Arnoldo Cuellar

Lobos BUAP: más pan menos circo

In Análisis Político, La Noticia al Punto on abril 24, 2019 at 8:47 am

La necesidad de salvar financieramente a un equipo de futbol de la Liga Mx, cuya situación es desesperada por la falta de público, puso en evidencia la visión superficial con la que se está observando el ejercicio de gobierno en Guanajuato.

Una afición apasionada. Foto: Trinca Fresera Irapuato

Lobos BUAP, equipo vinculado a la Universidad Autónoma de Puebla, no ha logrado arraigar en la Angelópolis sobre todo porque ya hay un equipo de gran tradición en esa ciudad; el Puebla, el tradicional equipo de la franja.

La prensa nacional manejó en fechas recientes, sin confirmación de fuentes, que la Benemérito Universidad Autónoma de Puebla, de donde toma nombre el equipo, ha dejado detener relaciones con la organización del equipo y por lo tanto ha cesado cualquier posibilidad de financiamiento.

En Puebla es vox populi que el equipo recibía apoyos económicos y exenciones de parte del gobierno de Rafael Moreno Valle y de su sucesor Antonio Gali y se esperaba que ese respaldo continuara por parte del gobierno de Martha Érika Alonso. Tras el fatal accidente que cambió el escenario político en ese estado, el equipo ha sido obligado a buscar nuevos horizontes.

Al gobernador de Guanajuato la noticia le cayó como anillo al dedo, dentro de su ánimo de buscar denodadamente dar buenas noticias, ante la escasez de ellas en el arranque de su mandato.

Ya ocurrió con el equipo de béisbol Bravos de León, resucitado con el apoyo empresarial del grupo noticioso y radiofónico Multimedios, dueño de la cadena Milenio que tiene una edición en León, lo que además fue bien visto por el primer fanático de la pelota caliente en el país, el presidente Andrés Manuel López Obrador. Aunque hay que decir que el equipo sigo dando una de cal por varias de arena.

Revivir al Irapuato con la franquicia del equipo poblano parecería otro logro importante para presumir y para ganar la muy ansiada popularidad. Sin embargo, el tema tiene aristas políticas.

El estadio de Irapuato está en disputa legal por dos grupos empresariales, uno de ellos encabezado por el empresario J. Concepción “Choplin” Enríquez, muy cercano al exgobernador Miguel Márquez y al famoso compadre Rafael Barba Vargas, gracias a lo cual recibió la presidencia del Consejo Estatal del Deporte, donde aún sigue. El otro lo encabeza Juan Manuel Albo junto con otros empresarios que detentan la posesión del estadio y que se oponen a la llegada de un equipo si no negocia directamente con ellos.

Para empezar, el estado necesitaría remodelaciones importantes para cumplir las normativas de Protección Civil y adaptarse a las necesidades actuales de la liga, las cuales alcanzarían un costo millonario. Además, habría que acordar el pago de una renta.

En ambos casos, es muy probable que ambas erogaciones no estén en los planes de los dueños del equipo, sino que el plan sería tratar de obtenerlas a través del respaldo del gobierno estatal, con lo cual el gobernador estaría en posibilidades de cobrar los dividendos propagandísticos del caso.

Lo que no se está viendo, quizá por la gran tentación de lanzar el anuncio del regreso de un club de futbol a Guanajuato que en alguna época llegó a tener hasta tres franquicias de la entonces Primera División, es que reforzar al grupo empresarial del “Choplin” Enríquez, va a corroborar los rumores de que Diego Sinhue Rodríguez sigue sometido por los intereses vinculados al gobernador Miguel Márquez y al Gallo Barba, algo que a estas alturas resulta muy lesivo para la consolidación del nuevo gobernador.

Así, la tentación de popularidad que invade al primer círculo del gobernador de Guanajuato, puede estar incurriendo en el grave pecado de la superficialidad y la falta de previsión política, con lo que estaría sembrando minas en el arranque del sexenio, tanto financieras como políticas, que pasando el tiempo pueden revelarse muy costosas.

Por otra parte, el Estado enfrenta una seria disminución de recursos, producto de las nuevas políticas federales, lo que sin duda generará requerimientos emergentes en muchas áreas, lo que haría ver incongruente que se invierta en patrocinar negocios privados, como lo es un equipo de futbol profesional, algo que se ha convertido en pozos sin fondo para gobiernos de otras entidades.

Como se puede ver, el inocente futbol parece ser lo menos inocente en todo este asunto.

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