Arnoldo Cuellar

DÍAS DE GUARDAR Domingo 27 de octubre de 2019

In Análisis Político, Días de Guardar, POPLab on octubre 27, 2019 at 12:36 pm

* Juan Carlos Alcántara y Juana de la Cruz: ghost in the machine

* La competencia por la alcaldía de León divide a la Feria

* Alcaldes que protestan, pero no escuchan a sus gobernados

Ilustraciones: @PincheEinnar

1.- La pugna en la antesala del gobernador

En el gabinete estatal ya se dividen los funcionarios entre los que hacen antesala en la jefatura de gabinete, que encabeza Juan Carlos Alcántara; y los que se forman en la secretaría particular a cargo de Juana de la Cruz Martínez. No faltan los vivos que recurren a ambas puertas, pero eso más que darles ventajas terminará por operar en su contra.

La confianza del gobernador la tiene Alcántara, su secretario particular cuando fue responsable de Desarrollo Social, jefe de la precampaña que culminó en la candidatura y sobreviviente pese a los embates anda cordiales del ex gobernador Miguel Márquez, quien no le perdonaba su lealtad a Ricardo Torres Origel, su rival en la candidatura y el que más torpedos bajo la línea de flotación le disparó.

En ese sentido, Charlie, como le llaman sus allegados, tiene mucho en común con Juana de la Cruz, quien está en su tercer sexenio como operadora estrella de los gobernadores en turno. La comunicadora leonesa ha sabido transitar entre las pugnas de Juan Manuel Oliva y Fernando Torres Graciano y de éste con Miguel Márquez. Hoy goza de las mieles de un alto cargo burocrático por petición expresa del ex gobernador a su sucesor.

Sin embargo, la distancia generacional, los métodos y la comprensión de la política son radialmente diferentes y han empezado a surgir los primeros roces entre ambos centros de poder, dándose los primeros saldos a favor de Alcántara.

Además, en su desesperación por acercarse al ánimo de Diego Sinhue y garantizar su sobrevivencia en el gabinete en un alto nivel salarial, 132 mil pesos después de impuestos, la secretaria particular ha roto puentes con sus aliados de toda la vida, excepción hecha de sus nexos en la ultraderecha profunda.

Sin embargo, nada en el horizonte permite suponer que la funcionaria que fue vocera de Juan Manuel Oliva y coordinadora de estrategia política de Miguel Márquez Márquez, logrará avanzar en la consideración del nuevo gobernador si lo pretende hacer a costa de uno de sus hombres de mayor confianza.

Por lo pronto Alcántara ha conquistado ya uno de los espacios donde Martínez Andrade había ejercido un poder omnímodo: la dirigencia del panismo estatal. Allí, pese a tener en la dirigencia a alguien con quien tiene no solo la mejor comunicación, sino una amplia comunión, el fiel yunquista Román Cifuentes Negrete, Juana ha visto como la esfera de decisiones del comité estatal ha sido totalmente invadida por Charlie Alcántara.

El siguiente paso es el gabinete. Los secretarios que hayan equivocado sus rutas de acceso al gobernador Sinhue, verán una pérdida de sus bonos y se convertirán en candidatos a los lógicos y urgentes relevos que permitirían un hipotético relanzamiento del gobierno, si las cosas siguen sin funcionar.

En ambos casos, en el espacio del partido y el del equipo de gobierno, la sorda pugna no hace sino reflejar las tensiones generadas por la posposición del deslinde de Diego con Miguel Márquez.

Alcántara sabe que el agradecimiento desmedido que Diego tiene con Márquez, acompañado de cierto temor reverencial, no han sido correspondidos con la una generosidad consecuente por parte de Márquez, quien continúa enamorado de los aplausos y reconocimientos que recibe, pese a que sabe bien que van en detrimento de su delfín.

2.- La Feria de León, arena preelectoral

Juan Carlos Muñoz Márquez fue designado como presidente del Patronato de la Feria de León por el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, para permitirle escapar del triste destino político que le esperaba en la legislatura federal después de haberse confrontado con el coordinador Juan Carlos Romero Hicks.

La decisión preocupó a no pocos organismos ciudadanos, sobre todo de carácter empresarial, por desciudadanizar el Patronato para convertirlo en la plataforma de un político que ya desde hace tiempo ha manifestado su interés por convertirse en candidato a alcalde de León.

Sin embargo, el peso de la decisión del gobernador en favor de su amigo el empresario transportista pudo más, incluso que la voluntad del alcalde Héctor López Santillana, con lo que fue inevitable convertir a la feria de la ciudad en un aparador preelectoral. Sin embargo, el edil tuvo los reflejos suficientes para colocar en el segundo cargo de importancia en el patronato, a uno de sus empresarios favoritos: el radiodifusor Jorge Torres Gómez, quien va a la tesorería.

El equilibrio, sin embargo, no llegó. Al igual que Juan Carlos Muñoz, Jorge Torres también tiene ansias de figurar y coquetea con la posibilidad de iniciar una carrera política. La feria, con su actual directiva, corre el riesgo de perder su finalidad principal para convertirse en el espacio de una carrera parejera entre dos empresarios de escaso sentido común y sobrada vanidad.

Ya hay decisiones del tándem que empiezan a alterar algunas de las rutinas del espectáculo que es reconocido a nivel nacional, despidos de personal, pleitos laborales, suspensiones de contratos empiezan a marcar una escisión peor que la ocurrida en el trienio de Bárbara Botello. Y eso que ahora vivimos una reelección.

Por cierto, ahí puede encontrarse una de las explicaciones: al alcalde Héctor López Santillana, a quien nunca le gustó el cambio, no le deben venir mal las complicaciones entre los organizadores del festejo invernal.

No hay mal que por bien no venga, debe estar pensando el edil con un maquiavelismo que pocos le atribuirían.

3.- Alcaldes en Palacio Nacional: sentir la indiferencia

Andrés Manuel López Obrador decidió no recibir a los alcaldes mayoritariamente de oposición que convirtieron su inconformidad presupuestal en un intento de irrupción a la sede del Poder Ejecutivo federal.

Sin embargo, la cerrazón no se quedó en eso nada más, sino que dio lugar a una censurable acción: el lanzamiento de gas lacrimógeno a los ediles, algo que no había pasado ni siquiera con los violentos ataques de los grupos anarquistas durante las recientes manifestaciones.

El hecho es injustificable, sin embargo, la protesta de los alcaldes no se tradujo en un reclamo mayor al que externaron las dirigencias partidistas y los propios ediles. Y es que, independientemente de la innecesaria represión, los funcionarios municipales no están abanderando reclamos que los ciudadanos sientan suyos.

Nadie cree que Alejandro Navarro, Elvira Paniagua, Salomón Carmona u otros alcaldes estén planteando reclamos que al final del día puedan venir a beneficiar a los ciudadanos de Guanajuato, Celaya o Yuriria.

Burocracias atestadas con elevados sueldos, escasa capacidad de escucha, cerrazón ante la crítica, lejanía de los reclamos ciudadanos, gastos suntuarios, son vicios que han minado la representatividad de la autoridad que teóricamente debería ser la más cercana a los ciudadanos.

Hoy sus reclamos representan más los pequeños intereses de burocracias encumbradas que los extendidos reclamos de las poblaciones bajo su férula.

No está nada bien que los agredan de ninguna manera, pero también se equivocan mucho si creen que las masas saldrán a las calles a indignarse por ello.

Ojalá aprendieran la lección de que su mejor defensa sería representar con eficacia a sus gobernados, pero se antoja muy difícil, casi imposible.

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