Arnoldo Cuellar

DÍAS DE GUARDAR Domingo 19 de julio de 2020

In Análisis Político, Días de Guardar, POPLab on julio 19, 2020 at 1:19 pm

* Guanajuato en llamas y Diego quiere replaquear

* Daniel Díaz: ineficacia y ahora también nepotismo

* Los transportistas, como es costumbre, se imponen en León

@PincheEinnar

1.- ¿Nueva ocurrencia? Inseguridad desatendida da pretexto para replaqueo

Parece que en Guanajuato no falta el dinero, no obstante los recortes de que se quejan el gobernador Diego Sinhue Rodríguez y sus acólitos en el PANy en las organizaciones empresariales.

Como si no hubiera una emergencia sanitaria, como si la entidad no requiriera invertir más en los temas de seguridad y prevención, como si no urgiera apoyar a los municipios para que refuercen sus debilitadas policías, al Secretario de Finanzas, el frío tecnócrata Héctor Salgado Banda, se le ocurrió que era buena idea gastar 371 millones de pesos en mandar imprimir 2 millones de juegos de placas, lo que debe haber significado un gran negocio para el proveedor leonés Eduardo Díaz López de Procesos Gráficos para Publicidad, más en tiempos de pandemia.

Para quienes no será buen negocio es para los propietarios de vehículos del estado que deberán hacer un trámite en centros de canje donde no es nada remoto que se den aglomeraciones, en los meses de septiembre, octubre y noviembre, seguramente con emergencia sanitaria de por medio, como van las cosas.

Como además hay un adeudo de por lo menos el 48 por ciento del parque vehicular, es inevitable pensar que la medida tiene tintes recaudatorios. En la rueda de prensa donde se presentaron las nuevas placas y el programa de replaqueo, se habló de una bolsa de 600 millones de pesos a recuperar.

habrá que ver si en la golpeada economía que tendremos para esas fechas, como todo apunta, hay posibilidades de que el estado recupere siquiera la cantidad que invirtió en unas placas que parecen tener más propósito de propaganda que de cualquier otra cosa, aunque se recurra al manido argumento de la “seguridad”, como si tuviéramos mucho de eso en Guanajuato.

Con una popularidad de por sí menguante, con una conducta errática donde un día amanece riñendo con Andrés Manuel López Obrador y al siguiente le pide disculpas, el gobernador Diego Sinhue no parece disponer de mucho capital político como para exponerse más con medidas impopulares.

El programa de apoyo económico a las empresas por casi 4 mil millones de pesos no funcionó porque se ideó como préstamos con un procedimiento engorroso, debido precisamente a la falta de imaginación del tesorero Salgado Banda: el resultado fue que casi dos mil millones se quedaron sin ser utilizados, bien resguardados en las cuentas del estado y no apoyando la economía de la población.

Quizá por eso, porque les sobra el dinero, es que lo dilapidan en placas para “la seguridad” Diego Sinhue y Héctor Salgado, quien por cierto ni siquiera dio la cara en el anuncio oficial y se escudó tras su subsecretario Edmundo Alaín Soto, su escudero desde el ISSEG.

¿En verdad creen el gobernador y su secretario de finanzas que el mejor programa para invertir en seguridad en estos momentos es el canje de placas? Veremos que piensan los ciudadanos cuando empiece el engorro para los propietarios de vehículos en el estado el ya próximo mes de septiembre.

2.- Daniel Díaz protege a la familia de Márquez y a la suya también

Esta semana, cuando la pandemia muestra su rostro más feroz, se registra el día de mayor número de fallecimientos con 44 y los contagios suman casi 3 mil en siete días, el secretario de Salud Daniel Díaz Martínez decide que es momento para un cambio en la Jurisdicción Sanitaria VI, con cabecera en Irapuato, a fin de hacerle lugar a su primo hermano, José Luis Martínez Cendejas, sin mayores explicaciones.

Sin importarle los lineamientos que prohiben favorecer a consanguíneos y sin que se conozca que clase de proceso se estableció para la designación, así como la evaluación del anterior titular, Juan Carlos González Araiza, el secretario decide que es buen momento para que su primo, que se quedó sin trabajo al desparecer el Seguro Popular, se ocupe de la jurisdicción con el segundo mayor número de casos con más de dos mil 180 casos confirmados, destacando los mil 721 de Irapuato.

Probablemente, Daniel Díaz se encuentre inspirado por la saga de la familia Márquez en la Secretaría de Salud y quiera empezar a dejar su propia impronta. Ya se sabe que entre Fernando Reynoso Márquez, subsecretario administrativo; Fátima Melchor Márquez, epidemióloga estatal y la doctora Rosario Sánchez, directora del laboratorio estatal, centralizan las políticas de atención a la pandemia y las compras de insumos.

Por cierto, quien prácticamente no aparece como vocero de las políticas frente a la pandemia es otro alto funcionario de salud que llegó al cargo por relaciones familiares: Moisés Andrade Quezada, hermano del ex dirigente panista Humberto Andrade Quezada, quien ocupa el cargo de coordinador general de Salud Pública del estado con nivel de subsecretario.

Andrade le ha cedido su lugar a un subordinado, Luis Carlos Zúñiga, director de protección contra riesgos sanitarios, con quien el secretario parece sentirse más a gusto para compartir sus ruedas de prensa semanales donde informan poco y trivializan mucho los peligros del COVID-19.

El nepotismo no termina allí. Daniel Díaz también ha impulsado la carrera de su hermana, la especialista en rehabilitación física Leticia Díaz Martínez, con base en el Hospital de Irapuato, quien ahora estará más cómoda con su primo como jefe de jurisdicción.

3.- Transportistas intocados, barrios estigmatizados en León

La campaña que han instrumentado la Secretaría de Salud de Guanajuato, a través de su jurisdicción sanitaria en León, y el municipio de León para colocar letreros en los barrios donde habitan las personas que se han contagiado de COVID-19, parece hipócrita, estigmatizante y sin ninguna utilidad epidemiológica.

Para empezar, no queda claro y es altamente improbable que las personas se hayan contagiado en sus entornos habitacionales y familiares y no en sus centros de trabajo, en el transporte público o en actividades sociales.

Resulta ilógico que la Secretaría de Salud se haya resistido de forma sistemática a reconocer focos de contagio en oficinas públicas como la televisora estatal TV 4, la oficina de auditoría fiscal de la Secretaría de Finanzas en León o hasta en el CAISES de Miguel Alemán y ahora quiere señalar con letras escarlatas a las colonias y barrios de León.

Muchos contagios, como el del C4 en León o las oficinas de jueves calificadores y la academia de policía, se suscitaron originalmente en centros de trabajo, no en los domicilios, aunque a la postre hayan terminado en contagios familiares.

No parece una buena estrategia epidemiológica empezar al revés por las consecuencias y no por las causas. Se sabe también que la Secretaría de Salud ha evitado reconocer los brotes de contagios en centros fabriles, como en General Motors de Silao, a fin de no afectar la reapertura económica.

Por lo pronto, los esfuerzos de propaganda y de concientización social en algunos de los barrios más tradicionales de León no parecen tener un equivalente en el transporte público, donde no hay autoridad que logre que los concesionarios proporcionen mejores condiciones de traslado en las horas pico.

Si alguna vez se había sospechado que los transportistas tienen en un puño al municipio de León, imponiendo condiciones pese a recibir un elevado subsidio dentro del Sistema Integrado de Transporte, hoy la pandemia ha dejado en claro que son ellos los que mandan y que la Dirección de Movilidad es más un apéndice de los empresarios que una instancia de la autoridad.

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