía muy convincente el gobernador Sinhue en las entrevistas realizadas bajo el paraguas de jugosos contratos publicitarios, cuando hablaba del éxito económico de Guanajuato pero eludía la noticia que se publicó en portadas de medios nacionales e internacionales sobre el terrible descubrimiento de Salvatierra y todo lo que eso devela de la realidad profunda de la violencia que se vive en una entidad donde la prosperidad económica tiene como contraluz una verdadera emergencia humanitaria.

No parece muy importante la “noticia” impulsada en las ocho columnas de los medios alineados a la política gubernamental y alienados de la realidad, del traslado de una oficina de 20 personas dedicada a la organización de ferias industriales, por más alemanes que sean, como para borrar con ello las historias de 60 hombres y mujeres jóvenes en su mayoría, arrancados a sus familias, sin identificar y víctimas de delitos que deben ser investigados.

No parece muy eficaz insistir en la lógica pueril de ocultar una realidad atroz con las cuentas de vidrio de una política industrial que si bien ha tenido grandes éxitos en el pasado, muestra su mayor fracaso en su imposibilidad de empujar al estado a mejores estadios de bienestar y de paz.

De seguir en ello, el gobierno de Sinhue continuará viviendo desaguisados como los de esta semana: festinar con autocomplacencia en la cúpula mientras en la base de la sociedad solo se escucha llanto y rechinar de dientes.

2.- Regresa Arias a las andadas: encabeza comisión para candidaturas

Uno de los coautores de aquel famoso episodio del PRI de inicios del siglo XXI, la venta de encuestas para definir candidaturas, está de regreso ahora con más poder, más suelto y dueño completo del escenario: Alejandro Arias Ávila, el todo poderoso secretario general que ha hecho un lado y dejado como elemento decorativo a la presidente potosina del comité estatal priista Ruth Tiscareño.

Con el poder que maneja Arias en el disminuido PRI de Guanajuato, una vez que han abandonado el partido corrientes como la de Bárbara Botello y que permanecen en la línea de fuga personajes como Gerardo Sánchez y Francisco Arroyo, sin duda la presidencia de esta comisión le dará todas las posibilidades de definir a placer candidaturas a alcaldes y regidores.

Difícilmente constituirán un equilibrio personajes como el veterano Rafael Sánchez Leyva o el ex director jurídico del municipio de Guanajuato, Ángel Araujo, integrantes de la comisión a modo que construyó Arias. Del segundo hay que recordar que mientras trabajaba con Edgar Castro litigaba asuntos particulares en horarios oficiales.

Alejandro Arias, quien viene de una larga travesía por el desierto, tiene la mesa servida para hacer el negocio de su vida con los aspirantes de los municipios que quieran regidurías; incluso con los alcaldes que aspiren a competir para perder y entrar de regidores.

Pero también el tema está mandado a hacer para que exploten los escándalos, porque no hay duda de que habrá políticos esquilmados, sobre todo por la esperable caída en la votación que este partido registrará en la próxima elección, tendencia que ya se apreció desde 2018.

Lo peor de todo es que esta nueva oportunidad perdida para hacer política profesional y de altura en el tricolor, terminará por perjudicar las intenciones de la irapuatense Yulma Rocha de convertir a este partido en una opción real de alternancia, misión que le encomendó su madrina en el CEN, la secretaria general Carolina Viggiano.

3.- La pandemia de regreso y la disciplina relajada como nunca

Empezó el repunte de casos de COVID en Guanajuato, con una sociedad cada vez más relajada y un gobierno que hace llamados a la contención, pero pone ejemplos en sentido contrario.

Esta semana, en el mismo Teatro del Bicentenario donde ya se presentó una alarma epidemiológica en mayo, cuando se realizó el lanzamiento del programa de recuperación por parte del gobernador Diego Sinhue Rodríguez, con varios trabajadores y funcionarios de TV 4 contagiados, se vivió una situación parecida.

Por instrucciones de la Coordinación de Comunicación Social del Estado, el foro del Teatro del Bicentenario fue convertido en escenario para el programa de la periodista Adela Micha, al cual acudiría el gobernador y toros funcionarios del gobierno estatal.

Y de nuevo el COVID hizo de las suyas, cuando la periodista no llegó a la transmisión, la hizo desde su habitación de hotel, donde anunció que había dado positivo a la prueba del virus que se le había practicado esa misma mañana y que había cancelado las entrevistas presenciales.

Parece chiste pero no lo es: cada vez que el gobierno del estado usa con fines propagandísticos las instalaciones del Fórum Cultural Guanajuato, un organismo autónomo que se debe esencialmente a las tareas de promoción de la cultura, el coronavirus se ha erigido en una incómoda presencia para aguar la fiesta.

Y no es chiste porque en ambas ocasiones los expuestos han sido los trabajadores del complejo cultural, puestos innecesariamente en riesgo. Por cierto, el nuevo consejo ciudadano del Fórum ha resultado más cortesano que los anteriores, cuando se debían a las políticas trazadas por el fallecido empresario Roberto Plasencia Saldaña. Hoy los consejeros son simples “yesmen” sometidos a los funcionarios del gobierno estatal.

Pero no solo ahí el virus hace de las suyas gracias a la negligencia de funcionarios y al relajamiento de los protocolos.

En la Secretaría de Salud, en las instalaciones de Tamazuca, se presenta un brote en toda regla entre el personal de la dirección general de Servicios de Salud, a cargo de Francisco Javier Magos Vázquez, quien negó a los contagiados la posibilidad de aislarse bajo el argumento de que “era su responsabilidad haberse contagiado”.

Y todo esto es posible ante la absoluta distracción del secretario, Daniel Alberto Díaz Martínez, quien se encuentra más emocionado que nunca con la aventura de ser candidato a la alcaldía de Irapuato por el PAN, partido en el que ni siquiera milita.

En esta circunstancia, con esta falta de enfoque, no es de extrañar que estemos regresando a la cota de más de 300 contagios al día con picos cercanos a los 500, como se vio la semana que pasó.

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