Arnoldo Cuellar

Diego Sinhue, a vuelta de rueda

In Botepronto, sinembargo.mx, Zona Franca on julio 9, 2018 at 3:55 am

En Guanajuato empieza a ser evidente que no ocurrirá una transformación, a lo mejor ni siquiera se tiene pensada. A lo mucho un ‘golpe de timón’, que puede hasta dejarnos en el mismo lugar.

En Guanajuato, estamos lejos del sentido de novedad, pero también de urgencia que trajo consigo el voto a favor de Andrés Manuel López Obrador y que se refleja en una intensa agenda de reuniones del candidato ganador con grupos y representaciones sociales que, incluso, fueron sus oponentes en la pasada contienda.

Aquí, tras una semana tranquila, relajada, de giras a medios con la novedad de haber sido el único estado donde no barrió la ola de Morena, el candidato ganador recibió su constancia de mayoría y anunció que se apresta a “evaluar” al gabinete de Miguel Márquez para saber si algunos se quedan.

¿En serio? No sirvieron seis años, dos de los cuales el propio Sinhue formó parte de ese equipo y tuvo oportunidad de conocer de cerca de sus compañeros, para tener una clara idea de lo que se requiere. ¿Es ese el golpe de timón?

Hay que recordar que mientras López Obrador tiene un periodo de cinco meses de interregno, el del nuevo gobernador de Guanajuato es de menos de 12 semanas.

Y en Guanajuato sin duda ocurrieron cosas. El PAN se mantuvo por debajo de sus votaciones de otros comicios sexenales si se atiende al nuevo padrón; pero además se presentó un abstencionismo notable para una elección presidencial; por si fuera poco una fuerza política que puede ser identificada como de izquierda creció casi de la nada para alcanzar 600 mil votos en Guanajuato, desplazando al PRI, una opción que ya se había convertido en un aliado confiable e incluso cómplice del panismo gobernante.

Y antes de las elecciones pasaron otras cosas. La inseguridad se ha vuelto parte del paisaje a grado tal que ya se consideran normales las incursiones de criminales en los hospitales públicos, por lo que mejor se les ofrecen cursos de supervivencia al personal y se les capacita en atender heridas de fuego, nuevo flagelo en nuestra cotidianidad.

La salud pública también se ha deteriorado: por primera vez Guanajuato tuvo un brote de dengue en 2017 que superó a  estados de la franja tropical y la única respuesta del estado fue la de tratar de manipular la información para ocultarla realidad a los ciudadanos, política que persiste hasta el día de hoy.

Sin embargo, Daniel Díaz asegura a sus subordinados que él se quedará. ¿Hay necesidad de una evaluación?

En educación Guanajuato no logró superar sus rezagos históricos con Miguel Márquez. Y la respuesta para atender los requerimientos del bachillerato obligatorio fue construir un edificio administrativo para la Universidad Virtual en ¡Purísima de Bustos!, por capricho del gobernador hacia su tierra natal, aunque nada tenga que hacer allí. Mientras el bachillerato en línea se muestra deficiente y poco atractivo para su población meta.

En primaria y secundaria lo que más ha crecido es el bullying, no así la permanencia en aulas ni el aprovechamiento académico. Mientras tanto, el gobernador y su secretario Eusebio Vega confían en la compra de tabletas, mochilas y pants para regalar a los alumnos, junto con los jugosos contratos que se otorgan en total opacidad, como su mejor política educativa.

¿Qué decir de la Procuraduría de Justicia, donde  Carlos Zamarripa aún puede convertirse en fiscal general del estado, para completar casi dos décadas en el cargo, por obra y gracia de la mayoría panista en el Congreso y como una especie de regalo de despedida al gobernador Márquez?

¿Qué decir del secretario de seguridad, Álvar Cabeza de Vaca,  que solo mediante una política de represión cada vez más nociva, ha logrado controlar las inconformidades de la policía estatal, azotada por la violencia criminal, pero también por la insensibilidad de sus superiores, la falta de equipamiento y la discriminación y violencia sexual que se vive al interior de la corporación?

¿Necesita en serio Diego Sinhue evaluar al gabinete de Márquez? ¿Por ejemplo a Enrique Avilés, el director de comunicación social que se gasta cada año cientos de millones de pesos en tratar de controlar las líneas editoriales de los medios de comunicación del estado, mientras compra espacios en los medios nacionales para hacer control de daños?

¿O va a evaluar a Ricardo Narváez, que colocó en la nomina gubernamental a toda su familia, prácticamente, sin importar que carecieran de perfil, afectando incluso instituciones tan nobles como el ITESI de Irapuato?

¿Quizás Diego quiera evaluar las habilidades persuasivas de Juana de la Cruz Martínez, la jefa de estrategia política de Miguel Márquez y gran senescala del Yunque en el gobierno de Guanajuato, responsable en buena medida del éxodo de panistas a otros partidos políticos por su peculiar estilo de repartir y vetar posiciones en el gobierno?

¿Muy probablemente haya que analizar con detenimiento la tarea del parsimonioso Gustavo Rodríguez Junquera, sobre quien el propio Miguel Márquez ha dicho que ya extraña a Toño Salvador?

O, por ejemplo, ¿habrá que revisar con lupa el desempeño de Guillermo Romero Pacheco, el más que gris secretario de Desarrollo Económico a quien no toleran ni sus subsecretarios?

Quizás Diego esté pensando en rescatar a la secretaria de la Transparencia, Isabel Tinoco, quien en seis años no ha detectado un solo caso de corrupción y cuyas auditorías son como la tabla del dos para los funcionarios estatales.

Es entendible que como precandidato y candidato a gobernador por el PAN, Diego Sinhue haya estado más que agradecido con Miguel Márquez, sin importarle regodearse en el viejo arquetipo priista del delfín, ese mismo que a nivel nacional se hundió con José Antonio Meade.

Lo que ya no se entendería, o se entendería muy mal, sería que como gobernador plenamente respaldado por casi el 50 por ciento de los votos emitidos el pasado primero de julio, el próximo mandatario mantuviera una continuidad inexplicable que hiciera pensaren una falta real de autonomía, en una debilidad institucional, incluso en un maximato estilo ranchero.

Guanajuato requerirá un gobernador por demás atento a sus circunstancias, cuidadoso con lo que ocurra en el trance que vivirá su partido en breve, sino es que ya empezó, dialogante y firme con el próximo presidente. Pero sobre todo, requerirá de un gobernador que represente a sus ciudadanos más allá de pactos políticos grupales.

Este domingo Diego celebró la entrega de su constancia de mayoría con una comida para 15 mil panistas en la velaría de la feria en León. Hace unos días, López Obrador, aún sin constancia de mayoría, se sentaba a desayunar con los principales empresarios de México, donde se encontraban algunos de sus mayores detractores y para quienes él mismo fue una némesis.

Haría falta salir del cascarón panista que, como dejó en claro la elección, ya no es el todo Guanajuato, para empezar a otear en otros escenarios. Eso si Diego quiere de verdad convertirse en un impulsor de soluciones que busquen algo más que la continuidad de sus colores en el gobierno de un estado que pasó de ser “baluarte” a ser un simple “reducto” para el PAN.

  1. Todo lo anterior, sin dejar de lado que el grupo de Sinhue y de Márquez siguen haciendo reverencias a Oliva y a Elías Villegas.

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