Arnoldo Cuellar

DÍAS DE GUARDAR Domingo 25 de octubre de 2020

In Análisis Político, Días de Guardar, POPLab on octubre 25, 2020 at 10:27 pm
Ilustraciones: @PincheEinnar

* Alejandro Navarro, cachado en la maroma

* Márquez, el gran elector de Acción Nacional

* Diego improvisa en la política de seguridad

1.- El oscuro acuerdo de Alejandro Navarro para beneficiar a su suegro

Nadie le cree al alcalde de Guanajuato que no estuviera enterado de la construcción subrepticia de un camino en los cerros de Marfil que así, como por pura casualidad, va a beneficiar los terrenos de su suegro, el constructor panista Guillermo Smith Guerrero, quien a la sombra de Jose Luis y Juan Carlos Romero Hicks dirigió los destinos del Fideicomiso Promotor del Desarrollo de Marfil, hace 20 años.

Y ante el secretario de Gobierno, Luis Ernesto Ayala, Alejandro Navarro se vio forzado a reconocer que sabía del proyecto y que forma parte de un acuerdo bajo la mesa entré el alcalde panista y el empresario Alejandro Vera, una especie de permuta para ampliar una vialidad en Marfil, al menos eso explicó.

Mientras que a los ciudadanos, a los que confiaron en él otorgándole su voto y que pagan su salario el edil guanajuatense discípulo de Luis Alberto Villarreal les ha mentido sistemáticamente asegurando que anda sabe, que lo ignora todo, que el camino fue clandestino y que ya multó al responsable.

Con una condescendencia que no le va bien, porque además es un mal mentiroso, Navarro ya abrió la puerta a la regularización del camino por la petición de “dos ciudadanos” cuyo nombre oculta amparándose en la protección de datos personales.

Y para responder a las críticas de los activistas y ambientalistas que le agarraron en la maroma, el alcalde Navarro recurre a la táctica lopezobradorista de acusar a sus críticos de “intenciones políticas”, como si eso fuera pecado. Ahora resulta que la política está satanizada por un político, malón, pero político al fin y al cabo.

Todo indica que Navarro actuó con mala fe en todo este asunto. El camino del hotelero Alejandro Vera beneficia a Smith Guerrero y a otros propietarios. El intercambio por otro terreno, acuerdo que en su momento debió validar el ayuntamiento con una autorización previa de la dirección de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial, solo operó como pretexto y la prueba de que la acción es contraria a la ley y riesgosa, fue que se realizara de manera subrepticia, pretendiendo mostrarse sorprendidos y con el plan de regularizar después como un hecho consumado.

Dicho en otras palabras: no te puedo autorizar, pero me hago de la vista gorda.

El tema no resultó y generó la que quizá sea la mayor crisis a la que se ha enfrentado un alcalde que ha hecho de la superficialidad, el espectáculo y el cinismo sus herramientas de gobierno.

Navarro, que saltó a a la fama pública como defensor de La Bufa frente a un gobierno panista, hoy cruza la frontera y se convierte en un alcalde que convalida depredación ambiental e intento de burla a la legalidad. En todo los sentidos se ha convertido en un “pato cojo”, un político lastrado que a partir de ahora se verá imposibilitado para maniobrar en este y en los subsecuentes conflictos que enfrente.

Y al haberse metido el alcalde en un callejón sin salida, del cual además no parece querer salir, la situación quedará en manos del gobernador Diego Sinhue Rodríguez y de su secretario de gobierno, quienes deben decidir si respaldan esta alcaldada, si dejan que aumente la confrontación entre Navarro y un sector de la sociedad civil de Guanajuato que puede llegar a ser decisivo, como ocurrió en el caso de La Bufa, o si intervienen de lleno para impedir que se abra una foco de conflicto para el PAN en la capital del estado.

2.- Miguel Márquez despacha en el comité estatal del PAN

Son ya varios los aspirantes a una candidatura panista que al llegar a las oficinas de Román Cifuentes se topan de manos a la boca con el exgobernador Miguel Márquez Márquez, sonriente a más no poder, quien los invita a charlar y los interroga sobre sus intenciones y proyectos.

Hasta hace no mucho, Cifuentes, el jefe estatal panista más gris de que se tenga memoria, acudía a Purísima de Bustos para tener acuerdos con el ex gobernador. Ahora, con los tiempos encima para las definiciones de cara a la elección del 2021, las cosas cambian y Miguel Márquez ha decidido que no hay tiempo para perder ni hilos para dejar sueltos.

Es imposible que de esta decisión no tenga noticia el jefe de gabinete de Diego Sinhue Rodríguez y operador en ciernes de la estrategia electoral para el próximo año, Juan Carlos Alcántara.

Márquez opera en el PAN con toda la anuencia de Sinhue y sin importarle que en el estado crezca la sensación de un maximato político, totalmente anómalo.

Por otra parte, se refuerza la idea de que en El Yunque se ha dado un relevo generacional y que ahora es Márquez Márquez quien se ocupa de velar por los intereses de la secta político confesional que ha mantenido el control de ese partido y del gobierno estatal por lo menos desde hace 20 años.

De ahí la fuerza de un personaje como Juana de la Cruz Martínez en la secretaría particular del gobernador y quien mantiene ocupado y distraído a Sinhue con una agenda insulsa de eventos sociales, mientras las decisiones duras de política quedan en la cancha del círculo cero marquista.

De ahí también la tolerancia hacia un secretario de gobierno tan poco eficiente como Luis Ernesto Ayala, otro de los guardianes del santo sepulcro yunquista.

Los candidatos, confundidos entre las ventanillas a las que deben llevar sus proyectos y sus intenciones, acuden unos con Alcántara y otros con Márquez, al final del día será en una misma mesa que se aprueben y se desechen candidaturas, no por la cálida de los proyectos, por la presencia en encuestas o por la lealtad a uno u otro bando, sino bajo una única lógica: la continuidad del maximato político económico del marquismo que ya logró sustituir a la vieja guardia en la que hacía cabeza Elías Villegas y que tiene completamente controlado a su delfín.

Para quienes se preocupan por la posibilidad de reelección de AMLO, habrá que decirles que en Guanajuato ya ocurrió: tenemos un poder transexenal y el estado se ha instalado en la simulación.

3.- Tras fallido golpe de timón, Diego experimenta y promueve a Huett

No es posible entender la decisión del gobernador Diego Sinhue Rodríguez de promover a Sophia Huett como secretaría ejecutiva del Sistema Estatal de Seguridad Pública, después de su accidentado tránsito por una virtualmente inexistente “Unidad de Análisis y Estrategia para la Seguridad Ciudadana.”

Huett fue funcionaria de la desaparecida Policía Federal Preventiva en el gobierno de Enrique Peña Nieto, la misma que debió ser desmantelada bajo la seria sospecha de corrupción y penetración del crimen organizado en el actual gobierno federal, para dar paso a la Guardia Nacional.

Llegó a Guanajuato a asumir una vocería que se negó a ejercer Luis Ernesto Ayala para evitar la confrontación con Carlos Zamarripa y Alvar Cabeza de Vaca. Cualquier expectativa sobre la seriedad de su trabajo se derrumbó desde el principio cuando convalidó el asesinato extrajudicial del migrante Leonardo Reyes Cayente, contribuyendo a la criminalización de una víctima.

Su unidad era literal, ya que en su área era la única funcionaria, nunca se conocieron sus “análisis” y mucho menos sus “estrategias” para la seguridad ciudadana, la cual por cierto ha entrado en barrena durante los dos años que la funcionaria cobró un pingüe salario por la ingrata y fallida tarea de salir a medios a tratar e convencer de que no hay crisis de seguridad.

Hoy, a la salida de Marco Antonio Sánchez Aparicio otro funcionario inútil, se le designa en un cargo cuya tarea fundamental es la articulación de programas de seguridad entre los tres niveles de gobierno y la planeación de una sustentabilidad financiera para los mismos, apoyada en los recursos federales y los que aporten el estado y los municipios.

Se antoja una tarea compleja para un especialista de basta experiencia. No es el caso de la nueva funcionaria cuyas principales tareas han estado ligadas a temas de relaciones públicas y manejo de medios. Es decir, dentro de la lógica de este gobierno, la seguridad sigue siendo materia de maquillaje mercadotécnico y no de estrategias intrínsecas.

Haciendo las cosas con esta superficialidad no parece que vayan a lograrse mejorías, sobre todo no cambiará la hegemonía que mantienen Zamarripa y Cabeza de Vaca, zares de un aparato policiaco que sirve para presumir pero no para brindar seguridad a los habitantes del estado.

Seguiremos batallando.

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